Intrépida, energética y apasionada. Así es Hinde Pomeraniec, periodista y escritora. Especialista en periodismo cultural y política internacional, trabajó para diversos medios internacionales, incluyendo Clarín y el noticiero Visión Siete Internacional. En 2017 fue reconocida con el Premio Konex de Platino como la mejor periodista Literaria de la década en Argentina. Actualmente es editora de cultura en el medio Infobae y acaba de publicar su nuevo libro Rusos de Putin: Postales de una era de orgullo nacional y poder implacable. Me junté con ella hablar sobre su pasión por el periodismo y sobre el futuro de la profesión.

¿De dónde surgió tu pasión por el periodismo?

Mi viejo siempre fue un fervoroso lector de diarios. En mi casa siempre se compraba un diario a la mañana y otro a la tarde. Además tenía una abuela que vivía con el diario en la falda y la radio en la oreja. Fui a vivir con ella luego de que mis padres se separaron. Ella estaba ultra informada. Como estaba enferma y no podía salir a la calle se comunicaba con el mundo a través de las noticias. Gracias a ese padre ultra informado y politizado y a esa abuela que se comunicaba con el universo a través de las noticias surgió mi deseo de pertenecer al mundo del periodismo. Además de curiosa siempre fui una gran lectora y en la era pre digital había que ir a la biblioteca o leer lo que tenías a mano. Todas las publicaciones me seducían y por ese motivo estudié letras. Fue de grande que me hice periodista, a los veintinueve años.

¿De dónde salió tu inquietud por Rusia?

Fue por una cuestión familiar. Mis dos familias son de lugares que en aquel entonces eran parte de Rusia (Lituania, Bielorrusia, etc… ) Y además mi padre siempre estuvo ligado al partido comunista y a todo lo que tiene que ver con la ex Unión Soviética. Hace poco saqué un libro sobre Putin y sus veinte años de mandato. Rusia me fascina como tópico y en particular la historia de Putin. No hablo Ruso por lo que me guio a través intérpretes o de autores rusos que escriben en inglés.

¿Y con respecto a Israel?

A lo largo de mi carrera como periodista de política internacional escribí muy poco sobre Israel. Trato de no meterme con ese tema porque creo que hay personas que saben más que yo y, además, que conocen mejor la letra chica. Es imposible no quemarse cuando hablás de Israel. No importa de qué lado estés. No quiero tener vínculos ni con anti semitas ni con paisanos que dicen que te odias a vos mismo si hablás mal de Israel. Opino y escribo un artículo cada tanto, pero no me voy a meter con “Naciones Unidas si vs Naciones unidas no” o “hay guerra vs no hay guerra”. Tengo mi opinión pero prefiero no escribir sobre eso para no generar rispideces. Si yo veo que hay un tema que por su repercusión no lo puedo manejar prefiero no tomarlo.  

¿Cómo se compatibiliza la ética con las lógicas tóxicas del mundo periodístico?

Cuando trabajás en cultura y en política internacional te enfrentás menos a esas lógicas. Sin embargo encontrás lobbies de grandes empresas. Por ejemplo, tenés el caso de las grandes casas editoriales que sacan como sesenta libros a la vez. Por supuesto nosotros también cubrimos las publicaciones de las pequeñas editoriales. Es un equilibrio que tiene que ver con cada uno. Lo mismo ocurre con la política internacional, es muy lindo que te inviten a las embajadas pero todo tiene un límite. Por ejemplo, a veces no te invitan por lo que escribís.

¿Y en cuanto a los temas de agenda?

El periodismo gráfico tiene una ventaja y es que podés negarte a firmar. Yo no me puedo negar a escribir y a publicar contenidos porque me pagan para eso. Ahora bien, puedo negarme a firmar lo que escribo. En radio y televisión no lo podés hacer porque sale tu cara y tu voz. A la hora de escribir yo te escribo lo que me pidas pero elijo lo que firmo y lo que no. No voy a firmar algo si no estoy de acuerdo.

¿Cómo ha evolucionado el periodismo?

Cada vez hay más periodistas por fuera de las redacciones. Antes los organismos estatales, las  instituciones privadas y las empresas promovían contenidos, y los medios los tomaban para producir notas, artículos, etc… Hoy en día esas empresas y organismos tienen más periodistas en sus redacciones que los mismos medios y por ello se produce más de lo que se puede consumir. Como los medios no tienen el personal suficiente para cubrir todo lo que sucede se selecciona. O, como ocurre en la sección de cultura, se le pide a las mismas personas que escriban artículos. Por ejemplo, si alguien hace una obra de teatro y no tiene plata para hacer publicidad se le pide que escriba una nota. Le sirve tanto al medio como al autor. ¿Es periodismo? Tengo mis dudas. En todo caso es un marketing de contenidos. Es algo no pago y que se escribe de la mejor manera posible. Esto lo veo mucho en la sección de cultura. En las otras secciones no sé si es tan así porque no las conozco tanto.

¿Y en cuanto al periodismo cultural?

Yo trabajo en una sección que se propone motorizar todo lo que tiene que ver con la cultura en la Argentina y en Latinoamérica. La idea es ofrecerle al lector contenido de manera continua. Los fin de semanas ponemos más carne al asador, con más producciones y entrevistas. Por ejemplo, ahora tengo un programa de radio sobre literatura donde hago entrevistas a personas muy importantes. Luego esas entrevistas las trasformo en artículos escritos y las publico en Infobae.

¿Qué harías con total libertad de recursos?

Haría lo que hago pero pediría un presupuesto mayor para tener más firmas. Estamos en un momento donde las personas elijen no cobrar con tal de que su nombre aparezca publicado. Su objetivo es visibilizarse. Con más presupuesto elegiría a los mejores autores de cada tema (que a esta atura de mi vida ya sé quiénes son), y les pediría que escriban sobre los temas que a mí me interesan. Eso no es algo que pueda hacer seguido pero me encantaría poder hacerlo todo el tiempo.

La lógica seria así: primero tengo que visibilizarme para tener seguidores y luego puedo tener sponsors.

Una cosa son los periodistas que publican de manera gratuita para que la gente vea que están en actividad, y otra cosa es lo que ha ocurrido en los medios. A los periodistas políticos se los ha remplazado por politólogos, a los periodistas económicos por economistas, a los periodistas culturales por escritores, a los periodistas de ciencia por científicos. A los profesionales les sirve para mostrarse pero eso no fue bueno para los periodistas. Los medios aceptaron eso porque se trataba de personas que sabían mucho sobre cada tema. Y además, como su objetivo era mostrarse, no cobraban. Esto significó una bajada de precio fenomenal para los periodistas especializados.

¿Cómo vez la tendencia a futuro?

Cada vez peor. Yo no creo que los periodistas deban estudiar periodismo y luego hacer cursos específicos. Deberían estudiar una especialidad académica y luego, de forma eventual, trabajar en un medio especializado. Por ejemplo: primero estudiar economía y luego aprender a escribir para divulgar.

¿En qué sentido el periodismo ha cambiado?

Por un lado tenés esta especialización y por el otro una marketinización. Ambos procesos se dan por los cambios en los modelos de negocios. Todavía no se encontró un nuevo modelo para el periodismo. Además el diario de papel no termina de morir y lo digital aún no ha absorbido toda la publicidad. Sin embargo hoy se hace publicidad de otro modo. Una recomendación que yo hago en mis redes sociales puede llegar a más gente que una nota de Infobae. Esto ocurre porque la mayoría  del público de Infobae no llega a mis notas de cultura.

¿Y en la Argentina como se dio esta tendencia?

En la argentina la tenencia es peor porque a lo anterior se le sumó la cuestión ideológica. Eso ocurrió durante los años del kirchnerismo. Tenías miles chicos de veinte trabajando como editores para medios digitales que luego desaparecieron. Esos chicos no tienen ni idea de lo que es el periodismo. Durante esos años florecieron una enorme cantidad de productos periodísticos que fueron imposibles de absorber en su totalidad. Muy pocos medios y periodistas soportaron mantener una línea neutra sin elegir un bando en una guerra que nadie buscó. Se hizo muy difícil para la profesión. La gran mayoría se puso de un lado o del otro y mantenerse en una posición neutra significó que te llamaran tibio. La verdad es que a mí no me interesa ser un influencer político. Prefiero hacer análisis políticos. Hoy tuve una discusión con un chico que me comparó con Bolsonaro por cuestionar lo que ocurre en Bolivia. Pocas personas siguieron tanto a Evo Morales como yo lo hice. Realicé la cobertura desde que llegó al poder. Lo conozco desde hace muchos años y lo considero un político de una estatura fenomenal. Pienso que en lugar de quedarse en la historia como ese político fenomenal eligió caer en una actitud mezquina con el poder. No me importa lo de la primera y la segunda vuelta. Para mi él ni siquiera debería haber llegado a esta elección porque hubo un referéndum que le dijo que no y él forzó las cosas ¿Y porque me van a considerar bolsonarista por decir esto?

Porque vivimos en la Argentina. Todo es River vs Boca

Se hace muy difícil tener una opinión centrada. Yo trato de mirar las cosas desde una perspectiva más global: “¿quién está detrás de esto?” “¿A quién perjudica?”  “¿A quién beneficia?” A veces la pego y a veces no.

¿Qué te apasiona del periodismo?

Los periodistas somos curiosos profesionales. El periodismo es la profesionalización de la curiosidad. Un periodista sin curiosidad ya empieza muy mal. Después podemos ser más o menos chusmas pero eso es otra cosa. Me interesa la curiosidad y la adrenalina.

¿Qué te da curiosidad?

Saber lo que no se sabe y luego poder determinar con criterios éticos y periodísticos que se cuenta y que no. Me encanta conocer cosas que de otra manera serían imposibles saber y también disfruto de conocer personalidades que de otra forma sería imposible. Es algo que también te ocurre cuando sos escritor: te inventás las vidas que no podés tener.

¿Te gusta escribir?

Sí, mucho. Ahora como tengo que escribir bastante disfruto más la radio. Mis libros en general son ensayos y crónicas. Escribí ficción pero sólo para chicos. También me gusta editar porque puedo encontrar lo mejor de cada uno y ponerlo en letras. Del mismo modo me gusta producir cuando hago radio y televisión. Me gusta ver como se luce el mejor, me gusta que se luzca el trabajo de otro. Eso para mí representa una gran felicidad. Editar y producir no es solo corregir sino también pensar desde antes como será el producto final.

¿Cuál es tu nueva meta?

Tener más tiempo para escribir columnas. Cuando tenía una columna en La nación escribía de lo que quería y me encantaba.

¿Cuál es la diferencia entre una opinión y una opinión periodística.

Los periodistas sabemos que siempre hay alguien que nos lee. No escribo ni para mí para mi pares. Los politólogos escriben para otros politólogos, los científicos para otros científicos, los escritores para otros escritores. Ellos escriben para los colegas pero a mí siempre me gustó la divulgación. Por eso me encanta la cultura internacional por que puedo mostrarla de tal forma que se vuelve accesible a todo el mundo. Lo más importante es contemplar que mi gusto no es el universal y saber que a partir de algo que considerás literatura menor o música menor podes llegar a literatura y música mayor.

¿Y con respecto a la escritura?

Todos necesitamos que nos cuenten historias. Lo que cambió es el concepto de novela. Es una novela cuando un autor dice que es una novela. El tema es la calidad con la que se cuenta la historia. La forma y el estilo de la escritura es lo que hace que te intereses por un tema. Yo me he interesado por ciertos temas por seguir a determinados periodistas. Algo que también se erosionó mucho son las voces en la radio. A mí me gusta una buena voz en la radio, no sólo que me cuenten cosas. Te hablo del tono y del modo de hablar. Cuando un locutor o escritor habla tiene que llevarte con él o con ella. Por ejemplo, nadie está más lejos en cuanto a mi forma de pensar que González Oro. Pero ¿no te parece que su voz tiene algo que ver con la cantidad de gente que lo escucha? Más allá de gustos e ideologías está el estilo.

¿Te gusta tu propia escritura?

No. Como lectora prefiero otra. Mi escritura tiene algo de efectismo. Yo prefiero algo más frio, más distante. Me gusta variar. Me gusta hacer crónicas completamente desapasionadas. Al terminar le borro todos los adjetivos.

¿Y en cuanto a la crónica?

Hay lugar para todo. Lo más importante es el rigor. No me gusta los textos de personas que no estuvieron ahí, que no escucharon o que no leyeron. No me gusta el dedo levantado. No me gusta el que escribe una opinión y que piensa que por haber hecho eso es periodista. Un periodista es una persona que te hace conocer cosas que no sabías que te interesaban conocer. Es la persona que investiga por vos para llevarte el mejor resultado posible. Que lleva al público lo que el poder no quiere que se sepa. Que sabe jerarquizar y ordenar la información y que sabe presentarla para que llegue a las personas.

¿Quedan periodistas?

Creo que todavía quedan pero el kirchnerismo le hizo bastante daño a la profesión de periodista. Y no hablo de si le hizo bien o mal a la Argentina. No le hizo bien al periodismo. Antes la cancha se dividida entre los laburantes y los dueños de los medios. Ahora quedó dividida entre laburantes y dueños de medios cercanos al poder y laburantes y dueños de medios no cercanos al poder. Se dividió la cancha de una manera complicada para nosotros porque se generó un enfrentamiento. Y no te hablo de cuestiones corporativas sino de cuestiones de clases. Nosotros no somos la clase alta del periodismo, somos los obreros, y no somos los dueños de los medios. Creo que es importante que  los dueños y directores de los medios sean periodistas. Lo que ocurrió durante el kirchnerismo es que muchos medios fueron a parar a manos de empresarios. El problema es la falta de profesionalismo. Eso se dio mucho.

¿Dónde ves esa falta de profesionalismo?

En estar totalmente ligado a uno u a otro bando. Lo podés observar en los titulares, en las tapas, etc…Parece que es más importante ver dónde estás parado que la noticia misma. 

Autor de la entrevista: Adrián Alejandro Des Champs

Licenciado en economía de la Universidad de Buenos Aires. Realizo estudios en la Universidad Sorbonne Paris 1 pero ahora se dedica a temas más interesantes porque mucha economía te quema la cabeza. Apasionado por el cine y la literatura. Viajero empedernido.

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