Elevación del hotel Briggs House en 1866 (Fuente).

Durante el siglo XIX, Chicago se encontraba solo un poco por encima del lago Michigan, lo que hizo que durante muchos años la ciudad tuviera un sistema de drenaje natural muy deficiente. Esto repercutió de forma negativa en las condiciones de vida en la ciudad, que en muchos lugares solía acumular agua estancada, provocando numerosas epidemias, como la fiebre tifoidea o la disentería, que asolaron Chicago seis años seguidos, o el brote de cólera de 1854, que mató al seis por ciento de la población de la ciudad.

Estas circunstancias hicieron que solucionar los problemas de drenaje se convirtiera en una necesidad. Tras muchas y largas discusiones acaloradas, el ingeniero Ellis S. Chesbrough propuso un remedio en 1856 que a día de hoy nos parece una barbaridad, pero en aquel momento era algo factible: elevar el centro de la ciudad para instalar un sistema de alcantarillado. El Consejo dio el visto bueno y en enero de 1858 comenzaron a levantar los edificios, comenzando por uno de cuatro pisos y construido con ladrillo, situado en la esquina noroeste de Randolph Street con Dearborn Street. Tras esta elevación, que fue todo un éxito, se levantaron más de cincuenta edificios más, algunos de ellos mucho más grandes y pesados.

En 1860 se puso en marcha un proyecto para levantar al mismo tiempo media manzana en Lake Street, entre Clark Street y LaSalle Street. Se trataba de una hilera de tiendas y oficinas, con edificios construidos con ladrillo y piedra, de unos cuatro o cinco pisos de altura. El peso total estimado de todo el conjunto, incluyendo las aceras, era de unas 35.000 toneladas. Lo curioso es que las tiendas no cerraron mientras se llevaba a cabo la operación y la gente entraba, compraba y salía de los negocios como había hecho siempre mientras estos se elevaban. El espectáculo atrajo a miles de curiosos, a quienes se permitió, en el último día, caminar por el antiguo nivel, entre los gatos.

Uno de los edificios levantados más espectaculares fue el hotel Tremont House, en la esquina sureste de Lake Street con Dearborn Street, que en aquel momento era la construcción más elevada de Chicago. El edificio, lujosamente decorado, tenía seis pisos de altura y, como de costumbre, se mantuvo funcionando mientras se efectuaba el alzamiento. Hubo huéspedes que incluso no llegaron a darse cuenta de la operación. Uno de ellos expresó su perplejidad porque los escalones de entrada se habían vuelto más empinados que el día que llegó al hotel.

Muchos de los edificios construidos con madera se consideraban inapropiados para la floreciente ciudad y en lugar de elevarlos fueron reubicados en las afueras y reemplazados por nuevos bloques de ladrillo. Pero incluso este tipo de edificios llegaron a trasladarse, y no solo a elevarse, de un lugar a otro. En 1866 se trasladó un edificio de ladrillo de dos pisos desde Madison Street y Monroe Street.

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