En el antiguo Egipto, la muerte no era el final del camino, sino el principio de un nuevo viaje, el que llevaba a Rostau, el glorioso reino de Osiris, dios de la muerte. Había dos caminos para llegar hasta allí, uno por tierra y otro por mar, ambos tan complicados que era necesaria una guía para ir a través de ellas. Esa guía era el llamado Libro de las Dos Vías, un antiguo mapa del inframundo egipcio que, después de que haya sido descubierta una copia de hace cuatro mil años, podría ser el libro ilustrado más antiguo de la historia encontrado hasta ahora.

El hallazgo, expuesto en un artículo reciente en el Journal of Egyptian Archaeology, representaría la copia más antigua conocida del libro. Descubierto en 2012 durante la excavación de un pozo funerario en la aldea egipcia de Deir El Bersha, en la orilla oriental del Nilo, el texto fue encontrado en un ataúd del reinado del faraón Mentuhotep II, que gobernó hasta 2010 a.C., y que había pasado desapercibido a los ladrones de tumbas y a los arqueólogos.

A diferencia de los libros encuadernados de los tiempos modernos, el Libro de las Dos Vías no era un volumen independiente. En el interior del sarcófago, donde se encontró había varios pasajes escritos en dos paneles de cedro podridos, grabados con imágenes y jeroglíficos. La finalidad de este tipo de textos era situar al difunto en el mundo de los dioses. El sarcófago en el que se produjo el descubrimiento perteneció concretamente a una mujer de alto estatus llamada Ankh, aunque las instrucciones del más allá en su lugar de descanso final en realidad se refieren a ella como «él». No deja de ser curioso que en el antiguo Egipto la vida en el más allá se exprese en términos masculinos. El renacimiento estaba muy relacionado con los dioses masculinos y las mujeres que fallecían adoptaban el pronombre «él» para parecerse más a Osiris.

Según el texto de Libro de las Dos Vías, en su viaje Ankh podría haberse enfrentado a demonios y a fuego y ante esos males tendría como protección hechizos lanzados por ella misma. Algunas de las imágenes del libro representan líneas serpenteantes y confusas y figuras siniestras, símbolos difíciles de interpretar en la actualidad. Hay expertos que creen que esas representaciones reflejarían la vida y no la muerte, evocando rituales destinados a resucitar a los dioses o a los humanos fallecidos. De cualquier manera, los textos implicaban renacimiento, en este o en otro mundo, que es lo habitual en las tumbas egipcias.

Esta copia del Libro de las Dos Vías podría tener una versión en pergamino de cuero descubierta por el egiptólogo Wael Sherbiny, aunque aún no ha publicado su hallazgo.

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