The Umbrella Academy: Suite Apocalíptica de Gerard Way y Gabriel Ba

A pesar de Alan Moore y de los más puristas, la relación entre el lenguaje audiovisual y el mundo de los cómics ha resultado ser bastamte fructífera. Eso sí, hay vida más allá de las películas basadas en los universos de Marvel y DC. Cada vez hay más ejemplos de una calidad más que envidiable. Uno de los últimos es The Umbrella Academy, la serie que Netflix ha adaptado a partir del cómic de Gerard Way y Gabriel Bá. El título ya se había ganado el respeto de los amantes de los cómics por derecho propio, haciéndose con un prestigioso premio Eisner en 2008, pero la serie sin duda ha supuesto un buen espaldarazo, que ha hecho que más de un curioso se acerque a la obra original.

El argumento resultará familiar para los que vengan de la serie, aunque hay que advertir que existen muchas diferencias significativas entre ambas obras. A grandes rasgos, un acontecimiento mundial inexplicable hace que cuarenta y siete niños extraordinarios nazcan de mujeres que estaban embazadas y el excéntrico y misterioso inventor y millonario Reginald Hargreeves adopta a siete de los niños. Cuando se le preguntó por qué lo había hecho, su única respuesta fue: «Para salvar el mundo». En su primera aventura, con tan solo diez años, se enfrentan nada más y nada menos que a la Torre Eiffel, pilotada por el temible robot zombi Gustave Eiffel. Casi una década después, el equipo se disuelve, pero cuando Hargreeves muere inesperadamente, los hermanos vuelven a reunirse para salvar al mundo una vez más.

Cuando Suite Apocalíptica, la primera entrega de The Umbrella Academy, apareció, muchos se mostraron escépticos en un primer momento. La historia provenía de la mente de Gerard Way, que nunca había incursionado en el medio y que principalmente era conocido por formar parte del grupo My Chemical Romance. ¿Era solo una celebridad más que quería hacer realidad su caprichito en forma de cómic? Nada más lejos de la realidad. Way no solo es un gran lector de cómic sino que es un profundo conocedor del medio, con dotes para el dibujo y un buen conocimiento de cómo funciona su narrativa específica.

La idea de la conjunción de una serie de niños con poderes especiales, reunidos en una escuela y entrenados para combatir el mal no es ninguna novedad. Es difícil no vincularlo con los X-Men. También hay una atmósfera familiar a La Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore, aunque como telón de fondo. Way, sin embargo, consigue crear una historia con una fuerza y una identidad propias. La forma de abordar el desarrollo de los personajes es interesante. Cada uno de los niños de la Umbrella Academy tiene su propio conjunto de habilidades y debilidades, pero se destacan sobre todo estas últimas, sus vicios y defectos. Sus personalidades se comprenden rápidamente, directo al grano, sin empantanarse con extensas historias sobre sus orígenes. En el extremo opuesto, los villanos están muy poco desarrollados y apenas tienen credibilidad. En última instancia, parece que sus únicas motivaciones son destruir el mundo y llevárselo todo con ellos, muriendo.

En lo que respecta al dibujo, el arte de Gabriel Bá también tiene reminiscencias al Kevin O’Neil de La Liga de los Hombres Extraordinarios, pero sobre todo al Hellboy de Mike Mignola, así como a la animación europea e incluso al expresionismo alemán. Hay que reconocer que Ba hace verdaderos malabarismos para conjugar todo este ecléctico conjunto de influencias. Al igual que ocurre con la narración, hay una cierta tendencia al minimalismo. En realidad, el guion y el dibujo encajan a la perfección, entrelazándose como una danza, extraña pero elegante. Todo ello es reforzado por el color de Dave Stewart, cuyo trabajo consigue ayudar a darle una identidad única y personal a la obra.

Si necesitas una buena dosis de robots enfadados, grandes personajes, misterios llenos de intriga, psicóticos, mucha acción, algo de diversión, orquestas demenciales y algunos niños asesinos con poderes sobrehumanos, nunca habrá un cómic mejor que The Umbrella Academy: Suite Apocalíptica. Solo queda añadir que la edición de Norma Editorial incluye un interesante material de anexos que complementan la historia y que ayudan a comprenderla, entre los que se incluyen unas palabras de Gerard Way explicando la gestación de la obra, diseño de personajes, bocetos, cubiertas y algunos otros textos extras que amplían un universo que sin duda tiene unas posibilidades inimaginables.

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