Un sacerdote turco recio y enjuto llega a la Basílica de Myra y es nombrado obispo al momento. Nikolaus llegaba desde Patara porque sus padres habían muerto hacía poco, entonces decidió repartir sus bienes entre las gentes de su pueblo, para encaminarse a la ciudad más importante de la región. La leyenda dice que en ese momento se celebraba un cónclave para elegir un nuevo obispo. Estaban decidiendo esto, cuando un clamor popular exigió que el siguiente sacerdote que entrase, se convertiría en el obispo, pues habría sido designado por Dios. En ese momento, Nikolaus entró por las puertas de la Basílica y la multitud lo aclamó.

Qué imagen tan alejada del gordito con los renos en el Polo Norte, fabricando juguetes para los niños.

Personalmente, pienso que la historia detrás del cónclave, al igual que el mito del sujeto vestido de rojo, tiene mucha más intriga que la que nos ha llegado. Lo que no parece ser mito, es su increíble carisma, que logró encandilar una Iglesia entera.

Se dice que era un argumentista nato y que su mejor arma para vencer a sus adversarios era una infinita dulzura al señalar los errores en las construcciones de los argumentos usados en su contra, especialmente contra Arrio de Alejandría, quien defendía que Jesucristo no era de origen divino, sino un ser humano creado por Dios. Pero ese no es el tema que nos atañe.

Nikolaus fue condenado por Licinio, emperador romano de la época, fue encarcelado y su barba quemada para someterlo al escarnio, pero luego fue rescatado por quien sería el primer emperador cristiano de Roma, Constantino. Este último fue considerado crucial en la historia del cristianismo, pues, aunque la mayor parte de su vida no tuvo una política clara acerca de su postura religiosa, salvó a muchos de los cristianos que habían sido encarcelados por Licinio y permitió el culto. Por supuesto, parte de la historia implícita, dice que un detonante de su conversión en el lecho de muerte del emperador fue la influencia de Nikolaus de Myra. Otro milagro de San Nikolaus.

Toda esa política nos permite comprender su importancia en la historia del cristianismo, pero muchos otros obispos y papas han sido políticamente importantes, entonces ¿cuál es la fascinación que ejercía Nikolaus sobre los fieles? ¿Por qué llegó a ser tan popular que, durante la era industrial, algunas marcas lo eligieron como imagen de sus productos?

No solo era un gordinflón soso que reía. Era un hombre de armas tomar que salvó tres niñas de la malicia de su padre, quien las prostituía para evitar la hambruna que asoló Myra durante un tiempo. El obispo iba por las noches a la casa de las niñas y ponía un poco de oro y naranjas en los calcetines que ellas dejaban secando en el hogar. También intercedió por tres generales cristianos que habían sido encarcelados durante el gobierno de Licinio. Por último, dicen que trajo de la muerte a tres niños que habían sido asesinados por un cocinero que planeaba servir sus cuerpos.

Cuando murió fue el primer santo no mártir de la cristiandad. Su santidad no radicaba en el sufrimiento que había soportado para defender la fe cristiana, sino las buenas obras que había logrado dentro de un sistema instaurado. Dádivas, conversiones, actos de fe. Luego fue llevado a Bari, en Italia, donde tiene más milagros registrados, como los niños que salvó a pesar de haber caído de un barranco, o el niño que se le perdió a su madre en pleno bombardeo durante la Segunda Guerra mundial y luego apareció sin daño alguno.

No sabremos si las historias son ciertas, pero su imagen definitivamente está más cerca de ser un ícono de la verdad y la justicia que combatía la trata de personas en una época donde los Derechos Humanos no existían, que la del bobalicón vestido de rojo y nos vende un refresco en las navidades.

Me quedo con el valiente santo, dulce conversar de apóstatas, y encomiendo a todos los niños víctimas de trata de este mundo. Que nos traiga lo que hemos pedido este año y a ver si él logra que podamos salir con tranquilidad pronto.

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