Enamorarse de los libros y la palabra escrita es un acto inevitable, abocado a suceder a la mínima exposición a los ríos de tinta. Este amor florece al calor de la compleja y emocionante historia de la palabra escrita que, repleta de adversidades, ha sido capaz de abrirse camino hacia nuestros días con la persistencia del agua al atravesar la roca. La escritura es una sentencia.

‘El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo’ (2019), de Irene Vallejo, es un libro que atrapa desde la primera línea del prólogo, en el que cuenta el enorme reto que suponía conseguir libros en para el rey de Egipto. Estos buscadores de libros “han atravesado comarcas asoladas por incendios, han contemplado la ceniza caliente de la destrucción y la brutalidad”. El mero hecho de que alguien usase sus escasos recursos en esta empresa es cautivador.

el infinito en un junco de irene vallejo

En un fantástico repaso por la historia de la palabra escrita que se inicia por Grecia (aunque luego retrocede algunos siglos), la autora recorre en sus líneas decenas de siglos de descubrimientos, despertares, ira, fuego, inventos, bibliotecas, imperios y guerras, todo en una persistente e iluminadora clave literata sin la cual parece fascinante que hayamos podido relatar el pasado.

Al leer la historia desde la perspectiva de los libros, Vallejo logra hilar con acierto buena parte de la complejidad política y social de cada época, así como registrar los ascensos y caídas de los diferentes feudos, reinos e imperios. Desde la construcción de la Biblioteca de Alejandría hasta la quema de libros durante el nazismo o su prohibición en la España dictatorial de Francio, las palabras ayudan a explicar el relato de la humanidad.

En un avance que exige una elevada capacidad de atención para no perder detalle, la autora se desplaza desde un remoto pasado en que el papiro tenía un precio prohibitivo y el conocimiento estaba vedado a unos pocos, hasta una época en que los ‘libros de luz’ (eBooks) contienen el saber actualizado e inabarcable de toda la civilización a tan solo un clic.

El detalle a la fabricación de los libros en base a los materiales de cada época, el amor incondicional u odio profundo de los diferentes autócratas de la historia en relación a la palabra escrita, o las diferentes relaciones comerciales surgidas en cada época se abren ante el lector gracias a la aclamada mano de Irene Vallejo, ganadora con su volumen del Premio Nacional de Ensayo 2020.

A este premio se suman el Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019, el de “Las Librerías Recomiendan” de No Ficción 2020 o el Búho al Mejor Libro de 2019, que otorga la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro, así como el premio que recibirán los lectores que adquieran un ejemplar para descubrir el pasado (y quizá futuro) de los libros. Un invento asombrosamente duradero.

“La única posibilidad de expandir nuestra memoria depende de la tecnología”, llega a comentar la autora en cierto punto del libro, antes de mencionar que los libros son un tipo de artefacto tan optimizado que no hemos “descubierto ningún artilugio mejor para cumplir su función”. Sin libros, la humanidad no podría erigirse donde ahora se levanta, para bien o para mal. Dimos forma a los libros. Luego los libros nos dieron forma a nosotros.

Todos los puntos previos, que en forma de píldoras individuales resultan fascinantes,  se suman a la complejidad del actual sistema de destrucción de libros impresos, las delicadas líneas entre censura, autocensura y democracia, o la pérdida de información que han sufrido históricamente los sistemas de archivo. Simplemente, no hay capítulo o pasaje que no resulte apasionante.

‘El infinito en un junco es un libro imprescindible para entender el pasado y comprender la actual sociedad humana. Un libro sobre libros, relato de relatos e historia de las historias, conviene leerlo para comprender la importancia del papel en nuestras vidas. Un libro con el que disfrutar aprendiendo repleto de datos de interés, siempre bien enlazados. Altamente recomendable.

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