La sociedad ha evolucionado mucho durante los últimos setenta años. Al volver la vista atrás lo primero que nos asalta es el impacto de la revolución tecnológica. No obstante, lo cierto es que desde un prisma social y cultural el mundo occidental ha corrido una suerte parecida.

Durante la década de los años 50 la homosexualidad representaba una amenaza para el desarrollo social, incluso la OMS la catalogó como enfermedad mental y su manifestación representaba un delito tipificado en el código penal de la gran mayoría de países del mundo.

Electroshock, prisión, maltrato social. El paisaje que podemos observar a través de las décadas resulta descorazonador. Sin embargo, a pesar de la violencia y la represión institucionalizadas, a pesar de que muchos de ellos optaban por casarse con personas del género opuesto y por una vida de apariencias y miedo, hubo algunas personas que vivieron siguiendo sus valores personales.

Un buen ejemplo podemos encontrarlo dentro de la revista Time, que destaca la imagen de una pareja de dos jóvenes homosexuales besándose a hurtadillas en el interior de una cabina fotográfica. La instantánea pertenece a un reportaje fotográfico que inmortaliza la vida durante los años cincuenta en Estados Unidos

El potencial de la imagen reside probablemente en el reflejo del poder que tiene la juventud y el amor romántico. Sobrecoge la valentía de estos anónimos protagonistas, en un punto de la historia en el que su vida podía verse coartada y condicionada de ser descubiertos.

Según revela la revista, una comisaría de policía se encontraba muy cerca del fotomatón por lo que la imagen adquiere un valor especial si cabe. Afortunadamente, no fueron descubiertos y gracias a ese momento de alto riesgo el instante quedó congelado en el tiempo y la imagen llega hoy a nuestras manos.

La serie fotográfica pertenece a los Archivos de Gays y Lesbianas de la Biblioteca de la Universidad del Sur de California, que cuenta con una base documental de tipo gráfico que sin duda merece la pena revisitar. Hoy es uno de los archivos más importantes de la memoria LGBT y perteneció a Joseph John Bertrunf Belanger (el joven que aparece en el lado derecho de la fotografía).

El propietario de esta instantánea y protagonista del beso fue un coleccionista de recuerdos. Nació en Canadá hacia el año 1925 y perteneció a Mattachine Society, una de las primeras asociaciones creadas para proteger a las personas homosexuales durante los años 50.

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