Obscura. Diez relatos de VV. AA.

Pocos acontecimientos hay más bienaventurados en el mundo de los libros que el nacimiento de una editorial. Sobre todo, cuando las cosas se hacen bien. El primer libro es esencial, porque tiene mucho de primer beso, porque un primer libro bien editado es toda una declaración de intenciones y un flechazo a primera vista. Todo eso es Obscura. Diez relatos. Eso y mucho más, no solo porque sea un primer libro bien editado, o porque simbólicamente el título del libro sea el mismo que el nombre de la editorial, es porque parte de un planteamiento muy parecido al de los manifiestos de vanguardias, un documento que te dice a las claras «este es el tipo de literatura que vamos a publicar», literatura de género, de terror, de fantasía y de misterio. Una carta de presentación de lujo.

El historiador francés Jean Delumeau define el miedo como una «emoción-choque, frecuentemente precedida de sorpresa, provocada por la toma de conciencia de un peligro presente y agobiante que, según creemos, amenaza nuestra conservación». En su obra El miedo en Occidente perfila las dos caras de la moneda que conlleva: por una parte, como reflejo espontáneo ante el peligro, ha permitido la supervivencia de la especie, pero, por otra, puede llevarnos a tomar decisiones erróneas, a responder a peligros imaginarios o a convertirse en algo obsesivo. Sea como fuere, desde su consolidación como género, sobre todo a partir de los relatos góticos del siglo XIX, el miedo ha tenido muchísimas caras y vertientes en la literatura, tantas como tiene en la realidad. Intentar abarcarlo en toda su amplitud es algo tan arduo como infructuoso.

Sin embargo, la antología de Obscura Editorial ofrece un poliédrico y variopinto catálogo de tipos de miedo. No podía ser de otra forma, ya que los diez relatos que componen el conjunto son una heterogénea mezcla de plumas, en las que hay autores noveles y otros ya consagrados con bastantes libros y premios a sus espaldas. El nexo de unión, más que el miedo, es la obscuridad, esa representación universal de la incertidumbre que produce lo desconocido. Cada uno de los relatos tiene una introducción que es de los elementos más sustanciosos del libro: un breve párrafo donde cada autor expone su concepción de la obscuridad y sus nexos de unión con el miedo. Eduardo Vaquerizo, por ejemplo, define la obscuridad como «aquello que queda cuando se pone el sol, cuando se apaga la luz, cuando las cosas claras y sencillas, cotidianas, desaparecen. Cuando las certezas se hacen humo y la seguridad se convierte en la sombra, una entelequia sin sentido en un universo lleno de dientes y garras. La obscuridad es el abismo del que venimos y en el que nos zambulliremos». Y por si quedara alguna duda de dónde reside esa obscuridad, David Jasso aclara que «no habita solo en las sombras o en la noche. También reside en nuestras almas y a veces escapa de su jaula de luz».

Esa obscuridad adquiere la forma de terror en cada uno de los relatos de muy distintas formas. Una de sus caras más cautivadoras es el horror cósmico, o más conocido como lovecraftiano, que parte de la existencia de entidades primigenias y monstruosas frente a las cuales el ser humano es un insignificante punto en la vastedad infinita del cosmos. Especialmente se deja ver esta estética en los relatos «Espejismo», «Obscura» y «Tsirah». Especialmente en «Obscura» vemos cómo ese horror cósmico va penetrando e invadiendo las raíces de la cotidianidad. «Espejismo», por otra parte, es un impecable ejercicio en el que se juega con la incertidumbre y la angustia en todo momento, en la que sabemos que aunque lo parezca, nada va bien, que todo va irremediablemente a desembocar en la desgracia.

«Margot» es una historia de fantasmas que tiene mucho de clásico, al estilo de Una vuelta de tuerca, y que tiene ecos de Marianne, que ha sido descrita como la serie más terrorífica de todo el catálogo de Netflix. Personalmente «El huevo» y «La penúltima» son dos de los relatos que más me han gustado. El primero, a pesar de ser uno de los más extensos del libro, tiene una agilidad que hace que se lea del tirón. Aunque parte de una premisa un tanto baladí, la narración se hace trepidante, con un giro final que impacta y toques de humor negro que se agradecen mucho. «La penúltima», por otra parte, está escrita con un estilo muy original, en forma de diálogo en el que nunca se da la réplica, y plantea otro tema que puede relacionarse con la que para muchos es una de las mejores películas de terror de la historia, It Follows.

Entre las mezclas de géneros más curiosas se encuentran «David contra Goliat», que atraviesa las fronteras de la ciencia ficción y «Limítofes», que es quizá el relato menos terrorífico del conjunto, salvo alguna pincelada, y que está más emparentado con la fantasía y el mundo de los superhéroes. Por último, habría que comentar «Los 1000 libros que hay que leer después de morir», que tras ese título que recuerda al célebre libro que recoge libros imprescindibles, oculta un profundo amor por la literatura, y «El faro», una red entretejida por tres historias que confluyen de forma inevitable en la desgracia.

Al principio hablaba de primeros libros bien editados y último detalle que no se puede dejar de mencionar en esta antología, más allá de la selección de autores e historias, es la cuidadísima edición de tapa dura con acabado soft touch que es una verdadera delicia. Visto este libro, solo queda darle la bienvenida a la Obscuridad, abrazarla como a un amor de juventud e integrarla dentro de nosotros mismos. Por este libro y muchos más como este.

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