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De todos es sabido que Nerón incendió Roma, pero nunca podríamos haber pensado que también asesinase a su madre, a su hermanastro, a sus dos esposas y a su maestro Séneca. Partimos de este ejemplo histórico para tratar de contestar a la pregunta de: ¿Qué hace que las personas cambien tanto? Si este personaje reinó 14 años, cinco de ellos de forma justa llegando a ser un buen conocedor de la cultura griega gracias a Séneca. ¿Por qué este hombre, conocedor del bien, llegó a ser tan malo persiguiendo a los cristianos y torturando a San Pedro y San Pablo?

Lo que les ocurre a los que conociendo el bien cometen el mal es que su pensamiento es contradictorio, su razón se anula con sus pasiones incontroladas, como cuando una nube tapa la luz del sol. Era contradictorio que fuese adorado por el pueblo y odiado por la aristocracia cuando en realidad él pertenecía a esta segunda clase social. Era un ser vicioso, aunque inteligente, con muchas ansias de fama. Hay un Nerón malo y uno bueno como en cualquier persona.

También, un ladrón sabe que lo mejor es no robar, tanto en el sentido ético como algo aceptado socialmente o incluso legalmente, porque si le pillan le meten en la cárcel. Pero aún así sus instintos, que pueden ser justificables, en el caso de que robe para comer o injustificables, como podría ser el robar por para tener dinero para droga.

Cuando elegimos lo peor es una prueba de que somos libres, de que no tenemos a nadie que nos obliga a tomar esa decisión (aunque sea equivocada). Este tipo de decisiones equivocadas son una prueba más de que nuestra libertad está limitada o determinada por otras causas como traumas, una mala educación, limitaciones sociales, violencia, etc. Todos estos condicionantes son los que nos van a llevar a elegir lo peor. El que elige lo peor actúa de modo instintivo y eso no es propio de los humanos.

El elegir el mal, a sabiendas de que es malo, ocurre porque realmente no se cuenta con toda la información de sus repercusiones. Hacemos lo que sabemos, pero no sabemos todo lo que hacemos. Y eso realmente es ignorancia. La maldad del ignorante que no entiende el arte de vivir. Hacen el mal, a sabiendas, por egoísmo, porque no les interesa aceptar las normas, pero luego la realidad les demuestra que actúan de modo imprevisible y eso al final trae malas consecuencias. Y si acaso los intentásemos justificar diríamos que actúan, aun sabiendo que es malo o que hacen el mal, por una fatalidad, como por una fuerza que les obliga a tomar una decisión equivocada. Esto es lo que le ocurre a Maryl Streeep en la película “La decisión de Sofía”

La vida nos va enseñando que tenemos que hacernos responsables de las decisiones que tomemos, a elegir entre los caminos. Independientemente del camino que tomemos siempre hay una causa que nos hace tomar esa decisión y traerá consigo una consecuencia. Por lo tanto, esa elección afectará tanto nuestro presente como las próximas decisiones que hagamos. Si hemos elegido el mal y vemos sus consecuencias, eso nos hará cambiar en la próxima elección. De ahí que no podamos hablar de una libertad total ya que estamos condicionados por nuestro contexto familiar, social, económico y por otros, como las grandes empresas financieras a nivel mundial, que son capaces de influir en nuestras decisiones.

Sin embargo, problemas como el cambio climático, o el vencer a un virus como el COVID-19, no van a ser resueltos si no aunamos voluntades e intereses a nivel mundial. Ahora de lo que se trata es de buscar el bien común, globalizar las buenas decisiones.

Bibliografía:
https://flmoviesdqmu.blogspot.com/2020/01/la-decision-de-sophie-1982-pelicula.html

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