Si menciono el nombre “Hayley Williams”, puede que os resulte desconocido. No obstante, la cosa puede cambiar si hablo de Hayley, la cantante de Paramore (no en vano, su nombre en Twitter es “hayley from Paramore”), uno de los grupos más emblemáticos de la escena punk/emo de finales de la década pasada.

El caso es que, tras casi un año de silencio (después del tour de su último álbum, After Laughter, a finales de 2018, la banda anunció un período indefinido de descanso), Hayley Williams sorprendió a sus fans en diciembre de 2019 con un post en Instagram dando a conocer que llevaba unos meses embarcada en un proyecto en solitario que vería la luz en 2020. Para los seguidores de Paramore que, como yo, llevábamos un año de espera interminable sin saber cuándo volveríamos a tener noticias de uno de nuestros grupos favoritos, no pudo haber un mejor regalo de Navidad.

No fue hasta finales de enero cuando por fin pudimos escuchar el primer single de Petals for Armor. Con este título, cuya traducción en castellano sería algo así como “armadura de pétalos”, Hayley intenta darnos una idea general de lo que vamos a encontrar en el álbum. El proyecto es un tributo a la vulnerabilidad. Y es que, según la compositora, la vida le ha enseñado que en vez de avergonzarnos por sentirnos vulnerables, podemos encontrar fortalezas simplemente aceptando la vulnerabilidad como parte de nuestras trayectorias y aprendiendo a convivir con ella. Se trataría, en resumen, de mirar en nuestro interior y aceptarnos y querernos tal y como somos, incluidos posibles traumas de nuestra niñez. En concreto, Hayley confiesa haber utilizado el dolor que le produjo la separación de sus padres cuando era niña como fuente de inspiración para las letras de algunas de sus canciones.

Hayley Williams utiliza su álbum para mostrarnos su propio camino hacia la recuperación y su relación personal con la vulnerabilidad. Compuesto por un total de quince canciones, el álbum contiene tres partes claramente delimitadas con cinco canciones cada una, llamadas Part I, Part II y Part III. De hecho, la edición limitada en vinilo (que, por cierto, lleva agotada ya unas semanas) incluye tres vinilos distintos, uno por cada hilo temático de Petals for Armor.

Así pues, las primeras cinco canciones nos muestran la parte más salvaje, natural y sin filtros de los sentimientos de la cantante. Temas como la rabia, el dolor ante la pérdida de un ser querido y la lujuria sirven como eje central para “Simmer”, “Leave It Alone” y “Sudden Desire”, respectivamente. En la segunda parte del álbum, asistimos a una especie de redención y aceptación por parte de Hayley de la vida tal y como se le va presentando. Aquí ya parece vislumbrarse un rayo de luz al final del túnel y encontramos canciones como “My Friend”, en la que la cantante da gracias a sus amigos por su apoyo incondicional, o la enérgica “Over Yet”, con la que Hayley nos anima a aprovechar los momentos más crudos de la vida para fortalecernos. La última parte del álbum es la más optimista y positiva y marca el final del viaje personal de Hayley, una vez fuera del pozo en el que estaba sumida por la depresión. Ahora conocemos a una nueva Hayley que parece estar dispuesta a darle una nueva oportunidad al amor en “Pure Love” y “Taken”, y que es capaz de darse cuenta de cómo está resurgiendo de sus cenizas o, usando la terminología floral que ella misma utiliza, floreciendo (“Watch Me While I Bloom”). Esta última parte también nos trae “Sugar On The Rim”, una canción que la compositora utiliza para reivindicar los derechos del colectivo LGTBIQ+.

Las influencias de artistas de renombre se perciben claramente en cada canción. A Björk, por ejemplo, nos parece estar escuchándola en “Watch Me While I Bloom”, mientras que las huellas de Solange o Sade son fácilmente reconocibles en “Taken” o “Why We Ever”. Radiohead o Warpaint están presentes en la melodía de “Simmer” o “Roses/Lotus/Violet/Iris”. “Dead Horse”, una de las más piezas más originales de todo el álbum, está inspirada en los ritmos africanos del dúo nigeriano Lijadu Sisters. Por otra parte, a pesar de tratarse de un proyecto en solitario, Hayley ha contado con la colaboración de Taylor York, guitarrista de Paramore, para la producción del álbum. También Zac Farro, el baterista de la banda, participa en alguna canción.

Personalmente, si tuviera que destacar una canción del álbum, me quedaría con “Dead Horse”. En esta obra de arte, Hayley Williams nos abre las puertas de su corazón de par en par y nos confiesa el que, según ella misma, es uno de los episodios más traumáticos de su vida que más secuelas le ha dejado: la infidelidad de su expareja Chad Gilbert, miembro de la banda New Found Glory. Williams ha decidido destapar los secretos más íntimos de su pasado y en “Dead Horse” nos cuenta que su relación con Chad empezó como un affair antes de que este se separase de su anterior pareja. En el vídeo de esta canción podemos ver a una Hayley nueva que lleva las riendas de su recién estrenada nueva vida y está rompiendo con su versión anterior (en un momento del vídeo la vemos incluso destrozando los zapatos que llevó el día de su boda).

Si nos tomamos la molestia de buscar por internet opiniones y reseñas sobre Petals for Armor, nos veremos abrumados por la cantidad de posts y publicaciones de fans en Instagram y Twitter dando gracias a Hayley Williams por la publicación del álbum, que ha coincidido con la peor época (hasta el momento) del 2020. Sus seguidores explican cómo este proyecto en solitario les ha servido de salvavidas ante la depresión o la desesperación provocadas por las medidas de confinamiento que han afectado prácticamente a todo el mundo. Personalmente, yo también he podido vivir en mis propias carnes lo que es sentirse salvada por la música en estos últimos meses. Hay canciones como “Over Yet” que parecen haber sido compuestas de forma premonitoria para el COVID-19 (“If there’s resistance, it makes you stronger, it’s not the end”). “Crystal Clear”, la última canción, nos deja con el mensaje más positivo de todo el álbum: “I won’t give in to the fear”.

Que el álbum es el proyecto más personal de la artista hasta la fecha queda claro. Cada detalle en cada canción, sus letras o incluso los instrumentos que escuchamos (a diferencia de lo que ocurre con las canciones de Paramore, en Petals for Armor Hayley ha tenido la posibilidad de componer y tocar las partes instrumentales de muchas de sus canciones) son pedacitos de ella y sus experiencias personales. De hecho, en “Crystal Clear” podemos incluso escuchar a su abuelo cantar en la parte final de la canción.

Los fans de Paramore no tienen de qué preocuparse: Hayley ha aclarado desde el principio que Petals for Armor no es el final de la banda. Se trata simplemente de un proyecto en solitario que nació ante la necesidad de expresión y la búsqueda de un camino hacia la recuperación a través de la música. En varias entrevistas, la cantante nos ha contado cómo han sido los últimos años de su vida, inmersos en la más profunda de las depresiones, y cómo fue precisamente su terapeuta quien la animó a componer en vista de lo que la música y la escritura significan para Hayley.

Aunque me consta que somos muchos los que estamos deseando ver en concierto por primera vez en la historia a Hayley Williams sin los demás miembros de la banda, aún vamos a tener que esperar un poco para poder disfrutar en vivo de las canciones del álbum. Como no podía ser de otra manera, la gira, que empezaba en mayo de este año, ha sido pospuesta y aún no tiene fecha nueva, si bien todo parece indicar que finalmente tendrá lugar en algún momento del año que viene.

Siendo una fan incondicional de Paramore desde hace más diez años, reconozco que se me hace difícil hablar con objetividad de cualquier trabajo de la banda o de cualquiera de sus componentes en solitario. No obstante, en este caso creo que las cifras hablan por sí solas: según Billboard, Hayley Williams se ha convertido en la primera mujer de la historia en alcanzar el primer puesto en la lista Rock Album como solista con Petals for Armor y como integrante de Paramore en otras tres ocasiones anteriores con los álbumes Paramore, Brand New Eyes y After Laughter.

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