Daniel Defoe en la picota para escarnio público. Grabado de James Charles Armytage, basado en Eyre Crowe, 1862

Es Daniel Defoe, cuyo nombre verdadero era Daniel Foe, porque Defoe también era un seudónimo. Según el estudioso Jared C. Calaway, Defoe llegó a utilizar 198 seudónimos durante su vida. En realidad, llegó a ser Defoe bastante tarde, cuando publicó Las aventuras de Robinson Crusoe con casi 60 años.

¿Por qué tantos seudónimos? Defoe ha pasado a la historia por ser uno de los primeros novelistas de Inglaterra, pero además de escribir ficción este autor cultivó géneros menos literarios, como la política o la economía. A fin de cuentas, Defoe llegó a la literatura después de arruinarse en su carrera de comerciante. Y, como hombre de negocios que era, estaba interesado por ese tipo de cuestiones. La familia de Defoe formaba parte del movimiento de los disidentes que estaban en contra de la iglesia anglicana y manifestar abiertamente sus opiniones al respecto podía resultar algo peligroso.

Retrato de Daniel Dafoe

Defoe escribió infinidad de panfletos políticos con sus opiniones, usando decenas de seudónimos para evitar a las autoridades, aunque no siempre lo consiguió. Uno de estos folletos, «El camino más corto con los disidentes», lo llevó a la picota y más tarde a prisión. En este panfleto satírico Defoe sugería, con mucha ironía, que en lugar de aprobar leyes contra los disidentes religiosos protestantes, la solución más rápida y limpia sería matarlos a todos. La cuestión es que muchos tories tomaron la propuesta de Defoe en serio y propusieron llevarla a cabo. Pero cuando descubrieron que el autor de esa propuesta era Defoe y que se trataba de una broma montaron en cólera y lo multaron y condenaron a permanecer tres días en la picota.

Con motivo de este hecho, y antes de que se llevara a cabo la condena, Defoe publicó un poeta satírico titulado «Himno a la picota», que según se dice gustó tanto a los presentes que en lugar de lanzarle piedras u otros objetos contundentes le arrojaron flores y brindaron a su salud. Pero eso no hizo que Defoe se librara de la prisión. Fue encarcelado en Newgate, hasta que Robert Harley, primer conde de Oxford y Mortimer, negoció su libertad a cambio de que el escritor se convirtiera en espía ‒y como tal ejerció en Edimburgo‒. Defoe fundó en 1704 la periódica Revista sobre los asuntos de Francia, que ha pasado a la historia del periodismo, para apoyar a Harley y así lo siguió haciendo hasta 1713. Tras la muerte de la reina Ana, los tories cayeron del poder y Defoe siguió realizando trabajos para el servicio de inteligencia del gobierno de los Whig.

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