No hace mucho ha sido fallado el premio del XXXV Certamen Poético Vicente Aleixandre. A aquellos que no lo conozcan les diré que es un jugoso premio que convoca la Cadena Cope y Obra Social Caja Madrid que consiste en 3000 euros para un único poema de menos de cincuenta versos. También hay un segundo y un tercer premio de 1500 y de 900 euros respectivamente. Es un premio nada desdeñable si se considera la extensión de los trabajos en relación con las cuantías.
Este año el ganador ha sido el poeta Emilio Ruiz Parra, con su poema titulado “Los otros libros”. Lo transcribo a continuación:
Los otros libros – Natividad Mistral
Confieso que los libros
han terminado siendo mi peor enemigo.
Me asaltaron la casa, y han llegado
a hacerla inhabitable.
Comenzaron
apareciendo mansamente: yo mismo los traía,
bajo el brazo, amoroso, y los dejaba
encima de la mesa, para después:
para la cena, para el desayuno…
Los colocaba, en pie o tumbados,
en aquellas, entonces, pequeñas librerías.
Pero fueron creciendo. Desbordaron su » habitat»
exigiéndome más y más estantes.
y hoy viven –creo que viven la mayor parte de ellos–
en los lugares más insólitos:
en la cómoda antigua, en la mesilla
de noche, y aun debajo de la cama
aunque no estén allí escondiendo vergüenzas
o un culposo abandono. Simplemente
esperan.
Ayer quedé transido al abrir el piano:
sus dientes marfileños, hechos a la armonía,
asustados, rugieron y castañetearon
porque un libro, que en ellos dormitaba, voló
hacia mí, sorprendido por la luz, saltándome a los ojos.
Me confieso impotente- ¡ay!- para defenderme,
para echarlos de casa, pues los amo.
Pero han ido creciendo, hasta quitarme el aire.
¿Qué puedo hacer, si están en ellos
la palabra hecha aliento, la memoria,
el aire otro, en fin, que hace que ponga
en pie cada mañana el alma con mis huesos?
Habré de colocar los anaqueles
en donde las estrellas, y mis libros en ellos
dispuestos para abrirse y entregarse, sumisos como siempre,
pero sin peso, sin táctil presencia.
Sí, perderé su cálida compañía, y mis ojos
no podrán convivir con la policromía de sus fidelidades.
Mas seguirán siendo los odres
de la palabra.
Emilio Ruiz Parra
Para empezar el ritmo es bastante confuso: no se empieza a captar hasta la tercera o cuarta lectura al menos, y aún entonces hay problemas que sigo sin poder resolver. No seré tan desconfiado como para pensar que el ganador del XXXV Certamen Poético Vicente Aleixandre haya cometido fallos rítmicos, pero en este poema hay desde luego versos que no me encajan. Ya de por sí me parece algo incómodo utilizar heptasílabos y endecasílabos en un mismo verso (“dispuestos para abrirse y entregarse, sumisos como siempre”), pero hacer hasta tres hemistiquios en un verso me parece demasiado rebuscado (me refiero a “no podrán convivir con la policromía de sus fidelidades”). Aunque esto es más bien una cuestión de gustos propios, y en la poesía también hay modas.
Por otra parte la imagen de los dientes marfileños del piano castañeteando me parece poco afortunada porque parece directamente tomada de las Prosas profanas, y eso ya está bastante superado. A su favor diré que los libros como odres de la palabra me parece una imagen sublime, aunque la ruptura del sintagma le quita bastante fuerza (además la conjunción “mas” no encaja con el tono del poema y su utilización se evidencia por necesidades métricas).
No voy a detenerme en el segundo y tercer premio, ni tampoco en el XIII Premio Conmemorativo Luis Rosales para poetas mejores de treinta años –que se convoca de forma paralela al Vicente Aleixandre– porque la opinión que me merecen los poemas premiados es muy similar a la que acabo de dar sobre “Los otros libros” de Emilio Ruiz. Y eso ya sería extenderme demasiado.
Quien quiera leer el resto de poemas puede hacerlo en http://www.cope.es/

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