Si eres mínimamente aficionado al arte, entonces conocerás este famoso cuadro de Johannes Vermeer. Sabrás que pertenece al barroco holandés, y que se encuentra en el museo Mauritshuis en La Haya. Lo que quizá no conozcas es la novela que este cuadro inspiró.

La novela, escrita por Tracy Chevalier en 1999, toma el nombre del cuadro “La joven de la perla”. La propia autora nos explica que esta fue su segunda novela (aunque ya ha escrito nueve libros), y estaba preocupada ya que no sabía qué escribir en su siguiente novela. Sin embargo, tenía en su habitación un póster de la famosa pintura holandesa, y se quedó mirando la obra imaginando cosas sobre la mujer que posaba. Y continuó imaginando por tres días hasta tener la historia entera en su cabeza.

Y digo “imaginando” ya que lo que escribió no se ajusta a la realidad, es decir, no es una biografía sino una obra de ficción. Sin embargo, el período histórico está tan bien retratado que podemos imaginar que la vida que lleva Grief, la protagonista de la joven de la perla, no es muy diferente que la que llevó en su día la verdadera joven de la perla.

La primera novela de esta autora pasó un poco inadvertida, sin embargo esta obra logró tener un gran éxito en ventas. Tal fue su éxito que a día de hoy se le sigue considerando como el bestseller de la escritora americana. Incluso se llegó a hacer una adaptación para la gran pantalla, que llegó a los cines de todo el mundo en 2003 protagonizada por Scarlett Johanson.

Grief, la protagonista de esta historia, es una chica de 16 años que vive en el barrio pobre de Delft. La historia empieza cuando su padre se queda ciego y Griet debe entrar al servicio de una casa. Pero no de cualquier casa. Sino de la casa del pintor Johannes Vermeer. Allí va a encontrar mucha hostilidad, tanto por parte de las hijas y la esposa del pintor como por otras criadas. Sin embargo, el artista muestra mucha curiosidad hacia ella, entre otras cosas por la sensibilidad artística que tiene la joven. Por ello, decide comenzar a retratarla en secreto, así su mujer no se pondrá celosa. Pero ocultarlo es todo un reto para Griet, como si no tuviera ya suficientes preocupaciones.

La novela es interesante y entretenida. Lo que más destaca es el realismo con el que se describe este periodo de la historia, como podemos ver en las múltiples descripciones de los lugares de la ciudad. Es evidente que Tracy hizo una buena labor de investigación. Así mismo resulta muy bonito de leer la manera en la que se habla del arte, de los colores y de la composición. El lenguaje es un punto clave en este libro, ya que está muy bien escogido para transmitirnos lo que la autora quiere que nos llegue. Además de ser un lenguaje sencillo y fácilmente entendible.

Personalmente, yo decidí leer este libro para aprender sobre el posible origen del que es uno de mis cuadros favoritos. Y si a ti también te genera algún tipo de curiosidad te recomiendo mucho que te leas La joven de la perla.

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