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A lo largo de la última década, las redes sociales se han revelado como un valioso punto de encuentro entre lectores, en el que debatir ideas y compartir gustos afines. Si bien es cierto que cada plataforma tiene su propia forma de funcionar e idiosincrasia, una de ellas se ha destacado sin duda por encima de las demás: TikTok. No es ni mucho menos la primera plataforma que utiliza el componente visual para viralizar sus contenidos. Redes sociales como YouTube o Instagram han demostrado el poder de la imagen para difundir la pasión por la lectura. La comunidad de la primera, conocida como BookTube, está más que habituada a las videorreseñas, las listas de recomendaciones los Book tags o los Book hauls; mientras que en la segunda, Bookstagram, son habituales las fotos mostrando estanterías, pilas de libros o los títulos de moda. Estos escaparates, sean de forma consciente o inconsciente, actúan como reclamos publicitarios.

«Averiguar qué vende libros no es una ciencia exacta», escribió Jo Piazza, periodista de Forbes, en un artículo de 2017 sobre el impacto de Bookstagram, y añade «es una mezcla de prensa, marketing, boca a boca y polvo de hadas». En el artículo, Piazza explica que enviar libros a personas influyentes en Bookstagram y otras redes sociales puede ser incluso más importante que la distribución en librerías, ya que de este forma existen más posibilidades de que un libro se viralice.

Que las redes sociales han influido de alguna manera en las ventas de los libros es algo que era evidente, pero este fenómeno se ha catapultado con el lanzamiento de TikTok en 2016, que recogía el testigo de Vine. Esta plataforma, que permite compartir una gran variedad de vídeos cortos, de entre quince segundos y un minuto, con toda clase de temáticas, fue la tercera marca con un crecimiento más rápido en 2020. Desde su irrupción, TikTok ha demostrado ser un valioso nicho de creatividad, en el que compartir el gusto por la lectura añade un componente fresco y original que lo hace más atractivo.

El éxito de la comunidad lectora de TikTok, conocida como BookTok, ha sido tan acelerado que ha pillado por sorpresa a una buena parte del mundo editorial, tal y como explica un artículo publicado en The New York Times. El fenómeno comenzó a llamar la atención de los medios después de que We Were Liars, un libro de E. Lockhart de 2014, saltara repentinamente a la lista de libros más vendidos del New York Times gracias a la plataforma. De esta forma, se hacía evidente el potencial de esta red social para marcar tendencia en el mercado editorial, algo que no había sido tan evidente con otras redes y que han sabido aprovechar sellos como Random House Children´s Books, que recientemente ha confirmado que colabora con unos cien usuarios de TikTok.

Una práctica que las editoriales hace mucho tiempo que llevan a cabo con los creadores de contenido que cuentan con audiencias amplias y fieles, ya sea en blogs o en redes sociales, es la de enviar libros gratuitos. Sin embargo, lo que TikTok ha generado es que algunas editoriales estén pagando por promocionar libros antes de su lanzamiento, con unas tarifas que según comenta la usuaria de BookTok Selene Velez, pueden oscilar entre unos cientos y miles de dólares por publicación, algo que no había ocurrido hasta ahora con ninguna plataforma, a pesar de que reseñar o recomendar un libro desde YouTube o desde WordPress requiere una cantidad de esfuerzo y de tiempo mucho mayor. Es evidente que el tipo de contenido que triunfa es más corto y visual y, por decirlo de alguna manera, menos exigente.

Aunque TikTok haya eclipsado de alguna manera al resto de plataformas y de redes sociales, lo realmente importante es que la comunidad lectora tenga diferentes medios a los que acudir para compartir su pasión y buscar recomendaciones. Lo que está claro es que estamos asistiendo a una verdadera transformación del mundo editorial y es posible que hasta dentro de unas décadas no tengamos la suficiente perspectiva como para interpretar hacia dónde va la tendencia y cómo repercutirá en la manera en la que consumimos libros.

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