Interior de Book Arcade (Fuente).

En 1883 abrió en pleno corazón de Melbourne, en Bourke Street, Book Arcade, una de las librerías más singulares y excéntricas de la segunda mitad del siglo XIX. Con más de un millón, se convirtió también en una de las más grandes del mundo. Sin embargo, llamarla simplemente librería, de entrada, no hace justicia a la realidad.

Además de libros tenía una orquesta en vivo, una galería de bellas artes, un salón de té lleno de brillantes murales, bancos rodeados de plantas para que la gente se sentara y pudiera leer al fresco ‒esto último en un momento en el que el Ayuntamiento de Melbourne estaba colocando púas en los alféizares de las ventanas y en los umbrales de los edificios para que los vagabundos no pudieran sentarte‒. No era necesario comprar libros para poder descansar leyendo lo que se quisiera. También había animales exóticos, como monos o loros, iluminación eléctrica ‒fue una de las primeras tiendas en tenerlo‒, un elevador hidráulico que cada cuatro minutos subía al tercer piso donde podía contemplarse un espectáculo de porcelanas o una sala de espejos deformados.

Más que una librería, era un «carnaval», escribió Richard Broinowski, autor de una biografía del extravagante propietario de semejante espectáculo, Edward William Cole. Nacido en 1832, E.W. Cole se crió en un hogar pobre de Kent, en el Reino Unido. Sin ningún tipo de educación, su padre murió siendo muy joven y su madre se volvió a casar. El niño se escapó de casa a los 17 años para probar fortuna en Londres, trabajando primero como vendedor ambulante, hasta que en 1850 se mudó a Sudáfrica, con tan solo 20 libras esterlinas. Estuvo allí durante un año, probando suerte como agricultor, aunque pasó por un momento difícil debido a que vivió de cerca las guerras fronterizas con los xhosa. Al año siguiente se trasladó a Victoria, movido por la fiebre del oro. Sus sueños no llegaron a hacerse realidad y no consiguió salir de la pobreza. Sobrevivía robando manzanas de los huertos, pero como era un hombre de principios solo cogía aquellas que se habían caído al suelo. Trabajó como pintor, como farolero, como aprendiz de fontanero y como obrero de la construcción. En general hizo un poco de todo, pero no era bueno en nada.

E.W. Cole (Fuente).

Cuando tenía 30 años y residía en Melbourne, tuvo una especie de conversión religiosa. Leyó toda clase de libros sobre el tema y escribió sus propias conclusiones. Pretendía, dijo, aniquilar los prejuicios sectarios y extender nociones como las de la justicia o la caridad. Estaba convencido de que el conocimiento universal era lo que aportaba el mayor bien al hombre. Su punto de vista sobre el cristianismo, un tanto sacrílego, llegó a escandalizar al clero.

En 1865 abrió en el mercado del Este, en Melbourne, una librería, con un stock de 600 volúmenes. Poco a poco fue prosperando y logró arrendar todo el mercado. Contrató a una banda y gastó una suma relativamente grande en publicidad. Aunque tenía poca educación, leía muchísimo. En 1874 consiguió un edificio frente a Bourke Street, cerca del mercado, y abrió su primera galería de libros. El negocio tuvo éxito y continuó alquilando el mercado hasta que en 1881 decidió dejarlo porque las condiciones ya no eran favorables. A continuación comenzó las negociaciones para conseguir un edificio en Bourke Street, cerca de la oficina de correos. El 27 de enero de 1883 se inauguró Book Arcade, que se hizo famoso en todo Melbourne. Fue visitado por autores como Rudyard Kipling o Mark Twain cuando viajaron a Australia. La tienda se extendió a Little Collins Street. Cole continuó ampliando su negocio e incluso se atrevió a imprimir libros ilustrados. Cole tuvo un gran éxito publicando libros sobre jardinería y horticultura.

Como tantos hombres de aquella época, era bastante misógino. Basta mencionar el episodio que le llevó a encontrar esposa. Publicó un anuncio en el Melbourne Herald en el que anunciaba que buscaba una solterona de 35 o 36 años, de buen carácter, inteligente, honesta, veraz, sobria, casta, limpia, ordenada, no extravagante ni absurdamente elegante, trabajadora, frugal, moderadamente educada y amante del hogar. Finalmente se casó en 1875 con Eliza, una mujer que respondió a su llamada.

Cole disfrutaba no solo entreteniendo a los clientes de su librería sino también educándolos. Era un filósofo y defendía los derechos humanos contra la política de la Australia Blanca, que limitó la migración entre 1901 y 1958. Había sido testigo del trato injusto, y a veces brutal, a los sudafricanos negros por parte de los colonialistas, y de la discriminación de los blancos hacia los mineros de oro chinos en Castlemaine. Allá donde iba explicaba el problema de la Australia Blanca, convencido de que todos los hombres son creados iguales.

Pero, ¿qué fue de Book Arcade? Cole continuó expandiendo su librería hasta mediados de la década de 1910. También compró una enorme propiedad en Essendon que convirtió en un zoológico. Iba en su carruaje tirado por caballos desde Essendon a Bourke Street, donde estaba Book Arcade, unas dos o tres veces por semana, para supervisar cómo iba todo. Cuando murió en 1918, a los 86 años de edad, Book Arcade empezó a desmoronarse. El impacto de su negocio en la cultura de Melbourne fue notable, sobreviviendo más de una década después de su muerte. Los herederos de Cole decidieron liquidar el negocio, aunque la librería se mantuvo abierta otros diez años en Swanston Street, convertida en una librería mucho más pequeña.

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