Los recientes acontecimientos por la muerte de George Floyd,  en la ciudad de Mineápolis (Estados Unidos), a manos de policías que usaron fuerza excesiva volvieron a encender las protestas contra los abusos de los agentes y el racismo. La narrativa de condena contra los agentes es la que domina la opinión pública: son unos monstruos impresentables. Sin embargo, qué pasa si, por un momento, nos detenemos a reflexionar sobre el quehacer policial y vemos qué hay más allá de la furia –por otro lado muy comprensible- que condena el complejo trabajo de prevención del delito. Precisamente, el objetivo de comentar la película nombrada en el título es ubicarnos del lado de estos servidores públicos y explorar el contexto en que desarrollan su trabajo.

Craig Zahler, director de Dragged across concrete es todo, menos un director tibio. Por lo menos en las dos películas que he podido ver de su filmografía, la ya citada y Bone Tomahawk (2015), además de integrar elementos disruptivos, hace despliegue de secuencias muy violentas. En tiempos en que domina lo políticamente correcto sus películas dividen opiniones porque han sido señaladas por “racistas” y “ultraviolentas”.

Policías que se pasan al bando contrario

Dragged across concrete se enmarca en lo que se denomina cine neo-noir norteamearicano. Es un tipo de buddy-movie pero de tono muy oscuro. En resumen podríamos decir que nos presenta la historia de los agentes Brett Ridgeman (Mel Gilsob) y Anthony Lurasetti (Vince Vaugh) que ante la evidencia de que han cometido abuso policial son cesados temporalmente de sus cargos.

Me interesa sobre todo Ridgeman y su discurso: es un policía veterano que ronda los 60 años, ya anteriormente cesado por abuso de autoridad. Vive con su esposa, ex agente y que tiene una lesión que le impide trabajar y que de forma permanente debe tomar medicamentos para paliar el dolor. Sara Ridgeman es su hija adolescente quien sufre un ataque a manos de adolescentes de raza negra en el vecindario. Ese hecho detona que la esposa del veterano agente le exija mudarse a otro barrio “mejor”.

Pero regresemos, al inicio cuando el teniente en jefe Calvert (Don Johnson) les comunica a Ridgeman y Lurasetti que han sido suspendidos porque un ciudadano grabó el momento en que detienen a un traficante de drogas y el consecuente abuso de fuerza. Esta secuencia establece el tono de la película y del discurso de Ridgeman: una crítica punzante a las condiciones en que un policía debe hacer su trabajo. Por un lado, el asedio de los vigilantes medios de comunicación, la precaria valoración por parte de la institución policial al trabajo de alto riesgo que llevan a cabo estos y la violencia a la que se enfrentan en las calles.

La suspensión laboral convence a Ridgeman de extorsionar a un traficante de heroína para obtener dinero y afrontar así su difícil situación económica. En un momento central de la película, el veterano agente le detalla a su compañero, sus razones para extorsionar al narco es decir, para convertirse en criminal:

“Estoy a un mes de cumplir 60 años. Sigo teniendo el mismo rango desde que tenía 27. Durante muchos, años creí que la calidad de mi trabajo, lo que hacemos juntos, lo que hacía con mis antiguos compañeros, me daría lo que merecía. Pero yo no hago política y no cambio con los tiempos. Y resulta que esa mierda es más importante que el buen trabajo honesto. Así que ayer, después de que frenamos una gran cantidad de drogas, de entrar en el sistema escolar, nos suspenden porque no fue hecho educadamente. Cuando vuelvo a casa, descubro que mi hija ha sido agredida por quinta vez en dos años. Por el vecindario de mierda en que mi salario de mierda me ha obligado a vivir. Y mi esposa no me puede ayudar, apenas está aguantando al día con sus medicinas. Era policía en servicio activo. Hoy en día, soy un pobre civil que casi tiene 60 años. Tenemos la capacidad y el derecho de obtener una compensación adecuada. ¿Crees que nuestros salarios reflejan exactamente lo que hicimos?

A partir de ese momento, lentamente, van ocurriendo una serie de giros en los que tanto Ridgeman como Lurasetti no tienen más remedio que verse arrastrados. La narración se da su tiempo (la duración es de casi 3 horas) para desembocar en un final altamente violento.

El trabajo policial: ese mundo de padecimientos físicos y mentales

En 1994 John M.Violanti y otros colaboradores, aplicaron una evaluación a una corporación policial en Estados Unidos, justamente para saber cuáles son los factores estresores que más aquejan física y mentalmente a los policías en el desarrollo de su labor. Posteriormente, esta evaluación se replicó en otras corporaciones en el mundo. De acuerdo a resultados, los cinco factores que más estrés generan a los agentes son:

1. Muerte de un compañero

2. Matar a alguien estando de servicio

3. Situaciones en las que los niños son atacados o víctimas de un delito

4. Sufrir un ataque físico

5. Duras negociaciones con un tribunal (se entiende que son las consecuencias legales para los policías que son llevados a juicio derivado de sus labores).

Aunque la batería de estresores es muy amplia, alrededor de 50, el ejercicio de sondear los factores de estrés ha llevado a encontrar coincidencias en distintas experiencias. Aquí cabe la pregunta ¿qué tipo de trabajo desarrolla un elemento que está profundamente estresado?

Por otra parte, el trabajo Burnout as predictor of aggressivity among police officers (2013) realizado por Cristina Queirós y colaboradores, se centra en indagar si el agotamiento es un predictor de agresividad entre la policía. Una de las conclusiones del estudio es que el agotamiento emocional puede influir negativamente en la capacidad de interactuar adecuadamente con los ciudadanos, contribuyendo a una agresividad más abierta.

Al asomarnos a este tipo de factores uno va comprendiendo el mundo complejo en que se desenvuelve esa labor tan riesgosa. En ese sentido, el discurso de Ridgeman está alimentado por una fuerte desmotivación derivada del escaso reconocimiento institucional a su labor. Justo ahí radica lo interesante de la película: intenta explicar algunos de los factores que llevan a un policía a torcer el camino.

Al final, la pregunta que le formula Lurasetti a su compañero es trascendental: ¿Y ahora decides convertirte en un criminal?

Ficha técnica
Título original: Dragged across concrete
Año: 2018
País: Estados Unidos
Director: Craig Zahler
Productora: Summit Entertainment

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