Donde hay ternuraDonde hay ternura, no hay crueldad; y dónde hay crueldad, no hay ternura.

Estas palabras son del psicoanalista Fernando Ulloa, que también lo expresa del siguiente modo: “La crueldad es el fracaso de la ternura”

En los comportamientos, así como en todas las sustancias, los hay incluyentes y excluyentes. Hay sustancias que se pueden mezclar, dando forma a una nueva sustancia, o simplemente a un pegote desmarañado de ambas. Otras, en cambio, no ligan por mucho que intentes engañar al espectador.

Cuando dos comportamientos no ligan, es porque están formados por cualidades incompatibles, y hay que analizar cuál de ambos es el que opera en realidad. Podemos poner como ejemplo el maltrato psicológico: cuando se da de forma sutil, la técnica que ejerce el maltratador/a, es la típica “una de cal y una de arena”.  No entiendes porque la persona que lo ejerce puede ser  cruel y al mismo tiempo, o unos instantes después, tratarte con ternura. Es complicado de entender, precisamente porque no es posible: la ternura verdadera excluye la crueldad. Lo que en estos casos parece ternura, no es mas que una bomba de humo, una estrategia de manipulación para que la víctima se crea amada,  y no se escape.

 Vivimos inmersos en la cultura del consumo, un consumo movido por la estética, por lo que se ha creado una estética para todo: Hay una estética de la felicidad, de la paz, de la amistad, de la diversión, y también de la crueldad.

Como dice Ulloa, la estética de la crueldad está banalizada, nos la presentan de tal modo que parezca algo natural, un comportamiento más, inherente al ser humano. Nada más lejos de la realidad, en la que la crueldad, es un comportamiento aprendido. No es lo mismo que la agresividad, que sí es un comportamiento innato. Comportamiento, curiosamente, mucho más negado  y demonizado. «La crueldad requiere de un dispositivo sociocultural para prosperar”.

Para saber si un comportamiento es innato o aprendido, es tan sencillo como analizar si ese comportamiento responde en algún modo a un mecanismo de supervivencia. Los humanos nacemos con un cierto grado de agresividad, unos más que otros, que nos ayude a defendernos si alguien pone en peligro nuestra supervivencia.

La crueldad no nace de forma instintiva, es un producto mental que se manifiesta de dos formas: Ejerciéndola de forma directa, o viendo como otros la ejercen y disfrutando de ello. Tras el telón de la crueldad, hay un punto de sadismo. El resto de personas, las que no la ejercen de modo directo o encubierto, simplemente están insensibilizadas ante ella, ya que como he comentado, gracias a la estética de la crueldad, lo vemos como algo normal. Luego esta ese pequeño porcentaje al que pertenecen los disidentes socioculturales, los que se cuestionan todo antes de darlo por hecho o por normal, que ven la crueldad como algo, que perfectamente se puede escoger, o no escoger.

 Y ahora, nos preguntamos ¿Por qué la crueldad vende más que la ternura?

Esto es debido a la estética de la ternura. Nos venden la ternura como sensiblería, y aun peor: debilidad. La ternura es aburrida,  lo que mola es ir de duro, de macarra, o de superado.

Se confunde a la gente haciéndoles creer que no sentir empatía o compasión te hace más fuerte y resistente. Que los triunfadores son los que no se lo piensan dos veces a la hora pisar a los demás para elevarse. Pero la realidad es que los que encajan con este perfil son personas mediocres, con un sentimiento de inferioridad e insuficiencia encubierto. Si confías en tus capacidades, no necesitas subirte encima de nadie para parecer más alto. No necesitas usar la crueldad, la crueldad no responde a la supervivencia, responde a la ignorancia.

Es curioso que si buscas imágenes sobre ternura en la web, todas ellas son imágenes de madres que sostienen a sus bebés, parece ser que solo así la ternura explícita está justificada. Y también es curioso, que una de las cosas que más busca y difunde la gente en internet son vídeos de tiernos gatitos. Tal vez sea una respuesta a la necesidad de darle salida a esa ternura, que no se nos permite expresar.

Y bueno, que en la vida todos tenemos opciones, aunque cueste reconocerlo a veces, y ante la crueldad, siempre podemos escoger la ternura.

Comentarios

comentarios