⚠️ Aunque no contiene spoilers de argumento, leer este artículo antes de ver la película puede ser un error. La ignorancia absoluta es la mejor forma de disfrutarla por primera vez.

TENET es una película desconcertante. Muy criticada por la falta de protagonismo del protagonista (no pun intended) y por la casi total falta de participación de los sentimientos de los participantes hasta el punto de rozar la ataraxia, TENET se posiciona como incomprensible e incomprendida. Al menos hasta que descubres de que no trata sobre personas, sino sobre las estructuras.

Esta película de Christopher Nolan no descansa sobre los hombros de los personajes y su actuación, sino que se apoya en pilares eternos de máquinas imaginarias que apuntalan una narrativa que discurre sin demasiado interés por un camino predefinido desde un futuro que no se puede cambiar; un laberinto lineal de armas de Chéjov que dispara personas hacia delante y atrás.

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Si TENET pasa olímpicamente de los sentimientos, de la construcción de personajes o del realismo en las conversaciones no es porque estos no sean importantes para el espectador; sino porque cada diálogo es la prueba material de que toda su parafernalia es completamente irrelevante en una historia en la que cada personaje ya tiene su propio camino, recorrido mucho tiempo atrás.

La primera pista de hacia qué dirección debemos mirar la aporta el título. ‘Sator Arepo tenet opera rotas’ es el palíndromo más famoso de la historia, que a su vez forma el llamado cuadrado sator en Oppède. La belleza de esta oración radica en la dificultad compositiva, no en su contenido. Qué cuenta carece de importancia, lo interesante es cómo es contado. El marco. La arquitectura de la estructura.

A medida que la película avanza hacia delante, el espectador va obteniendo pistas de qué es lo que está ocurriendo y, más importante, cómo está ocurriendo. En principio, las primeras escenas parecen fragmentos inconexos de tiempo sin denominador común. Piezas a la deriva de un viaje sin destino. Este tarda en llegar, aunque siempre estuvo en un marco que el espectador no había visto, justo en las comisuras de una cronología aparentemente lineal.

Pronto, película empieza a avanzar en otra dirección. Al igual que ocurriese con la onda cerrada de Primer (2004), en TENET es más relevante la carcasa que permite la acción que la acción en sí. Los tornos de inversión entrópica giran para permitir el paso de una materia que cambia de dirección temporal, pero la mera presencia de los tornos ya es motivo suficiente para desatar el interés por obtener una perspectiva aún mayor.

Sin embargo, la perspectiva es más bien estrecha hasta bien pasada la mitad de la película, y la tensión fruto del desconocimiento se extiende hasta más allá de la última escena, a partir de la cual el espectador puede reconstruir el futuro. Con un observador parapetado en su ignorancia y personificado en un impotente protagonista, la trama se desarrolla sin que nadie pueda hacer nada, como de hecho ocurre durante toda la trama.

TENET no es una película sobre personas, sino sobre el la estructura invisible que las soporta. Sobre la posibilidad de una realidad en colapso a punto de engullir a unos personajes que dejan todo en manos del tiempo y de un equilibrio imposible basado en sus propias decisiones futuras, tomadas de forma totalmente condicionadas por su pasado. Atrapados, los personajes rebotan en los márgenes de los tornos como si de un pinball temporal se tratase, efectuando piruetas coordinadas a modo de pinza iterativa hasta un cierre temporal.

Estas pinzas, que también hemos visto en películas como Predestination (2014) con una máquina del tiempo en forma de maletín y la mencionada Primer (2004) con una máquina de inversión temporal a modo de caja, son la estructura fundamental de un futuro inexistente que se pliega sobre el pasado lo suficiente como para consolidar una fuerte paradoja del abuelo. Predestination (2014):

Do I have a choice? / ¿Tengo elección?

—You always have a choice. / Siempre hay elección.

Excepto que no la hay. Como en las películas mencionadas, los personajes de TENET son meras piezas de una maquinaria temporal basada en una guerra que no tendrá lugar nunca y cuya existencia constituye el germen de su propia aniquilación. El no saber lo que ocurrirá es la mejor línea de defensa en una guerra fría que ignora por completo la posibilidad de libre albedrío. No importa lo que quieras hacer porque sea lo que sea que hagas ya fue realizado.

Envolviendo toda la trama, los aplastantes y exquisitos muros de sonido de Ludwig Göransson, heredero indudable de Hans Zimmer, presionan ambas direcciones con una composición acústica casi esquizofrénica en la que se intercalan algunos compases y sus invertidos. El ritmo in crescendo de TENET desemboca en un punto del pasado sobre el que los personajes trazan círculos temporales cada vez más cerrados, literalmente como una clave de sol.

Por descontado, la película incorpora otros elementos fascinantes, como la posibilidad de visualizar una mecánica de combate estratégico en la que varios combatientes toman parte del combate en diferente orden cronológico, y en el que el final de cada uno de los extremos temporales de la batalla sirve como inteligencia militar que ya ha sido analizada y aplicada en primera instancia.

Toda la historia discurre en un pliegue temporal muy localizado en el tiempo. Un pequeño bucle que actúa como desagüe de aquella guerra que no podría llegar a existir y contra la que se combate, y de un colapso de la realidad que no se dará. Pero deja abierta la puerta a futuribles, y a una futura parte en la que se analice el nacimiento de TENET como organización e incluso la formación de los personajes.

Al más puro estilo de las conversaciones entre John Connor y Kyle Reese (Terminator) debe ser interesante ver bajo qué condiciones se convence a alguien para formar parte de un movimiento en espiral temporal que terminará con tu muerte en algún punto del pasado; o analizar cómo fue el viaje de Neil durante años en el estado invertido necesario para retroceder tanto.

 

Estrenada el 26 de agosto en España, TENET cuenta con 8 puntos sobre 10 en IMDb, un 82% en el tomatometer de Rotten Tomatoes, y un 89% de ‘Me gusta’ entre los usuarios de Google.

 

Imágenes | TENET

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