Si alguien les hubiese contado la verdad indudablemente lo habrían desmentido. Para las mujeres de gran parte del mundo el mito del cine y adalid de la masculinidad era imposible que fuera… eso. El gigante de 1,87 y la estrella más prolífica del Hollywood de entonces, ¿Cary Grant gay? Definitivamente era algo imposible. Sobre todo hacia mediados de la década de los años 50 cuando tuvo lugar la cita más comentada de la industria en An Affair to Remember entre Deborah Kerr y él.

Sin embargo, lo cierto es que mucho antes ya habían sonado algunas trompetas. Hacia el verano de 1933 el fotógrafo Ben Maddox hizo un reportaje fotográfico de la mansión de Malibú que el astro del cine regentaba junto a su novio Randolph Scott, otro actor reconocido del momento que contaba con una importante trayectoria dentro del género del western.

La relación entre ambos había comenzado un año antes, en 1932 cuando ambos formaron parte del elenco de Sábado de juerga. Para entonces Cary tan sólo tenía 28 años y Scott con 34.

Hoy resulta llamativo. Al volver la vista atrás aún seguimos sin entender del todo cómo era posible que ambos mostrasen su relación con tanta naturalidad a través de fotografías en donde revelaban sus momentos más íntimos: Tocando el piano, cocinando juntos o dándose un baño en al piscina. No obstante, las consecuencias llegaron poco más tarde. La insinuación de su homosexualidad puso en una situación comprometida a la industria y bajo riesgo de que los ingresos en taquilla cayesen en picado tras la decepción de sus legiones de seguidoras comenzaron las presiones desde las cúpulas de los principales estudios.

El icono de Hollywood de los años cincuenta

Pero, ¿quién fue exactamente Cary Grant? El súper conocido actor nació en Reino Unido, en Bristol. Su biografía no destaca precisamente por haber contado con momentos en extremo felices, especialmente en sus primeros periodos de vida. Cary creció en una familia literalmente rota y él solo contaba con nueve años de edad cuando su madre cayó en una profunda depresión y fue internada en un centro psiquiátrico.

Además, su vida escolar finalizó demasiado pronto. A los 14 años fue expulsado de su colegio por incidente en un vestuario de chicas que jamás llegó.a quedar aclarado. Fue entonces cuando decidió emigrar hacia Estados Unidos con una clara intención: Triunfar en el mundo de la interpretación. Inició su trayectoria en Broadway y una década después ya había conseguido hacer realidad su sueño dorado: Entrar en Hollywood. El resto ya es historia y en su carrera podemos contabilizar 75 películas rodadas durante más de tres décadas consecutivas. El actor logró un gran reconocimiento, no sólo por el público obteniendo la mayoría de sus filmes recaudaciones escandalosas. También por la crítica especializada: “Actúa bien incluso de espaldas”, mencionaban antes de dotarle de un Oscar honorífico por su trayectoria imparable.

Pudimos verle compartiendo escena con las leyendas femeninas del cine: Sofía Loren, Ingrid Bergman, Ginger Rogers, Marlene Dietrich o Grace Kelly.

El éxito y sus matrimonios concertados

No obstante, convertirse en una leyenda le llevó a introducirse en una espiral de doble raso. Por un lado, le sobrevino un éxito profesional y económico astronómico. Por otro, las presiones. La necesidad de ocultar su orientación sexual a través de matrimonios concertados bajo estrategias promocionales provenientes de sus superiores. Barbara Hutton, Betsy Drake, Dyan Cannon (con la que tuvo su única descendiente, Virginia Cherrill y Barbara Harris.

Aunque con Betsy mantuvo una relación que sobrepasó los 13 años (matrimonio incluido), el resto de sus parejas fueron algo fugaz, casi un trámite.

A lo largo de toda su vida (incluyendo sus periodos como casado) solo mantuvo una relación sentimental con alguien: Randolph. En realidad la pareja no se disolvió en ningún momento y su historia en común permaneció tan sólida como en sus inicios. Según declaró el crítico Blackell ambos estaban profunda y locamente enamorados.

Pero aunque las estrategias por ocultar la verdad por parte de los estudios fueron continuas, no dieron resultado. Poco a poco la realidad comenzó a ser más visible. Se hicieron públicos algunos testimonios clave como el de Scotty Bowers, un marino de la Segunda Guerra Mundial y gigoló que aseguró haber sido amante de Cary. También destacan las declaraciones de Cole Porter, su biógrafo, que revelan que el actor visitaba asiduamente las casas de prostitución masculina de lujo en Harlem.

Los rumores fueron creciendo y la imagen de ambos artistas se fue empañando por lo que hacia 1940 tomaron la decisión de no volver a verse y reducir su relación amorosa a la clandestinidad. El maitre del hotel Beverly Hillcrest reveló en sus memorias que durante la década de los años 70 los veía de forma asidua escondidos en la parte trasera del restaurante tomándose de las manos.

Cuando Cary cumplió 50 años tomó la decisión de retirarse del cine debido a sus achaques por el consumo de LSD y alcohol en exceso. Pero lo cierto es que siempre tuvo presencia en el mundo del espectáculo de una forma u otra. De hecho montó una empresa que recorría diferentes países con una función en vivo llamada Una noche con Cary Grant.

La muerte le sobrevino hacia el 29 de noviembre de 1986 al sufrir una hemorragia cerebral. Contaba con 82 años y dejó su herencia a su única hija, Jennifer.

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