Marte es un planeta que lleva cautivando a los humanos desde mucho antes de poder visualizarlo en detalle con sus telescopios o de poder escuchar el viento marciano. Durante siglos, nuestro hermano rojo ha representado dioses de la guerra, invasores extraterrestres, oportunidades de minería espacial e incluso oportunidades de habitabilidad. Durante siglos, ha sido un espejo para nosotros, una forma de construir relatos sobre otro mundo.

Cuando necesitábamos dioses, convertimos a Marte en uno. Inmersos en plena escalada militar entre las potencias estadounidense y rusa, veíamos una civilización a punto de invadirnos. Espoleados por la necesidad de materias primas, vimos una oportunidad económica con gigantescas minas a cielo abierto. Ahora que estamos en el umbral de un cambio climático irreversible (aunque minimizable), vemos una posible salida a la que escapar.

Marte el espejo rojo

Marte. El espejo rojo‘ fue una maravillosa exposición organizada por el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) y apoyado por la Diputación de Barcelona. A través de diferentes aproximaciones muestra qué significa el planeta para nuestra cultura y cómo hemos proyectado sobre su superficie oxidada nuestros miedos y esperanzas.

A pesar de que “nuestros marcianos no existen», como bien apunta Nuria Marín Martínez en la introducción, «forman parte de nuestro horizonte mental y nuestro lenguaje”. Los marcianos nos definen porque los hemos creado en base a nuestra cultura, y a su vez los marcianos nos han modificado a nosotros, ya sea como dioses, invasores o colonos. Nosotros les inventamos, pero ellos nos han dado forma.

Con el éxito del proyecto expositivo, los organizadores de ‘Marte. El espejo rojo’ convirtieron la exposición en un libro repleto de artículos interesantes y vívidas láminas que emulan el proyecto comisariado por Juan Insua. Este director de proyectos abre el libro con el artículo homónimo al título, abriendo la veda a diferentes formas de ver Marte. Todas ellas interesantes porque desde las religiones organizadas a confusiones basadas en las primeras observaciones, Marte siempre nos ha fascinado.

En la actualidad el planeta rescata el sueño de la exploración del universo bajo una pátina de necesidad biológica al destrozar el ecosistema del que dependemos. Aunque “lejos de ser un planeta de recambio, Marte es ya un lugar clave para la exploración cientifica que puede abrir otros futuros posibles para la Tierra” (Judit Carrera, Directora del CCCB). No es un planeta B, pero puede ser la puerta a la exploración espacial y un laboratorio del que aprender sobre nuestro propio mundo.

Personalmente, la magnífica intervención de Kim Stanley Robinson, autor de la trilogía de Marte, a la hora de realizar una labor prospectiva, acompañada por futuribles como Nüwa o el calmado texto ‘Marte, un faro para un futuro plausible’ escrito por Guillem Anglada, han sido lo más destacable del libro. Otros encontrarán fascinante las documentadas aproximaciones históricas de Cristian Tolsa, Ignasi Casanova o Daniele Porretta; o la fresca aproximación al feminismo pop de Elisa McCausland.

Resulta complicado hacer un repaso exhaustivo de esta exposición convertida en libro porque ‘Marte. El espejo rojo‘ fue una exposición de lujo y su publicación ha sido editada con mucho cariño. Altamente recomendable, explora Marte desde sus facetas culturales. Puede que te parezca que su influencia ha sido pequeña en tu vida estando tan lejos. Te equivocas.

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