La asociación entre periodismo y literatura es casi tan antigua como el propio periodismo. Basta con ejemplos como Larra o Mark Twain para pensar en periodistas que no solo incursionaron en géneros literarios como el relato, la novela o el ensayo sino que publicaron recopilaciones de sus artículos más importantes y conocidos en libros. Es esta última una estrategia que diarios como The New York Times llevan desarrollando desde hace más de un siglo, pero que con los nuevos tiempos que corren ha tomado una proyección nunca antes vista.

Por seguir con el ejemplo de The New York Times, este diario publicó quince libros en 2019, y en el mes pasado, viendo el interés y la preocupación generada por el tema, lanzó un libro gratuito, disponible en formato PDF, epub o mobi, titulado Respuestas a las preguntas sobre el Coronavirus, que recopilaba artículos de unos treinta periodistas sobre el virus, publicados en el periódico. El objetivo, expresado por el propio The New York Times, no era ganar dinero, de ahí que fuera una publicación gratuita, sino desplazar a otros títulos que tratan el tema pero desde una perspectiva de menor calidad, como hemos tenido ocasión de ver en la cantidad de libros autopublicados que han ido apareciendo en Amazon con material plagiado o poco contrastado.

Pues bien, este libro, que presenta una gran cantidad de contenidos, desde cómo proteger a miembros de la familia, en especial a los ancianos, hasta cómo abastecer la despensa durante la crisis, fue descargado unas 30.000 veces en Apple Books en su primera semana, lo que lo convirtió en el libro más descargado en aquel momento y además generó al diario aproximadamente un millón extra de visitas.

Pero dejando a un lado el noble propósito de The New York Times de crear una fuente de información fiable y contrastada, iniciativas como tienen otros objetivos, y no necesariamente económicos. Justo después del lanzamiento del Kindle vimos cómo muchos diarios trataron de sumarse a la estrategia de lanzar libros electrónicos como una forma de compensar las pérdidas que tenían como resultado del acceso gratuito a los contenidos digitales. Sin embargo, no tardaron en abandonar sus ambiciones, a la vista de que los ingresos que se conseguían a través de esa vía eran escasos.

No, frente a estrategias como la de The Wall Street Journal, de ofrecer sus libros electrónicos como un producto exclusivo para sus suscriptores premium, la publicación de un libro sobre el coronavirus por parte de The New York Times tiene menos que ver con ingresos económicos directos que con extender su marca, asociada al periodismo de calidad, a nuevas plataformas, para captar así nuevos lectores. Alguien que se descarga uno de sus libros gratuitos en su iPhone tiene más posibilidades de convertirse en un suscriptor de pago o, al menos, de tener una buen impresión del diario.

Es por eso que este medio ha planeado la publicación de una decena de libros más a lo largo de 2020, una decisión que forma parte de una estrategia mucho más amplia y que se extiende a formatos tan diversos como los vídeos o los podcasts. La búsqueda de nuevas plataformas y de audiencias está haciendo que la relación entre periodismo y literatura se esté transformando. Solo queda que las cabeceras comiencen a darse cuenta del enorme potencial que se esconde tras los libros digitales.

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