En marzo de 2020 el Gobierno de España publicaba a través del BOE el RDl 15/2020, con “medidas urgentes complementarias para apoyar la economía y el empleo”, entre otras la reducción del IVA al 4% a “libros, periódicos y revistas digitales” dado que “el confinamiento ha hecho incrementar la demanda de productos culturales y de información de los ciudadanos”.

Hasta esa fecha los libros tributaban al tipo general del 21%. Un libro que en 2019 antes costase 10 euros (de los que 1,73 euros eran de IVA) podía venderse en 2020 a 8,60 euros con 0,33 euros de IVA. Esta bajada sustancial se convertía así en una reducción en la barrera de acceso a la cultura, ayudando a las clases medias y bajas a adquirir bienes culturales.

En octubre de 2020 se hizo viral un bulo en que Nadia Calviño, Vicepresidenta tercera del Gobierno de España, decía que se eliminaría la bonificación de IVA superreducido para libros. El bulo se basaba en el plan de estudiar qué bonificaciones del IVA funcionan mejor y cuáles no son capaces de cumplir su cometido redistributivo. La confusión deriva de que los libros estaban en el informe de la la AIReF, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, como uno de los mecanismos de IVA superreducido menos eficientes.

Las rentas medias-altas, los que más compran libros

Los libros son bienes culturales de alto valor para la sociedad. Sin embargo, no llegan a todas las clases sociales. Según la AIReF, “más del 70% del coste fiscal asociado al tipo reducido de libros y prensa se concentra entre los hogares de rentas medias-altas”. Ellos fueron los que más ahorraron por la bajada del IVA a principios de 2020 porque son los que más cultura consumen.

Esto significa que más de la mitad de las compras de libros se consumen en hogares con más de 40.000 euros de ingresos anuales. O, dicho de otra manera, los que más parecen beneficiarse del IVA reducido con los que más dinero tienen. Y, si bien esta afirmación es cierta en términos económicos absolutos, no es menos cierto que un IVA superreducido del 4% ayuda más a las clases bajas, que de otro modo no podrían acceder a la cultura.

¿Por qué los libros tienen un IVA superreducido?

Si bajar el IVA ayuda más (en términos absolutos) a las clases ricas, ¿por qué se reduce? ¿No debería subir? La respuesta a la pregunta se encuentra en el coste de acceso a la cultura. Mientras que para las clases ricas una bajada del 21% al 4% supone un ahorro personal, para las clases pobres puede suponer una vía viable para comprar libros. Sin ella, quedarían fuera de la cultura lectora. Simplemente, no podrían acceder.

Teniendo en cuenta lo relevante que es la cultura escrita a la hora de desbloquear nuevos conocimientos por parte de quienes menos tienen, es indispensable mantener estos impuestos directos tan bajos como sean posibles. Como se concluye en el mismo informe mencionado AIReF, “el objetivo de facilitar el acceso a bienes y servicios de primera necesidad y de carácter social, cultural o estratégico”.

Todo esto quiere decir que un IVA superreducido es absolutamente necesario en materia cultural a la hora de que personas con pocos ingresos puedan comprar libros y otros bienes de corte similar como revistas o libros digitales. Una sociedad culta es la base de cualquier progreso social, por lo que la bajada del IVA es en realidad una inversión generalizada en cultura.

¿Que son los ricos los que más ahorran en total? Sí. ¿Que los más beneficiados de la bajada son las clases que de otra forma no podrían acceder a determinado contenido cultural? También. La gestión de impuestos es un tema notoriamente complejo que involucra muchas capas económicas, no todas tan visibles y coherentes como la citada en este artículo. Lo que está claro es que necesitamos libros asequibles si queremos tener un futuro como sociedad.

Imágenes | John Michael Thomson

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