Los token no fungibles, más conocidos por sus siglas NFT, son un tipo de entidad criptográfica única, indivisible y transferible. Desde su aparición, el mercado del arte digital ha mostrado su interés por este tipo de elementos, en los que es fácil comprobar la autenticidad. Plataformas de arte como Superrare o Nifty Gateway se han especializado en él.

Wikipedia, por supuesto, no se ha mantenido ajena a este fenómeno. Uno de los debates más interesantes de finales del año pasado se produjo cuando varios moderadores de la enciclopedia online comenzaron a discutir sobre las obras de arte más caras de artistas vivos. La pregunta sobre si los NFT debían considerarse arte o no, no tardó en aparecer. A principios de este mes, la mayor parte de los editores votaron para no incluir los NFT en la lista de las obras más caras. Diferentes usuarios citaron ejemplos a favor del arte conceptual para argumentar que los NFT sí son arte, aunque también hay quien piensa que es un fenómeno demasiado nuevo como para clasificarlo. La solución final ha sido hacer una lista exclusiva para los NFT y enlazarla con la lista del arte.

Este debate no es algo nuevo ni mucho menos. Comenzó a plantearse a comienzos del año pasado. Desde entonces, diferentes obras de criptoarte se han vendido por sumas sin precedentes. Un diseñador gráfico llamado Beeple vendió Everydays: The First 5000 Days, un NFT con 5000 bocetos diarios, por 69,3 millones de dólares a trav´s de la casa de subastas Christie´s en marzo de 2021. En abril, varias obras recaudaron cifras millonarias en subastas, aunque la más llamativa fue un pixel de color gris vendido por más de un millón de dólares. Aunque el récord, por el momento, lo tiene el diseñador gráfico llamado Pak, que vendió su NFT Merge por 91,8 millones de dólares en diciembre.

Si los editores de Wikipedia decidieran considerar los NFT como obras de arte, las creaciones de Beeple y de Pak ocuparían el tercer y el octavo lugar, respectivamente, en la lista de obras más caras de artistas vivos. Jasper Johns, que vendió Flag en 2010 por 110 millones de dólares, y Damien Hirst, que vendió For the Love of God tres años antes por 100 millones, actualmente encabezan la lista de artistas vivos. También en la lista están el escultor Jeff Koons y el pintor David Hockney, cuya obra de 1972 Retrato de un artista se vendió por 90,3 millones de dólares en 2018.

Muchos economistas interpretan los elevadísimos precios del criptoarte como el resultado de una burbuja que, tarde o temprano, acabará estallando. De hecho, la prueba de la volatilidad de los precios es que el cofundador de la plataforma de subastas de arte digital Nifty Gateway, Duncan Cock Foster, calificó el resultado de esta discusión como un desastre. Algunos museos, por otra parte, no han querido dejar de sumarse al carro y están comenzando a vender obras de NFT, como el Museo Británico de Londres, que el año pasado puso a la venta 200 NFT del grabador japonés Katsujika Hokusai.

A pesar de su veredicto negativo, los editores de Wikipedia llegaron al acuerdo de revisar el debate con posterioridad a la votación. Que existe una burbuja en este tipo de mercado, parece evidente, y que acabe explotando es algo inevitable. Cuando eso pase, solo el tiempo dirá en qué lugar de la historia del arte quedan los NFT.

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