Hablar de Tarot suele invocar la idea de cartas que nos revelan un futuro del que no podemos escapar indistintamente de cuan fatal o favorable este sea. Sin embargo, las 78 cartas del tarot son un espejo que muestra lo más profundo de nuestro inconsciente gracias a una simbología que ha sido enriquecida a lo largo de su existencia.

El origen y evolución de un enigmático juego

Las cartas han sido un pasatiempo popular cuya vigencia se ha extendido a lo largo de los años y los países. Desde juegos de casa como solitario, gin rummi o péscalo; hasta clásicos de casino como el baccarat, el póker y el online blackjack, que podemos jugar desde cualquier móvil conectado a internet, todas ellas deben su origen al tarot.

Aunque especulaciones sobre el origen del Tarot le ubican en el Antiguo Egipto, los registros de mediados del siglo XV en la Italia renacentista confirman un nacimiento con propósitos más lúdicos. El duque de Milán, Filippo Maria Visconti, y su yerno Francisco I Sforza, aficionados al Trionfi, un predecesor del Whist, Bridge y corazones donde la carta del palo más alto gana, encargaron un mazo de Tarocci de 60 cartas con 16 triunfos permanentes que representarían a los dioses griegos. Poco sabían ellos que su pasatiempo sentaría un precedente en el ocultismo y el juego.

Cartas del tarot

Tras la conquista de Milán por Francia en el 1499, la baraja Visconti-Sforza adquirió inmediata popularidad entre las fuerzas armadas, llegando posteriormente a las cortes francesas. Aunque el Trionfi perdió popularidad, no así ocurrió con las cartas que ahora rediseñadas por artistas de Marsella dieron origen a dos formatos: la baraja francesa adoptada por los juegos de azar y el Tarot de Marsella, base de la cartomancia moderna.

El tarot del mundo

El tarot de Marsella comprende 78 cartas. 56 de ellas divididas en cuatro palos alusivos a las clases de la época espadas/nobles, monedas/comerciantes, copas/clero, bastos/campesinos, y 22 triunfos o arcanos Mayores representando el camino hacia la iluminación iniciado por la carta del loco, hasta la carta del mundo la etapa final del viaje. Conceptos que transcendieron el tiempo y al propio ocultismo.

Para el célebre psicólogo Carl Gustav Jung, el rico simbolismo que encierra el tarot es capaz de revelar los arquetipos (roles y patrones aceptados inconscientemente) ofreciendo una interesante herramienta para el autoanálisis. Tal fue su impacto que incluso motivó la autoría del libro Jung y el Tarot.

El mundo de la alta costura tampoco es ajeno al misticismo del tarot. Homenajeando la fascinación de su fundador, la casa Cristian Dior lanzó la colección  primavera-verano creando un metraje donde las modelos utilizan vistosos y elegantes vestidos que logran capturar la magia y simbolismo de cada arcano Mayor.

Asi mismo, la naturaleza mutable del tarot ha permitido que diversos usuarios creen sus propias versiones donde sin perder su significado, estas se abren a interpretaciones más personales en cada tirada. Como menciones destacables tenemos al popular Tarot Rider-Waite, el enigmático Tarot de Thoth y el surrealista Tarot de Dalí, todos ellos parte de un interminable catálogo que ya ha superado más de 20 000 diseños tan únicos como las respuestas que dan a quienes les consultan.

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