Operación Picasso de Pedro Saugar Segarra

Entre junio de 1906 y julio de 1907 Picasso pintó Las señoritas de Avignon. Esta obra, que tiene influencias de Cezánne, de El Greco y del arte primitivo expuesto en el Museo del Trocadero en París, marcó un hito sin precedentes en la historia del arte, porque consiguió dinamitar el arte establecido, rompiendo de una vez por todas con el realismo y dando comienzo al cubismo y al vanguardismo en general. Sobre el terremoto provocado por esta pintura trata Operación Picasso de Pedro Saugar Segarra. Sobre eso, y mucho más.

Además de viajar al París de principios de siglo, acompañando a un jovencísimo Picasso y a su compañera y musa Ferande Olivier, nos trasladamos al Madrid de finales del siglo XIX, en el que se nos describe el paso de un iconoclasta Picasso por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, acompañado de dos de sus amigos, Longinos y Deogracias. A este último le seguimos la pista hasta su ciudad natal, Cuenca, donde forma parte de una misteriosa sociedad secreta llamada Conca Lux, cuyos miembros quieren acabar con la rancia moral de la época. Estas tres historias las conocemos desde las voces de algunos de los personajes que forman parte de ellas: Fernande cuenta la de Picasso en París, Longinos la Madrid y, por último, Macru, una joven que estaba enamorada de Deogracias, cuenta la de este personaje y la suya propia. A todas estas tramas habría que añadirle una cuarta, ambientada en Cuenca en 2013, que sirve de nexo y, de alguna forma, es el hilo conductor de todo el conjunto. Cada una de las tres narraciones del pasado están recogidas en tres diarios que son descubiertos en el presente por tres amigos, Ana, Claudio y Sancho, que van alternando la lectura de cada uno de los cuadernos.

Una gran cantidad de tramas que se van entrecruzando a la manera de un tapiz y que hacen que la novela tenga una estructura muy compleja. Hay que tener en cuenta que no hay ningún orden cronológico, que en cada capítulo, aunque sería más bien hablar de entradas de diario, se cambia de narrador, de lugar y de época. Los saltos en el tiempo, hacia delante y hacia atrás, son constantes. Además, los capítulos son bastante breves y cuando el lector va consiguiendo entrar en la historia se corta y se introduce otra distinta.

El resultado es una novela un tanto difícil de leer, sobre todo al principio, ya que la información que se da para poder empezar a comprender las tramas es mínima. Lo único de lo que se informa es del personaje que está narrando y del lugar y año en el que se sitúa, aunque cuando todavía no se conoce a los personajes este dato es insuficiente para situarse. A medida que se avanza las tramas van entrecruzándose, con referencias unas a otras, y vamos descubriendo cómo se relacionan entre ellas. Poco a poco cada una de las piezas van encajando y hay una mayor sensación de cohesión en el conjunto.

Uno de los puntos fuertes del libro está en la ambientación y en el estilo. Operación Picasso es una novela sobre arte, pero, ante todo, sobre historia. Es evidente que detrás de la ficción hay un riguroso proceso de documentación y un conocimiento profundo de todos los personajes históricos. Esto queda reflejado en la manera en la que se recrea la bohemia parisina de principios de siglo, con las interminables veladas llenas de alcohol, drogas, risas y arte. Al tener la forma de diarios, los distintos narradores se expresan de forma directa y sincera, sin ningún tipo de tapujos, lo que nos permite conectar todavía más con ellos. La caracterización de estos personajes y de muchos de los que les rodean, incluyendo al propio Picasso, está muy lograda. A pesar de los constantes cambios de voz narrativa (mención aparte para Pedro Saugar, que ha consigue hacerlo con bastante solvencia), finalmente el lector consigue identificar las características que singularizan a cada una de ellas.

Operación Picasso es, antes que nada, una novela introspectiva. La acción en la primera mitad es prácticamente mínima y se reconcentra, sobre todo, en el tramo final. No es que no haya misterio, lo hay, incluyendo un asesinato, un robo y un inesperado giro final en el que los personajes hacen un increíble descubrimiento relacionado con Las señoritas de Avignon, pero todos estos elementos pasan a un segundo plano frente a la recreación de los ambiente, de los personajes y de las épocas. Una excelente forma para acercarse a la figura de Picasso desde un punto de vista completamente distinto. Como asomar el ojo por la cerradura de la puerta que da paso al estudio de Picasso y ver al artista inmerso en pleno proceso de creación o extasiado en mitad de una fiesta. Ficción voyeur que podría llamarse.

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