Neruda en 1966 (Fuente).

Guste o no, Neruda es carne de cañón de coleccionistas. Algunos de sus libros pueden ser una inversión bastante rentable, convirtiéndose en un valor que siempre están en alza. Prácticamente cualquier edición ve su valor bastante incrementado si está firmado o dedicado por el poeta. Una simple edición de bolsillo, de la que se han tirado ejemplares producidos en masa, puede llegar a costar miles de euros si en ella aparece la firma original de Neruda. Debido a su extremada rareza, otras ediciones, en cambio, son valiosas per se, sin necesidad de que el escritor haya escrito en ellas de su puño y letra. Hoy haremos un repaso por algunas de estas ediciones.

Residencia en la Tierra (Nascimento, 1933)

De todas las ediciones que se publicaron en imprentas en América del Sur, la más rara y valiosa es la primera edición de 1933, publicada en Santiago, Chile, por la Editorial Nascimento. Uno de los motivos es que esta edición de lujo se limitó a cien copias y que cada una de ellas estaba firmada por el propio Neruda. Neruda había estado buscando editor en España, pero finalmente decidió publicar este libro en su país de origen, en una editorial fundada por Carlos George-Nascimento en Santiago en 1917 y que se mantuvo activa durante siete décadas. Se puede decir que Nascimento lanzó la carrera de Neruda como poeta, como también lo hizo con otros autores latinoamericanos, como es el caso de la ganadora del Nobel Gabriela Mistral. Posteriormente la revista Cruz y Raya publicó en Madrid dos volúmenes con la obra. Sin embargo, la primera edición de Nascimento se considera de forma unánime como la más bella de todas las primeras obras del poeta, ya que sus páginas están impresas en tinta verde oscura, en honor a la tinta verde con la que Neruda era conocido por firmar sus libros.

España en el corazón (Imprenta Soldados de la República del Ejército del Este, 1938)

En el caso de este libro, la edición más valiosa no es la primera, que corrió a cargo de Ediciones Ercilla en Santiago de Chile en 1937, sino que es su reimpresión, hecha en 1938 por la Imprenta Soldados de la República del Ejército del Este, la imprenta de guerra de Manuel Altolaguirre. Neruda comenzó a colaborar estrechamente con Altolaguirre cuando fue nombrado diplomático en Madrid en 1935. Una de las particularidades de esta edición es que fue publicada en la abadía de Santa María de Montserrar de la Orden de San Benito, una abadía del siglo X que se encontaba en la cima de una montaña al noroeste de Barcelona. Altolaguirre tenía la imprenta en la abadía, pero carecía de papel y de otros materiales necesarios para fabricar el libro, así que fueron los soldados los que e encargaron de buscar lo necesario. El resultado es una edición hecha con materiales encontrados, incluyendo banderas, ropa de los soldados o trapos. En la primera edición se publicaron un total de quinientas copias numeradas, seguida de una segunda edición en 1939 de mil quinientas copias sin numerar, que se considera incluso más rara que la primera. Además de su historia, la rareza de esta primera edición se debe a que solo se conservan seis ejemplares: uno en la Biblioteca del Congreso en Washingtong, otra en la Biblioteca de la Abadía de Montserrar, otra en la Biblioteca de Cataluña, dos en la de la Univeridad de Barcelona y una última en manos de un coleccionista privado en México. El ejemplar que se reproduce en forma virtual en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes pertenece a esta tirada.

Canto General (Talleres Gráficos de la Nación, 1950)

No puede faltar en este repaso la primera edición de Canto General, editada en México por Talleres Gráficos de la Nación en 1950, con una tirada de quinientos ejemplares. Trescientos de ellos estaban reservados a suscriptores, entre los que figuraban personajes como Frida Kahlo, Pablo Picasso o Paul Éluard. Este libro, al igual que los anteriores, es de gran tamaño y tenía papeles creados por los muralistas mexicanos Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Cada una de las copias fue firmada tanto por Neruda como por Diego Rivera y Siqueiros. La copia del libro que perteneció a Frida Kahlo se encuentra en su museo, en la Casa Azul. Ediciones Océano publicó una versión en miniatura del Canto General al mismo tiempo en la Ciudad de México y se rumorea que el Che Guevara guardaba una de esas miniaturas en su bolsillo durante su famoso viaje en moto por América del Sur en 1952. En el momento en que fue publicado el libro, Neruda vivía en el exilio en Ciudad de México y cuando volvió a Chile se imprimió en Santiago otra copia muy rara, conocida coloquialmente como la edición clandestina, porque el libro fue publicado en secreto por el partido comunista en la Imprenta Juárez de Ciudad de México. Se publicaron cinco mil copias, pero como se hicieron con papel de bajo coste para conseguir una mayor distribución, actualmente sobreviven muy pocas copias y una de ellas en buen estado puede alcanzar los miles de euros.

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