Comparados con la corta existencia humana, que en raras ocasiones llega a los cien años, los edificios son elementos eternos con los que uno nace y muere sin que se atisben cambios más allá de los estético. Acostumbradas a perdurar durante siglos, la mayoría de nosotros interpreta las edificaciones como algo inmutable. Pero lo cierto es que todos los edificios terminarán cayendo.

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La gravedad del planeta ha ocasionado la totalidad de los derrumbes de las estructuras humanas, atrapando sus elementos debido a su tirón vertical y hacia abajo, si bien es cierto a menudo la ineptitud humana ha jugado un papel crucial e imprescindible, y que eventos como huracanes, nevadas, terremotos, riadas e incluso vehículos han contribuido de forma fatal a que una estructura que antes estaba ahí deje de estarlo, colapse o se desvanezca.

En ‘Por qué se caen los edificios’ (2015), escrito por los brillantes Matthys Levy, arquitecto mundialmente reconocido por su vertiente divulgadora y sus maravillosas cúpulas, y Mario Salvadori, ingeniero, arquitecto y profesor experto en arquitectura estructural y matemática aplicada, hay decenas de ejemplos de estructuras que, un día y sin venir a cuento, se caen.

Como adelantaba, existen una cantidad ingente de motivos por los cuales una edificación o infraestructura no puede más y termina por convertirse en una montañita de escombros, ceniza y metal retorcido. Algunas se desploman en vertical después de que el calor del fuego debilite la estructura, como ocurrió con las Torres Gemelas (no, la colisión de los aviones no fue suficiente, el problema fue el queroseno y las temperaturas de casi 1000ºC). Otras se torsionan de forma acrobática como el puente de Tacoma Narrows, que sucumbió al viento. Las imágenes son espectaculares, el tablón central se comportó como una vela:


En ocasiones las estructuras se derrumban casi con desgana, como le pasó a la cubierta abovedada de la Facultad C. W. Post, cuya estructura triangulada se hundió invirtiendo la cúpula de convexa a cóncava. A veces los edificios incluso llegan a explotar, como pasó en la calle 45 de Nueva York en 1974. Esta última es una historia interesante.

Durante varios años el laboratorio fotográfico que se había instalado en aquel edificio de viviendas de veinticuatro plantas se había saltado a la torera todo tipo de normas de seguridad para sus instalaciones. Debido a ello fueron capaces de enlazar una serie de acontecimientos inesperados que dieron como resultado la rotura de una tubería de gas en el sótano (dibujo), y el posterior llenado del hueco del ascensor y el sótano de gas. Tras aquello, solo hizo falta una chispa.

El gas para calefactar las viviendas o para cocinar lleva dando problemas desde que se instaló por primera vez a mediados del siglo XIX. Ha sido el causante de incendios que han arrasado ciudades enteras, y aún a día de hoy es el causante de prácticamente todas las explosiones urbanas, una de las últimas hace menos de una semana en un céntrico edificio madrileño.

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‘Por qué se caen los edificios’ analiza muchos de estos errores humanos, derivados a menudo de la falta de modelos fiables, el abaratamiento de los materiales y métodos constructivos, o el simple desconocimiento de quien ejecuta los proyectos o los retoca años después. Por desgracia, muchos de los casos de infraestructuras que se vienen abajo implican también personas aplastadas y sepultadas vivas, aunque por suerte a menudo las estructuras simplemente se caen levantando una enorme polvareda y dejando simplemente una factura económica.

De cara a la lectura y la comprensión técnica no hay que preocuparse demasiado. Aunque el libro hace uso de algunos párrafos imposibles de entender para los legos, lo cierto es que la aparición continua de bocetos y croquis ingenieriles resuelven la mayoría de las dudas que puedan surgir del texto, y este es lo suficientemente ameno como para resultar agradable. Sin duda es un volumen recomendable.

Imágenes | Levi y Salvadori


El dispositivo de la fotografía es un BOOX Note Air (reseña). Este año leeré preferiblemente en este formato para ahorrar dinero (los eBook son más asequibles) y reducir mi impacto ambiental.

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