Primera edición comercial de El cuento de Perico el conejo travieso (Fuente).

El cuento de Perico el conejo travieso es el primer libro de Beatrix Potter y sigue siendo el más conocido. Pero si la autora no hubiera tenido la suficiente confianza en sí misma como para decidir publicar por su cuenta y riesgo, tal vez nunca hubiera pasado a la historia de la literatura.

El origen de Perico el conejo travieso se remonta a 1893, cuando Potter escribió el comienzo de lo que se convertiría en su icónico libro infantil en una carta que envió a Noel Moore, el hijo enfermo de cinco años de Annie Carter Moore, amiga de Potter y ex institutriz. «No sé qué escribirles, así que les contaré una historia sobre cuatro conejitos cuyos nombres eran: Flopsy, Mopsy, Cottontail y Peter», comenzó la historia.

Según The Telegraph, fue Carter Moore quien animó a Potter a convertir su historia y sus ilustraciones en un libro. Inicialmente, intentó seguir la ruta tradicional y envió el libro a seis editores, cada uno de los cuales lo rechazó porque Potter insistía en que el libro fuera lo suficientemente pequeño como para que un niño lo sostuviera mientras los editores querían, para poder cobrarlo más caro, que el libro fuera más grande. Sin embargo, Potter no estaba dispuesta a darse por vencida y optó por una vía que hoy en día se considera algo normal pero que en su época era una verdadera locura: la autopublicación.

El 16 de diciembre de 1901, Potter, que por entonces tenía 35 años, usó sus ahorros personales para imprimir 250 copias de El cuento de Perico el conejo travieso. El libro resultó ser un éxito, tanto que, después de un año, Frederick Warne and Co., uno de los editores que originalmente había rechazado el manuscrito, se puso en contacto con ella para gestionar la publicación del libro por los cauces tradicionales. En octubre de 1902 publicaron su propia versión de El cuento de Perico el conejo travieso, con las ilustraciones de Potter, y en Navidad habían conseguido vender nada más y nada menos que veinte mil copias. Desde entonces se ha traducido a casi cuarenta idiomas diferentes y ha vendió más de cuarenta y cinco millones de copias.

En agosto de 1903, Frederick Warne and Co. publicaron el siguiente libro de Potter, El cuento de la ardilla Nogalina y unos meses más tarde publicaron El sastre de Gloucester, que Potter había autopublicado en 1902 en una tirada de quinientos ejemplarespor las mismas razones que la llevaron a hacerlo con El cuento de Perico el conejo travieso. «Ella estaba muy segura sobre cómo quería que fueran los libros y no podía estar de acuerdo con Warne», afirmó a The Guardian Christiaan Jonkers, experto libros raros, al hablar sobre por qué Potter había publicado por su cuenta El sastre de Gloucester. Finalmente Warne cedió a las peticiones de Potter y con ello consolidó una relación que no solo salvaría a su editorial de la bancarrota sino que revolucionaría la forma en la que se comercializaban y vendían libros para niños.

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