Un hombre despierta en una celda hermética. No sabe porque está allí ni cómo llegó. Su único interlocutor es la voz que proviene de una cámara que lo observa día y noche. Esta es la premisa de Infinity Chamber, un film de ciencia ficción escrito y dirigido por Travis Milloy. Tuve la oportunidad de charlar con él sobre ésta película y sobre su carrera como guionista y director.

Travis es un tipo risueño y muy buena onda, un narrador nato que muy de a poco se abrió camino en la meca del cine. “Soy un escritor que dirige películas”, afirma decidido. Nacido en la ciudad de Chicago en los Estados Unidos reside en Los Ángeles donde día tras día busca involucrarse en nuevos proyectos, ya sea como guionista, director o productor.

Travis estudió en el Minneapolis College of Art y luego en la Universidad de Minessota pero su verdadera escuela fue Paisley Park, la productora del cantante Prince. “Allí hice de todo: asistente de producción, arte, vestuario, cámara, edición, lo que te imagines. Fue el lugar donde me formé como artista audiovisual”.

¿Cómo empezaste?

De chico me encantaba hacer películas. Además trabajé en un video club donde tuve la oportunidad de ver miles de films. Me nutrí de esta experiencia para crear historias. Siempre fui más audiovisual que lector aunque tuve dos grandes influencias literarias: Stephen King y Michael Crichton

El director y guionista Travis Milloy

Luego de trabajar en Paisley Park decidiste producir, escribir y dirigir tu primer largometraje: Street Gun.

Fue la primera experiencia. Quería usar todo el conocimiento aprendido para hacer una película y como no tenía presupuesto muchos amigos me ayudaron. La hicimos con un presupuesto de cien mil dólares. La verdad que la película es horrible pero estoy orgulloso de ella (risas). Es increíble como logramos filmar tantas escenas y planos con tan poco presupuesto. A la película le fue muy bien financieramente e inició mi carrera como escritor. Me fui a Los Ángeles y la vendí. Allí pude conocer a Jeff Robinov quien quería representarme no como director sino como guionista. Acepté aunque no estaba en mis planes originales escribir. Así fue como a mis veinte conseguí un contrato de trabajo con Warner Brothers. Trabajaba en grandes proyectos y vivía bastante bien pero el problema fue que ninguno de esos guiones terminó siendo una película y eso fue muy frustrante. Me di cuenta que para que se haga un film de alto presupuesto debían alinearse todos los planetas. Allí es cuando decidí escribir mi propio guion.

Ese guion era Pandorum, ¿cómo surgió la idea?

Al principio la película trataba de un avión que trasportaba prisioneros y de cómo éstos se rebelaban provocando una situación de rehenes. Esta idea se me ocurrió cuando trabajé en los aeropuertos como señalero en las pistas. El problema fue que en esa época apareció la película Con Air que se trataba de lo mismo por lo que tuve que reescribir todo. Así se transformó en una película de ciencia ficción. Ocurría en una nave espacial que transportaba prisioneros y que quedaba aislada en el espacio por miles de años. Luego ocurrían mutaciones y surgía una especie que descendía de esos prisioneros. Cuando la tripulación despertaba tenían que enfrentarse a esos seres.

¿En un principio iba a ser una película independiente?

Así es, la idea era hacer un film de bajo presupuesto. Íbamos a filmarla en una fábrica de papel pero mi agente me detuvo y me dijo que había alguien interesado en el guion. Yo ya había escuchado eso antes con guiones que después nunca se hicieron. Por eso le dije que seguiría con el proyecto. Sin embargo, al poco tiempo, me dijo que Impact Pictures se quería involucrar y me pidió encarecidamente que por favor detuviera la filmación de mi “pequeña” película. Ahora la cosa iba en serio.

Y luego hubo una rescritura junto quien sería el director, Christian Alvart.

Exacto. Christian había escrito un guion muy similar aunque él quería llevar todo a otro nivel. Mi guion era muy de género, una suerte de Escape de Nueva York en el espacio: la nave iba con sesenta mil prisioneros y la película empezaba cuando el protagonista, Bower, se despierta. En los primeros treinta minutos iba a estar recorriendo la nave. Era más un thriller que una película de monstruos. A Christian se le ocurrió la idea de un viaje interestelar para colonizar otro planeta porque el nuestro había sido destruido. Entonces empezamos a fusionar los dos guiones lo que fue muy divertido. Fue increíble ver como una idea que concebimos se realizó con un gran presupuesto. No son cosas que sucedan seguido. Igualmente la versión original era mucho más oscura de la que se vio en la pantalla.

¿Oscura cómo?

Bueno en la versión original los mutantes descendían de prisioneros peligrosos por lo que además de comerse a los tripulantes los violaban. Quería crear una atmósfera los mas pesadillesca posible pero a los productores no les entusiasmó mucho esa idea (risas).

Siempre se escucha sobre la interferencia de los grandes estudios

Sí, en ese sentido, si sacás el problema de conseguir los fondos tenés más libertades cuando hacés una película independiente.

Una de las quejas del público latinoamericano con respecto al cine de USA tiene que ver con la sobreexplicación. Esto se nota en particular cuando se realiza un remake de un film extranjero ¿A qué creés que se debe?

Hay una creencia muy fuerte por parte de los grandes estudios de que si las cosas son simples entonces generarán más plata. No sé si sea así pero es lo que te exigen.

¿Trabajaste en el guion de alguna remake?

Durante un tiempo estuve involucrado en la adaptación del film sueco “Dejame entrar” (Let the rigth one in). Es una gran película porque no es solo de terror sino que se trata de una relación de amistad entre dos chicos. Como tuve que trabajar desde la película original y no desde el guion algo muy interesante sucedió: al terminar la primera versión ésta tenía tan solo cuarenta páginas, es decir que en teoría duraría cuarenta minutos. Lo que ocurría es que la versión sueca se basaba más en las imágenes que en el dialogo y, además, la duración de las escenas era mayor que el de las películas estadounidenses. Darme cuenta de esto me ayudó a ser más minimalista a la hora de escribir guiones y a  no depender tanto del diálogo.

En un momento se habló de una secuela de “Pandorum”.  

Sí, había una idea de una precuela que contaba la historia del lanzamiento de la nave. También había una secuela sobre lo que ocurría después del aterrizaje. El tema fue que la película no funcionó con la taquilla y eso desanimó cualquier propuesta de otra película. Aun así muchos fans me han sugerido escribir una novela en donde continúe la historia. Es algo que no descarto. También había un proyecto de una historia que ocurre en paralelo a la que se ve en la película.

¿Cómo surge la idea de Infinity Chamber?

Leí un artículo sobre prisiones automatizadas y se me ocurrió una idea sobre convictos condenados a muerte cuyas ejecuciones son administradas por un sistema de inteligencia artificial. El problema surge cuando el programa falla y se aceleran la ejecuciones obligando a los prisioneros a escapar. Como la propuesta requería un presupuesto elevado decidí reducirlo a una persona. Quería explorar la idea de un ser humano que interactúa con un sistema automatizado. 

¿Cómo eligieron a Christopher Kelly para el rol del protagonista?

A Chris lo conocí en un casting para otra película y cuando lo vi supe que él tenía algo. Tiene un aire especial, una cierta oscuridad que funciona perfecto frente a la cámara. Es realmente interesante verlo en pantalla. Es increíble. Fue uno de los que más empujó para que la película se hiciera y aceptó de una el rol protagónico. Fue un gran alivio que se uniera porque el noventa por ciento de un proyecto está en el casting. Una vez que conseguís a la gente adecuada es fácil. Si no lo hubiéramos encontrado hubiera sido imposible filmar.

Tanto “Pandorum” como “Infinity chamber” lidian con personajes que están atrapados en sus propias mentes. 

Sí, es verdad, sin embargo creo los temas que me gusta exponer son las maneras en las que las personas enfrentan una dificultad y pueden salir adelante. Infinity Chamber comenzó como una película de escape y al filmarla aparecieron temas más profundos. Cuando filmás una película no tenés todo definido desde el principio. La historia se va transformando en cada proceso. Como escritor sentís la necesidad de avanzar más rápido de lo que realmente es necesario. Una primera versión el film comenzaba con una secuencia onírica donde veíamos al protagonista levantarse de su cama y realizar su rutina. Luego conoce a Gabby y recién ahí es capturado y llevado a la celda. En el proceso me di cuenta que era una secuencia demasiado larga y que lo mejor era arrancar desde la celda. No me pareció indicado esperar que la audiencia sea paciente al comienzo de la película. Vivimos en una cultura muy impaciente.

Acá en la Argentina hay muchos directores de género a los que les cuesta conseguir fondos para sus películas, ¿cómo haces vos para conseguir el presupuesto?

Es bastante duro. Lo primero que hago es hacer una lista de las personas que conozco que tienen mucha plata (risas). Después es una cuestión de buscar historias que se adapten a presupuestos bajos. Al principio la idea original de “Infinity Chamber” tenía más personajes y más escenarios pero luego me di cuenta que costaría demasiado. Ahí decidí reducir todo a un personaje encerrado en una celda. Cuando contás con un presupuesto limitado para narrar un historia desarrollás mucho el conflicto interno del personaje, que es lo que ocurre en la película. En cambio en Pandorum el presupuesto era alto por lo que se desarrolló más el conflicto externo.

¿Qué consejos le darías a los directores independientes?

Les diría que lo mejor es empezar a filmar la película de una y no encerrarse en eternos preparativos de preproducción. Si todavía no tenés la plata no importa, vos empezá y después ves como seguís. De esta forma llega un momento en el que invertiste tanto en el proyecto que tenés que llegar al final. Con “Infinity Chamber” yo mismo comencé a construir el set mucho antes de empezar a filmarla. Cuando ya te comprometés de esa forma no hay vuelta atrás.

¿Cuál fue la película que más te impactó?

Tiburón. Me asusto mucho de chico y me sorprendió la forma en la que afectó a la cultura popular. Además fue una las primeras películas en recaudar más de cien millones de dólares.

¿Realizarías algún proyecto fuera de los Estados Unidos?

Sí, probablemente en Australia.

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