Karl Marx (Fuente).

Del “coqueteo” de Marx con Hegel hablan varios filósofos venezolanos, entre ellos, Ludovico Silva (1975:34) y el profesor Eduardo Vásquez (1998:197). Esto parte del momento cuando Marx escribía el primer volumen de El Capital y se refirió a que esos “gruñones”, “petulantes” y “mediocres”, que arremetieron contra Hegel, “fue lo que me decidió -dice Marx-a declararme abiertamente discípulo de aquel gran pensador y hasta llegué a coquetear, de vez en cuando, por ejemplo, en el capítulo consagrado a la teoría del valor con su lenguaje peculiar. El hecho de que la dialéctica sufra en manos de Hegel una mistificación, no obsta para que este filósofo fuese el primero que supo exponer de un modo amplio y consciente, las formas generales del movimiento. Lo que ocurre es que la dialéctica aparece en él invertida, puesta de cabeza” (prólogo, pág. xxiii).

En primer lugar debemos admitir que el planteamiento de Marx es una proposición de carácter original, nueva –una “nueva teoría” y una “nueva filosofía”- única y tan bien estructurada que conforma una nueva escuela de pensamiento en materia socio-económica, tal como nos alerta H. Marcuse: “Cada uno de los conceptos de la teoría marxista tiene una fundamentación materialmente diferente, así como la nueva teoría tiene un nuevo marco y una nueva estructura conceptual que no puede ser derivada de teorías anteriores” (1981: 254). Por supuesto, la mayoría de las propuestas de Marx tienen el sello de la originalidad, pero es innegable la presencia constante de muchos conceptos hegelianos en ellas, sin los cuales no hubiera sido posible su visión, sin que esto signifique copia fiel, ni plagio, ni retraso conceptual, sino un uso instrumental de un investigador, como trataremos de demostrar en este trabajo. Y para los autores que consideran el sistema hegeliano como una etapa superada están las palabras de un autor de gran solvencia intelectual como Mario Dal Pra, quien asegura que “Marx considera que el sistema hegeliano todavía no ha sido superado de hecho, y que todos los intentos de rebelarse contra él no logran sino actualizar cada uno de sus momentos” (1971:56). Igualmente un influyente economista como John Kenneth Galbraith, advirtió que “Marx abandonó Berlín en 1841. A partir de entonces seria parte del proceso hegeliano, uno de los instrumentos más importantes de su transformación” (1981: 75).

Entonces el tema que surge es la continuidad del sistema hegeliano en la obra y el pensamiento de Marx, el cual se torna polémico con las propuestas de Louis Althusser con su tesis del “corte epistemológico”, que consiste en la oposición a la visión lineal y continua de la evolución histórica de la ciencia y su sustitución por una visión discontinua y llena de rupturas. Althusser sostiene que a partir de 1845 se produce en el pensamiento y la obra de Marx una ruptura o corte que representa, por un lado, el abandono definitivo de las posiciones humanísticas y filosóficas anteriores, y por otro lado, la gestación de una nueva problemática técnica y metodológica (científica) completamente original (Cfr. Federico Riu. 1976: 98.).  En efecto, Althusser, en La Revolución teórica de Marx, expone: “Esta ruptura epistemológica divide el pensamiento de Marx en dos grandes periodos esenciales: el periodo todavía “ideológico”, anterior a la ruptura de 1845(Obras de juventud), y el periodo “científico” posterior a la ruptura de 1845(Obras de madurez).Las obras del primer momento suponen una problemática kantiano-fichteano. Los textos del segundo momento descansan en la problemática antropológica de Feuerbach. La problemática hegeliana inspira un texto absolutamente único: son los Manuscritos del 44. (…) De allí el resultado paradójico de que, el joven Marx no fue jamás hegeliano, sino primeramente kantiano-fichteano, luego feuerbachiano. La tesis el hegelianismo del joven Marx, sostenida corrientemente, es un mito” (1973: 25-26) (las cursivas y comillas son de Althusser).

Esta posición de Althusser conforman una fuerte tendencia antihegeliana en la comprensión y valoración del marxismo. Sin embargo, destacados investigadores del marxismo como, Ernest Mandel, Lucio Colletti, Raymond Aron y George Lukacs, emprendieron la crítica a las tesis de Althusser y señalaron una vuelta a las fuentes hegelianas  del marxismo.

Ernest Mandel, en su texto La Formación del pensamiento económico de Marx, señala que “la obra de Marx, se trata precisamente de una transición del joven Marx desde la filosofía hegeliana y feuerbachiana hasta la elaboración del materialismo histórico. En esta transición se combinan necesariamente elementos del pasado con elementos del porvenir. Marx combina, a su manera, es decir, modificándolos profundamente, la dialéctica de Hegel, el materialismo de Feuerbach y las determinaciones sociales de la economía política. Es aquí donde encontramos el error de Althusser que se esfuerza en vano por presentar los Manuscritos de 1844 como la obra y una ideología acabada en todas sus partes, que forman un todo (…) Se equivoca al oponerle un método que corta arbitrariamente, en rebanas ideológicas, coherentes fases sucesivas de la evolución de un mismo autor” (1977: 181).

El caso de George Lukács es uno de los más ilustrativos de la vuelta a las fuentes hegelianas del marxismo. “Son los esquemas hegelianos de la escisión, exteriorización, alienación y reconciliación; los de unidad y dualidad del sujeto y objeto; los de la conciencia y autoconciencia, que Lukacs utiliza como principios de comprensión histórica, como sistema conceptual para interpretar las ideas de proceso orientado y de totalidad, de desarrollo y culminación” (Riu, F. :1976: 52).

Hegel (Fuente).

A continuación demostraremos la presencia del léxico y varias ideas hegelianas fundamentales en la obra del Marx maduro, principalmente en El Capital:

1. La expresión Sensiblemente Suprasensible, es típica de Hegel. Las categorías lógicas universales no están separadas de los seres sensibles. Los organizan, los hacen racionales; lo sensible y lo no sensible están unidos, aunque podemos por el esfuerzo de la abstracción, pensar a lo no sensible. Universalidad y singularidad se dan unidos y es por eso que son sensiblemente-suprasensibles, Hegel utiliza esta expresión en la página 156 de la Fenomenología del Espíritu. Marx al hablar del fetichismo de la mercancía utiliza la expresión sensiblemente-suprasensible para referirse a la incorporación de la fuerza de trabajo universal a cada mercancía singular. Tal como lo expresa en el Tomo I al decir que “…las mercancías consideradas como valores, no son más que cristalizaciones del trabajo humano” (Vásquez, E.:1998:17-196).

2. El concepto Superación. “Pasar a”, “Transitar”, es un término hegeliano que en alemán se conoce como “aufheben” y cuya traducción más exacta parece ser superar. Es un término fundamental en la dialéctica, pues un término cuando pasa a otro por requerirlo para existir, se niega y a la vez se conserva en él. En este término se encuentra la explicación del movimiento. Este término para existir  (o lo que de él se designa) necesita del otro y por eso pasa o transita hacia él. Esto es propio de todo ser finito, limitado, perecedero, Es la dialéctica del ser finito de Hegel. El ser que existe es el que necesita del otro para ser. Este punto también es fundamental en Marx, el concepto de que la carencia, la necesidad, es lo propio de la existencia. (Cfr. E. Vásquez. 1993: 214-377-385). Este concepto  lo observamos en Marx cuando éste al referirse al proceso de desarrollo histórico, tal como lo muestra en El Capital, un nuevo modo de producción siempre se opone a otro, pero conserva lo que había en él.

3. La Negación de la Negación. De acuerdo con el profesor E. Vásquez, se encuentra desarrollado en la Ciencia de la Lógica de Hegel (Libro I. La Doctrina del Ser), donde se explica el tránsito de lo finito a lo infinito. El superarse a sí mismo, negar su propia negación y convertirse en infinito constituye la naturaleza misma de lo finito. La negación está presente pero esa negación es negada, pues lo finito pasa a lo universal donde adquiere su verdad y realidad (1998: 30). Marx, en su obra Miseria de la filosofía le concede vigencia a este concepto, al expresar: “Hablando en griego tenemos la tesis, la antítesis, la síntesis. En cuanto a los que no conocen el lenguaje hegeliano, le diremos la formula sacramental: afirmación, negación, negación de la negación”. (1972: 86). Así como en El Capital (Tomo I. Pág.: 73)

4. La Astucia de la Razón. Esta desarrollado por Hegel en la Primera Parte de la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, y está contenido en su Lógica (Tomo II) donde el particular, con su actividad realiza lo universal. La actividad del individuo que persigue sus propios fines y la satisfacción de sus necesidades realiza sin quererlo el bienestar y la satisfacción de los otros miembros de la sociedad. El interés del individuo privado coincide con el interés universal. Puede notarse aquí el principio de “la mano invisible” de Adam Smith, que logra, sin saberse como, armonizar el interés egoísta con el interés universal (Cfr. E. Vázquez. 1993: 274). En Marx este concepto está reflejado en El Capital, (tomo I.p.151): “El hombre se sirve de las cualidades mecánicas, físicas y químicas de las cosas para utilizarlas conforme al fin perseguido”.

5. El Silogismo. Este punto está expuesto en La Filosofía del derecho, La Fenomenología,  La Ciencia de la lógica y la Propedéutica filosófica de Hegel. Este llama Silogismo a la relación lógica en la que el singular pasa a lo universal mediante la acción. Es la conjunción de la singularidad y de la universalidad mediante la particularidad como término medio. Un ejemplo de esto se puede ver en La Filosofía del derecho, parágrafo 186(Citado por E. Vásquez. Ibid) .Marx en los Grundrisse, lo aplica claramente (1970: 243). Igualmente en la Contribución a la crítica de la economía política, cuando se refiere al proceso de circulación en el movimiento de las mercancías, conocido como M-D-M, como un silogismo (Pág.: 110)

6. La Totalidad Concreta. Este concepto fue desarrollado por Hegel en La Ciencia de la Lógica (Tomo II. Pág. 582. Citado por E. Vasquez.1998: 61). Hegel llama Totalidad Concreta al concepto totalmente desarrollado. El saber de esa totalidad concreta lo tiene el yo, pero como el yo es el concepto, entonces la Totalidad Concreta es el resultado de la objetivación del yo, pero de un yo que no es abstracto, vacio, sino de un yo pleno lleno de sus determinaciones. Este concepto fue recogido por Marx en su obra Elementos Fundamentales para la Critica de la economía política, donde expone su diferencia con Hegel al conceptuar a la Totalidad Concreta como “un producto del trabajo de elaboración que transforma intuiciones y representaciones en conceptos” (Lukacs. Historia y conciencia de clase. Citado por E. Vásquez. Ibid)

7.  Unidad y Multiplicidad. Este aspecto está expuesto por Hegel en La Fenomenología del espíritu, cuando expresa que hay que encontrar  en lo creado todo lo que lo infinito ha puesto en ello. El se ha descompuesto o se ha fragmentado en diversas partes. Su unidad se distribuye en las distintas categorías o diferencias. Ellas son su exteriorización. Pero una vez puestas, como son parte de la misma unidad, vuelven a ella y saben que ella es su ser verdadero. “Su ser, el de las diferencias, es más bien el ponerse como no-ser y superarse en la unidad” (Fenomenología. Pág.: 101. Citado por  E. Vásquez. 1998: 45). No existe para Hegel la unidad sin la multiplicidad ni a la inversa, la multiplicidad sin la unidad. Sin la multiplicidad la unidad es una abstracción (Cfr.Vásquez. E. Ibid). Este concepto es claro y explicito en Marx en El Capital, Tomo I, Pág.: 65.

8. El concepto de Esencia. Este es un concepto que cae perfecto en Marx para desenmascarar la condición oculta del capital. Fue desarrollado ampliamente y en extenso por Hegel en La Ciencia de la lógica (Libro II) y en la Propedéutica filosófica (Pág.: 87 y 126). Explica, confirma y da coherencia a todo el sistema hegeliano. Marx se enfrenta al tema en su obra El Capital Tomo III, Cap. 24 y los Manuscritos de 1861-1863, y concluye que la esencia del capital es el capital abstracto o capital en general y observa que en la dinámica de la esencia el capital no aparece su esencia ultima, su ser fundamental, que es ser valor, sino en formas fenoménicas del capital, como el dinero (El Capital. Tomo I. pp.11, 37-40- 41).

Concluimos con Jacques D´Hondt: “El marxismo no es hegelianismo. Pero Marx y Engels no renegaron de Hegel. Lo respetaron como a un maestro de quien habían aprendido mucho” (1974:221).

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