Todos conocemos esa tira cómica creado por Jim Davies que apareció en junio de 1978. Integrada principalmente por Garfield, Jon Arbuckle y Odie, nos cuenta las andanzas de este felino comelón y perezoso, pero dueño también, de un sarcástico sentido del humor. Sin embargo, el que quizá no sea tan conocido es el denominado cómic web que Dan Walsh, gerente de tecnología irlandés, hizo con el objeto de transformar a Garfield en una tira que tiene todo menos un sentido cómico.

Este experimento, que tiene el aval del propio Jim Davies, consiste en retirar de la famosa caricatura a todos los personajes menos al dueño de Garfield: Jon Arbuckle (Jon Bonachón para América Latina).

¿Y que queda si sólo aparece Jon? Pues una serie monólogos en los que este personaje habla consigo mismo pero también se dirige, en ocasiones, a un alguien imaginario. Narrativamente es un giro interesante porque muestra otro ángulo desde dónde contar y le da complejidad al, habitualmente soso, dueño del gato. Visto así, este comic web refleja una gama de emociones negativas como soledad, desesperación, apatía, miedo, etc.

El propio Dan Walsh nos confiesa que este experimento lo que busca es “revelar la angustia existencial de Arbuckle. Es un viaje profundo en la mente de un joven aislado que lucha una batalla perdida contra la soledad y la depresión en un tranquilo suburbio norteamericano”.

De esta manera, Jon cobra otra dimensión: la del hombre común que se retira la máscara y nos revela su lucha diaria con los trastornos mentales y una aguda crisis existencial. Tan sólo por citar un trastorno mental, cifras de la Organización Mundial de la Salud (con datos de enero 2020) indican que «la depresión es un trastorno mental frecuente. Se calcula que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo.»

La propuesta de Walsh, en cierto sentido, va a contracorriente de lo que hoy se quiere reflejar a toda costa, particularmente en redes sociales: una cuestionable felicidad personal, un bienestar sostenido por la acumulación material. En un mundo cada vez más acelerado en donde las dinámicas cotidianas dejan poco espacio a la reflexión personal y del mundo que nos rodea, ¿cómo reconocemos nuestros vacíos y, sobre todo, qué hacemos con ellos?

En última instancia, Garfield Minus Garfield nos invita, paradójicamente, a pensarnos de otra manera, ¿qué sucedería si, paulatinamente aceptáramos nuestra fragilidades, y a partir de ahí, comenzáramos con un cambio que buscara enfrentar esas emociones negativas, esa angustia existencial?

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