Imagen vía Pixabay.

Todo este tiempo que estamos pasando entre el miedo al contagio del virus que nos amenaza, confinamientos y “nueva normalidad” nos hace renacer en el sentido de la esperanza, en la creencia en los milagros.

Una persona, muy cercana y que estuvo trabajando en esa “primera línea de ataque” y que ha visto morir a mucha gente en la UCI, me comentó el caso de una hija que mientras esperaba, ya sin aliento, la última noticia sobre el estado de salud de su padre, le confesó que no creía en los milagros de Jesús, ese hombre al que este año no han podido sacar en las procesiones que se hacen para recordarnos que murió en la cruz, la más terrible de las muertes. Era algo denigrante porque esta forma de acabar con la vida estaba reservada a los esclavos. Sale vestido, pero le crucificaron desnudo ya que la ropa era el botín para los soldados. Entonces ¿por qué no se le ha representado desnudo? Pues por los prejuicios de la Iglesia, que de eso estamos bien surtidos. Yo soy creyente, pero no practicante. No creo en los curas, al menos en estos del mundo desarrollado; en los otros, en los que se dejan su vida ayudando a los necesitados del tercer mundo les tengo mucho respeto. Y éste no fue el único prejuicio referido a la representación de Jesús ya que la Iglesia no quería aceptar que su ídolo, fuese un Cristo sufriente. ¡Qué bajeza! Aunque luego creo que interesó, para coger adeptos, crear la imagen de un hombre que sacrificó su vida por nosotros y se le representaba crucificado. Buena idea la de la solidaridad y el amor a los demás aunque yo piense que parte de la Iglesia se haya dedicado a acaparar bienes y a alienarnos.

Esa mala imagen de la iglesia, su interpretación de la vida y el sentido de Jesús es lo que hace que mucha gente tenga esa idea de un hombre que no pudo hacer milagros. Yo pienso que fue un revolucionario que se opuso al sistema dominador del Imperio romano.

Hoy tenemos otros imperios, el capitalista, los totalitarismos, el fundamentalismo islámico (que va a ser el más duro de pelar), el abuso sobre la Naturaleza, etc. que hacen necesario un NUEVO MILAGRO, muchos JESÚS que sigan acabando con los abusos de poder y con un virus incontrolado sobre el que, al parecer, nada podemos hacer salvo confiar en los avances de la ciencia: el nuevo poder pero controlado por los mismos sistemas capitalistas de siempre.

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