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Que un libro sirve para leer es algo evidente, pero en La piedra de Sísifo hemos visto en numerosas ocasiones que lo obvio no lo es tanto cuando esos objetos llenos de magia que son los libros transitan por los caminos del arte. En muchas ocasiones este tipo de propuestas no vienen exentas de polémica, porque desacralizar el libro puede implicar su destrucción física. Lo hemos visto cuando se convierten en esculturas ‒como en las obras de Malena Valcárcel, de Terry Border, de Sidney Nolan Trust o de Long-Bin Chen‒ o cuando, con un espíritu más gamberro pero no menos artístico, se convierte en el ingrediente principal de un juego demencial llamado bookfighting, cuya regla principal se basa en derribar al contrincante a librazo limpio.

Construir estructuras arquitectónicas con libros requiere dejarlos inutilizables como material de lectura y convertirlos prácticamente en ladrillos. Es así como a menudo damos con los huesos en una curiosa paradoja: hacer un homenaje a los libros a costa de sacrificar libros. Hoy os traemos los ocho ejemplos más alucinantes que hemos encontrado de esto (más un bonus track).

Biografía de Alicia Martín en Madrid, España

De Alicia Martín podríamos elegir cualquiera de sus obras, ya que desde finales de los noventa utiliza los libros como materia prima de sus obras artísticas. En 2009, con motivo de Cosmopoética, hizo una instalación, titulada Biografías, en la que una cascada de libros parecía precipitarse desde una ventana de la Biblioteca Municipal de Lepanto, en Córdoba.. Lo repitió en el Palacio de Linares, en Madrid, y en el Museo Meermanno, en La Haya, con motivo de la Papier Biënnale holandesa de 2012.

Ark Booktower de Rintala Eggertsson, en Londres, Reino Unido

Cuando el Museo de Victoria y Alberto de Londres propuso para una exposición celebrada en 2010 a diecinueve arquitectos que presentaran propuestas de estructuras que exploraran los conceptos de refugio y retiro al despacho de arquitectos de Rintala Eggertsson se le ocurrió la idea de construir el Ark Booktower, una enorme estructura para albergar libros y permitir su lectura. De esas diecinueve propuestas, siete fueron elegidas para ser construidas a gran escala, y entre ellas estaba el Ark Booktower. La torre de madera, con capacidad para albergar 6000 libros, fue situada en un pasillo junto a unas escaleras en la Biblioteca Nacional de Arte.

aMAZEme de Marcos Saboya y Gualter Pupo en Londres, Reino Unido

Creada por los artistas Marcos Saboya y Gualter Pupo, en esta instalación titulada aMAZEme, se han utilizado 250.000 libros usados, con los que se han construido las paredes de un laberinto en forma de espiral que ocupa 500 metros cuadrados. Se expuso en el Southbank Centre de Londres como parte del London 2012 Festival. La intervención estaba inspirada en la cita del escritor Jorge Luis Borges: «Siempre me he imaginado que el paraíso será una especie de biblioteca».

Escáner de Matej Kren en Bolonia, Italia

Se trata de un proyecto del artista eslovaco Matej Kren en el que usando los libros como bloques de construcción creó una torre gigante en el Museo de Arte Moderno de Bolonia (MAMbo). Para evocar grandeza y confusión, utilizó espejos en el estrecho espacio interior, confundido al espectador en lo que se refiere a perspectivas espaciales y generando una ilusión de infinito. La obra de Kren crea el conflicto de simular una falsa infinidad en un lugar reducido, reformulando la manera en la que experimentamos los espacios.

Idioma de Matej Kren en Praga, República Checa

Aunque hacemos la trampa de repetir artista, era imposible no incluir también esta alucinante instalación literaria de Matej Kren que se encuentra en la Biblioteca Municipal de Praga. Se compone de cientos de libros usados apilados al estilo de una torre de Jenga, para formar una estructura cilíndrica. Una vez más, juega con espejos para crear una sensación de infinito. El reflejo del espejo en la base de la torre hace que parezca que nos asomamos a una especie de pozo. Otro espejo colocado en el techo completa la imagen de una pila interminable de libros.

Acqua Alta en Venecia, Italia

Elegida no hace mucho para una selección de las librerías más bonitas del mundo, Acqua Alta de Venecia es un lugar que merece mucho la pena visitar si eres amante de los libros. Acostumbrados a las inundaciones, uno de los peores enemigos de los libros, los venecianos creadores de esta librería decidieron amontonar ejemplares y más ejemplares en góndolas, como si fueran estanterías. Eso sí, no todos los volúmenes están a salvo. Algunos de los que se echaron a perder fueron reconvertidos en una espectacular escalera, que se encuentra situada dentro de un patio.

The Last Bookstore en Los Angeles, EE. UU.

Una librería más que incluimos en la lista de librerías más bonitas del mundo. Siendo la más grande de California, en su segunda planta cuenta con un vasto y caótico laberinto formado por más de 100.000 libros usados, a precios irrisorios. El lugar perfecto para perderse.

Partenón de libros prohibidos de Marta Minujín en Buenos Aires, Argentina

En 1983 la artista argentina Marta Minujín levantó en Buenos Aires un Partenón con los libros libros prohibidos durante la dictadura militar para celebrar el retorno de la democracia a Argentina. Al finalizar la instalación dos grúas derribaron el edificio y se invitó al público a que recogiera cuantos libros quisieran. Sus planes incluían construir otro todavía mayor.

Torre de Babel de Marta Minujin en Buenos Aires, Argentina

Una obra más de Marta Minujin, titulada así en honor a Borges. En este caso, la torre estaba compuesta por 30.000 libros donados en idiomas de todo el mundo. Minujin construyó la pieza de siete metros de altura para celebrar que Buenos Aires fuera designada como la Capital Mundial del Libro en 2011. Al igual que en la obra anterior, cuando se desmanteló la escultura, los amantes de los libros pudieron coger ejemplares a su gusto.

Yangzhou Zhongshuge en Yangzhou, China

Una vez más, una librería incluida en la lista de las más bonitas del mundo. De esta librería ya hemos hablado en alguna ocasión en La piedra de Sísifo. Está construida estratégicamente para hacer sentir a sus usuarios un cierto vértigo: su diseño, con multitud de ilusiones ópticas que juega con las alturas a través de techos con espejos, hace que Zhongshuge dé la sensación de un espacio infinito, compuesto únicamente de libros.

Bonus: Literatura vs tráfico de Luzinterruptus en Toronto, Canadá

Añadido a manera de bonus, porque extender diez mil libros abiertos, expuestos a que pudieran ser pisados por el público, a lo largo de una calle entera no puede considerarse exactamente como una estructura arquitectónica. No es la primera vez que el grupo artístico anónimo Luzinterruptus ponía en escena esta instalación. A menor escala, y sin tener los permisos necesarios, ya tuvo lugar en Madrid y en Nueva York.

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