Hernán Cousté nació el 8 de febrero de 1978 en Buenos Aires. Se recibió  de Redactor Especializado en Textos Académicos en 2009.

Posteriormente egresó con el título de Licenciado en Relaciones Públicas de la Universidad Abierta Interamericana en 2018.  Entre 2006 y 2009 fue redactor en la revista La cosa en la sección de series de televisión. También escribió para Cine Fantástico y Bizarro. Desde hace casi veinte años trabaja en el área comercial de empresas de Seguros.

La pasión por el cine, las series de TV y la literatura recorrió transversalmente todas las etapas de su vida. Fue así que en los últimos años se dedicó en su tiempo libre a desarrollar ficción, inspirado en las historias que nutrieron su imaginación desde pequeño.

A fines de 2019 co-fundó su propia editorial, Senex, con la cual publicaría sus celebres novelas de ciencia ficción : Las últimas dinastías y El legado de los imperios I: Un oscuro renacer.

¿Cuándo fue la primera vez que te interesó la literatura?

Cuando tenía unos diez años descubrí que mi mamá tenía una biblioteca llena de libros de literatura de ciencia ficción, género que a ella le encantaba. Hasta ese momento, para mí, literatura era la que aprendía en el colegio, que no era algo que me divirtiera. Así que ahí empecé a leer ciencia ficción y fue un viaje de ida. Con el correr de los años fui agregando otros géneros. Tuve una época de fanatismo por las novelas de espionaje después de los eventos del 11 de Septiembre y me leí casi todos los libros de Tom Clancy. También me atrapaban las novelas de suspenso con ambientaciones históricas, donde descubrí a Dan Brown, aunque no me gusta en absoluto la forma en que escribe. Pero tiene planteos bastante interesantes.

¿Cuál fue el primer libro que te voló la cabeza?

Mi papá era anti ciencia ficción y habrá pensado que los libros que sacaba de la estantería de mi mamá me estaba infectando el cerebro con historias del espacio exterior, alienígenas y androides. Así que un día me regaló Cinco semanas en globo, de Julio Verne. Fue una experiencia fascinante. Hasta entonces, nunca un libro me había metido tan adentro de su trama como ese. Amo ese libro, lo tengo aún en mi biblioteca, obviamente porque tiene un valor emocional muy poderoso. Desde entonces me apasionan las historias sobre viajes, donde hay un objetivo al que llegar. El Mago de Oz y El Señor de los Anillos, por estas mismas cuestiones, fueron otros detonadores de cerebros para mí.

¿Qué fue lo primero que escribiste?

A los diecinueve años escribí una novela que era algo así como un tecno-thriller, que titulé La Era de las Sombras. Nunca la publiqué ni la voy a publicar, pero a mí me cambió la cabeza ver que podía escribir una historia de principio a fin que ocupaba doscientas hojas tamaño A4. Pero no volví a escribir una novela completa hasta que trabajé en Las últimas dinastías.

¿Sobre qué temas te gusta escribir?

Por más que llevo escritas novelas del género ciencia ficción, el tema sobre el que me gusta escribir son las relaciones entre las personas. Así de simple. Ese es el eje de lo que escribo. Las últimas dinastías por ejemplo es una historia sobre personas. Honor, amistad, venganza, traición, amor, ambición, orgullo, son algunos de los tópicos que trato en la novela. Y la saga que estoy comenzando con El legado de los imperios va por el mismo camino. Más allá de que sean historias ambientadas en mundos lejanísimos en futuros remotos, sus protagonistas comparten las mismas virtudes, miserias y ambigüedades que la gente con que nos podemos encontrar en nuestra vida diaria.

Las últimas dinastías 

¿Cuál es tu genero favorito? ¿Porque?

Claramente, la ciencia ficción. Porque tiene el desafío de que podés abarcar mundos ilimitados, soltar la imaginación hasta donde te de la cabeza, pero, todo tiene que tener una explicación científica, “realista”, dentro de lo fantástico. En eso es distinta a la fantasía, de ahí el desafío. Cuando hay tramas sobre  viajes en el tiempo o cruces a mundos paralelos se nos explican cómo son posibles y tienen reglas. Por más que no existen los viajes en el tiempo ni los mundos paralelos. Al menos no de manera documental. 

¿Quién es tu autor favorito? ¿Porque?

La verdad es que no tengo un autor favorito porque de varios “tomo” algo, en el buen sentido. Dan Simmons, Frank Herbert, George Martin, para mí son ejemplos de cómo se escribe literatura fantástica. Incluyo también a Borges, creo que El Aleph es prueba suficiente. Pero, la mejor pluma que leí en mi vida, y aun pecando de dar una respuesta obscenamente obvia, es la de Tolkien. Nadie escribe ni escribirá jamás como lo hizo él. El Señor de los Anillos es la Biblia de cómo se debe estructurar una saga. Es la mejor representación en la literatura moderna del Mito del Héroe sobre el trabajó Jospeh Campbell en El héroe de las mil caras. Que, como sabemos, fue pilar para que George Lucas creara La Guerra de las Galaxias, dicho por él mismo.

¿Qué es lo que te gusta del terror, la ciencia ficción y la literatura fantástica?

Creo que a diferencia del resto de los géneros, los que mencionás tienen el factor de la imprevisibilidad. A ver, por supuesto que hay miles de obras que caen en clichés del género, pero siempre podés encontrar una trama o una vuelta de tuerca que te sorprende, por la infinitud de posibilidades que brinda el género fantástico. Siempre habrá nuevos mundos que conquistar, nuevas criaturas espantosas que enfrentar o de las que esconderse, nuevos reinos mágicos a los que viajar. Pero cuando mejor funcionan estos géneros es cuando incluyen otros dentro de sus historias. Nadie puede negar que Juego de Tronos tiene una fuerte carga dramática, a pesar de que hay dragones y zombis. Esa fusión de género me parece maravillosa. En It Stephen King hace un recorrido brutal por el impacto que producen los traumas de la infancia en el ser humano. Y el protagonista es un payaso demoníaco. Es increíble que tanta gente menosprecie el género fantástico cuando logra estos viajes maravillosos a lo profundo del alma.

¿Cómo es tu proceso de escritura?

Soy un híbrido entre el escritor “mapa” (el que necesita un horizonte definido antes de empezar a escribir) y el “brújula” (el que va escribiendo y deja que la trama lo guíe). Generalmente empiezo a escribir con un disparador muy fuerte, voy anexando cosas (personajes, lugares, subtramas) hasta que llego a un punto medio en la trama en que necesito pararme y definir el horizonte. Tengo una app de notas en el celular para armar la estructura de los capítulos, perfiles de personajes, anotar nombres que se me van ocurriendo y un montón de otras cosas. Hay colegas que dicen que escribo muy rápido. Quizás es cierto, mis libros los escribí en no más de seis meses. Pero es que no puedo pasar años con una historia, como le pasa a mucha gente. Siento que los personajes me piden a gritos desde adentro mío que continué narrando sus destinos. Si no, siento que los dejo abandonados en un limbo frío y oscuro.

¿Cuál es para vos el futuro de la escritura y la literatura?

Creo que las nuevas herramientas de autopublicación y el auge de las editoriales independientes están permitiendo que más y más autores desconocidos tengan su espacio en el mundo de la literatura. Y, especialmente, en el submundo del género fantástico, tantas veces menospreciado. Especialmente, por editoriales, a veces de las grandes, que parecen no entender que hay un vasto público hambriento por este tipo de literatura. Hoy en día la mayoría de las grandes producciones del cine y de series de TV se nutren de la literatura fantástica. Y más vendrán en el futuro inmediato. Los guiones originales son cada vez más escasos. Hay un mundo maravilloso en la literatura fantástica esperando ser descubierto. Las grandes sagas que conocíamos se han terminado, hay un hambre generalizado por nuevas historias episódicas. A mí me encanta escribir sagas, me cuesta mucho identificarme con historias autoconclusivas. Ojalá a Netflix, Amazon o HBO le interese algún día adaptar mis sagas. Bueno, soy escritor, tengo licencia para soñar.

¿Hay alguna anécdota relacionada con la escritura y la literatura que te gustaría compartir?

Hace muy poquito, me llamó Martín, un colega del trabajo, al que le había regalado un ejemplar de Las últimas dinastías. Me contó que tiene una hija de once años que se llama Brunella, que practica ballet. A causa de la cuarentena, obviamente entrena en la casa.  Me contó que el día anterior al llamado la encontró en el patio de la casa, haciendo ejercicios con un libro sobre la cabeza. Ese libro era el que yo le había regalado al papá. Cuando este le preguntó por qué había elegido ese libro, Brunella le dice que le había llamado la atención la portada. Martín le contó que conocía al autor y que si le interesaba lo leían juntos. Así que el papá le leyó todo el libro a su hija, y a esta le encantó. Entonces, Martín me llamó porque al día siguiente era el cumpleaños de Brunella, y como iba a pasarlo encerrada, sin sus amigos ni los abuelos ni nadie más, le estaba armando un video con saludos de ellos. Me pidió si le podía hacer un video contándole quién era yo y saludarla por el cumpleaños. Esa sencilla historia fue la satisfacción más grande que me dio la escritura hasta ahora.

Comentarios

comentarios