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Escribir un libro es un proceso largo y difícil, en el que hay muchos detalles que se deben tener en cuenta y muchos obstáculos que superar. Imaginas cómo será esa portada con tu nombre, con su título, y ahora, antes siquiera de haber escrito una sola palabra o de haber pensado su título, lo ves como una inmensa montaña que escalar, como una catedral que hay que levantar desde los cimientos. Lo bueno es que cualquier obra, incluso las catedrales, tienen un proceso de construcción determinado, estructurado en distintos pasos, que se va ejecutando uno a uno y poco a poco y, si se tiene la paciencia suficiente, al final el esfuerzo acaba dando sus frutos.

Para allanar el enrevesado camino de la escritura, hoy os ofrecemos siete consejos que permitirán saber cómo empezar a escribir un libro, de forma que te sientas un poco más seguro a la hora de darle forma a esa historia que siempre has querido contar pero nunca has sabido cómo hacerlo.

1. ¿Empiezas desde cero o ya tienes conocimientos literarios?

Al igual que cualquier otra cosa en la vida, para hacer algo bien hay que observar a las personas que hayan logrado eso que tú estás tratando de hacer y encontrar buenos maestros de los que aprender. Cómo no, en el caso de la escritura, esos maestros son, sobre todo, los escritores. Howard Philip Lovecraft escribió en un artículo para la United Press Association que para ser un buen escritor hay que leer mucho, que la mejor escritura va precedida de una lectura analítica de las grandes obras de su tiempo. Del mismo modo, Stephen King dijo que para ser escritor solo hay que hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. La escritura comienza necesariamente con la lectura. La lectura atenta y crítica de los grandes autores puede enseñarte mucho más que un curso entero en una escuela de escritura o que cualquier manual.

2. Elige el tema

Lo primero que hay que hacer al comenzar un libro es saber, a grandes rasgos, cuál es el tema del que va a tratar. Los temas son ideas generales como el amor, el odio, la soledad, el crecimiento, la muerte o el paso del tiempo, que hay que concretar con un argumento. A veces ocurre que se tiene una idea general y que conforme se escribe se va concretando o que toma por derroteros que nunca imaginamos. No pasa nada. Un grande como Borges decía que él no elegía los temas, que eran los temas los que le elegían a él. De cualquier forma, la elección de tema suele ser un proceso inconsciente y natural: sentimos que hay algo que te toca, que te motiva o sobre lo que queremos hablar.

3. Piensa en el formato del libro, su tipo y cuánto piensas extender la lectura

Una vez que sabes sobre qué quieres escribir, el siguiente paso es pensar qué tipo de libro se puede desarrollar a partir de esa idea. Tal vez lo primero que se te haya venido a la cabeza, porque suele ser de lo que más se habla, es una novela, pero a la hora de publicar un libro existen otras posibilidades como el ensayo, el teatro o los relatos. Puede ocurrir que la historia que tienes en mente no sea lo bastante compleja como para desarrollarla en una novela o puede pasar todo lo contrario, que comiences un relato y pronto acabes dándote cuenta de que la historia puede dar mucho más juego. No te preocupes, es algo que incluso a los grandes de la literatura les pasa. Esto último le sucedió a Cervantes con el Quijote. Por si acaso, no te obsesiones demasiado con la etiqueta de novela, ya que los límites entre un relato extenso y una novela corta son algo difusos.

4. Planifica y establece rutinas porque así controlarás mejor tus tiempos

Se suele decir que existen dos tipos de escritores: los de mapa y los de brújula. Los primeros trazan un sedero, más o menos detallado, por el que caminarán para evitar el riesgo de perderse, mientras que el segundo se lanza a la aventura de escribir prácticamente a ciegas, cartografiando su itinerario sobre la marcha, a medida que escribe. Es importante que cada escritor utilice el sistema con el que se sienta más cómodo y que sea más afín con su carácter, pero como norma general, adentrarse en la escritura sin mapas ni guías es algo que se recomienda sobre todo para escritores experimentados, que tienen suficiente pericia como para moverse con soltura a través de su trama, sin caer en lagunas argumentales y escalando por los picos de tensión. Hay que tener en cuenta, además, que la planificación no solo afecta a la trama sino al propio hecho de escribir. Comprometerse a un determinado número de palabras por día e intentar cumplirlo es el camino más seguro para que, con el paso de los días, descubras que has avanzado con tu libro.

5. Cómo tener ideas para desarrollar el libro y buscar inspiración

Las musas no siempre acompañan y puede pasar que tengas un montón de ganas de escribir y que incluso tengas ya perfilada las ideas pero no seas capaz de darles forma con palabras. Fue Picasso quien acuñó la famosa frase que dice que si llegan las musas, que te pillen trabajando. No hay que esperar a estar inspirado para escribir sino más bien al contrario: la creatividad se puede forzar con esfuerzo y trabajo. Un gran autor debe ser, ante todo, un gran observador. Las ideas no vienen de l nada sino que son las experiencias previas las que ayudan a darles forma. Fíjate a tu alrededor, en las personas y las cosas que te rodean, porque hay miles de historias esperando a que las descubras. Del mismo modo, la lectura puede ser una gran fuente de inspiración. Por otra parte, existen ejercicios que sirven a modo de resortes creativos. Por ejemplo, piensa en dos objetos que aparentemente no tengan nada que ver y trata de conectarlos en una historia. De esta manera desarrollarás la imaginación y quién sabe, no sería la primera vez que trabajando en una idea surjen otras.

6. Aplica técnicas. Si a otros les funciona, ¿por qué a ti no?

Nadie nace sabiendo escribir, es algo que se va aprendiendo poco a poco y que, dejando a un lado que se tenga talento natural, se puede mejorar y perfeccionar. Si esto no fuera así, no existirían cursos, ni escuelas ni manuales de escritura. Aprender y aplicar técnicas de escritura es uno de los pasos más seguros para convertirse en escritor. Ten en cuenta que tras todo autor existe un método particular que le permite canalizar y controlar la creatividad, un método que a menudo toma la forma de rituales. García Márquez escribía siempre con un mono de mecánico y Tabucchi necesitaba hacerlo en un tipo de cuaderno que ya no se encontraba en Italia y que le había viajar hasta Lisboa para comprarlo, Eliot leía a su familia lo que había escrito durante el día para pedirles opinión. Y no son pocos los autores que utilizaron sustancias como el café, el alcohol u otras drogas para propiciar la creación. Hay técnicas que se pueden aprender y que funcionan y el escritor, además, debe buscar sus propias técnicas que permitan alimentar a las musas.

7. Algunos tips más extra

Una de esas técnicas consiste en escuchar música a la hora de escribir. Tener una selección de música a la hora de escribir puede resultar por útil. Por ejemplo, justo al comienzo del proceso de escritura puedes escuchar música que ayude a crear un estado de ánimo creativo. Después puedes usar canciones que evoquen aquello sobre lo que quieres escribir. Tener una lista de canciones que asocies a tu proyecto servirá para que entres más rápido en la historia y te concentres más en escribir. Hay muchas playlist para escritores, desde música clásica hasta sonidos o música ambiental para que te relajes y te concentres. Técnicas como estas, y muchas otras, puede conocerse por suerte en los diferentes cursos de escritura creativa que existen. En estos cursos además te enseñarán cuáles son los programas que no le pueden faltar a un escritor. Te en cuenta que el clásico procesador de textos ya se ha superado y que hay ya aplicaciones que permiten monitorizar con todo detalle el proceso de escritura o que te ayudan a aislarte del ruido de internet y de las redes sociales.

Por supuesto, la publicación es la otra cara de la escritura. Sin ella, nuestro libro no pasará de ser un manuscrito guardado en un cajón del escritorio. Publicar puede convertirse en algo tan arduo como la propia escritura. Por suerte, las nuevas tecnologías han simplificado bastante el procedimiento. De cualquier modo, el proceso de cómo publicar un libro es algo que también es necesario conocer para poder hacer realidad ese sueño de ver el día de mañana, en el escaparate de una librería, un ejemplar con tu nombre en la cubierta.

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