Los entornos urbanos han cambiado de forma notable durante las últimas décadas y, de forma más lenta, desde hace doscientos años. Es por ello que resulta paradójico cómo una solución de ‘baja’ tecnología inventada hace más de un siglo podría convertirse en una de las herramientas más útiles de la humanidad del siglo XXI. ¿Sabes cómo afecta el uso de la bicicleta como transporte, en lugar de ‘solo’ como deporte? Exacto, son todo ventajas.

Bike Nation: How cycling can save de world’ (2017), traducible como ‘Nación ciclista: cómo el ciclismo puede salvar el mundo’), escrito por Peter Walker, es un libro sobre las innegables ventajas sociales, económicas, sanitarias, de hábitos, culturales y urbanas del transporte ciclista. Y es que las ventajas de este medio de transporte frente a otros con más presupuesto y políticas afines son tan grandes que resulta complicado entender por qué no hay más alcaldes valientes.

bike nation

“Los grandes cambios, y pueden ser enormes, ocurren cuando una nación no ve el ciclismo como un pasatiempo, un deporte, una misión, y mucho menos una forma de vida. Ocurren cuando se convierte en nada más que una forma conveniente, rápida y económica de moverse, con la ventaja involuntaria de que hace algo de ejercicio en el proceso”

Firme defensor de los carriles segregados para facilitar el acceso a la bici a todo tipo de colectivos (niños, ancianos y personas con minusvalías locomotoras inclusive), Peter Walker realiza un exhaustivo repaso por los estudios y políticas sobre la movilidad sostenible, acesible y responsable, con foco en la evidencia científica. Aunque a menudo eso implique tratar temas desde posturas complicadas, como es el caso del uso del casco, una herramienta fantástica como medida defensiva pero que se convierte en barrera de entrada para todo tipo de personas.

Acostumbrados a entender a los ciclistas como deportistas o aficionados a la bici, en países como España no estamos mentalizados para que alguien que pedalea por la calle no tenga por qué ser lo uno o lo otro. Quizá solo intenta llegar a su casa o está legando de la compra. Obviamente, este uso es ‘raro’, pero no por motivos culturales, por las cuestas o por el clima. Allí donde se despliega infraestructura vial ciclista segregada, la gente usa la bici. Allí donde no, no lo hace.

Entre algunas de las muchísimas ventajas de hacer uso de la bicicleta para desplazarse al trabajo, ir a por lo niños al colegio o a la compra, están el hacer algo de deporte en movilidad, reducir la necesidad de ‘buscar un hueco’ para ir al gimnasio, el mantenerse en una buena condición física, el reducir de forma notable las emisiones locales, el contribuir a una ciudad a escala humana, el potenciar las tiendas del barrio, el potenciar un transporte inclusivo o el fomentar un tipo de movilidad más autónoma incluso para ancianos o niños pequeños.

Por cada conductor que deja su vehículo privado y pedalea a realizar diferentes labores del día a día, la ciudad en la que vive está un poco más limpia, es más humana y más amable. Cada ciclista es un elemento de disuasión para el coche privado, y un soplo de ánimo para otras personas que no se habían planteado moverse en bici. También fomenta el uso del transporte público intermodal, cuando los carriles bici están bien conectados e incluso fomenta las sociedades mixtas.

Ante el reto del cambio climático, la polarización social o la complejidad para sacar los negocios de barrio adelante, la bicicleta puede ser un elemento clave como solución de un gran número de problemas de nuestro presente. Sin embargo, existen muchas reticencias, agendas políticas, inercias económicas, desinformación o, directamente, mentiras sobre el ciclismo. Por eso el libro de Peter Walker es tan importante: porque usa bibliografía consolidada para desmontar excusas.

Bike Nation: How cycling can save de world’ es un libro imprescindible para regalar a tu alcalde, suponiendo que, viviendo en la inopia, no sea ya consciente de su contenido. Bike Nation es un manifiesto en pro del transporte sostenible que todos debieramos leer, en parte porque varios capítulos prescinden de una aproximación científica y relatan experiencias con las que muchos nos hemos sentido identificados. Sin haber leído el libro, conviene que te hagas algunas preguntas:

¿Quieres mejorar tu entorno? ¿Quieres tener tiempo para hacer ejercicio? ¿Quieres promover hábitos saludables? ¿Quieres apuntalar los negocios locales? ¿Quieres dar un ejemplo a tus hijos? ¿Quieres contribuir a la descarbonización? ¿Quieres ahorrar cientos o miles de euros al año? ¿Quieres respirar aire menos contaminado? ¿Quieres un entorno más seguro, inclusivo y agradable? Si alguna de las respuestas ha sido “sí”, tu solución es la bici.


Con el objetivo de ahorrar en libros y reducir (un poco) mi impacto ambiental, este año leeré todos los libros que pueda en la tablet de la fotografía, una BOOX Note Air (reseña).

Comentarios

comentarios