Algunas de las escenas más míticas del cine encierran anécdotas de lo más curiosas. Es extraño porque, una vez que pasan a ser reveladas, parece que las películas ganan peso y que de alguna manera sus interesantes secretos tras las bambalinas las dotan de mayor vida y valor cultural.

A continuación repasamos algunas de las anécdotas más memorables de la historia del cine:

La naranja mecánica

La naranja mecánica es uno de los títulos de culto más recordados de la década de los años setenta. La producción dirigida por Stanley Kubrick dejó varias secuencias grabadas en nuestra retina pero una de las más icónicas fue el momento en el que Alex DeLarge es sometido a una extraña terapia a partir de una máquina con la que mantienen sus párpados abiertos. Como recordarás, el objetivo es que logre sentir aversión por los actos de violencia.

Según revelaron sus creadores, en el momento en el que se rodó, el actor (Malcom McDowell) sufrió una lesión en la córnea y, por esa razón, un médico tuvo que estar presente durante la filmación de la secuencia. El doctor que aparece a su lado no es ningún actor, es un médico de verdad que debía controlar el estado en que se encontraban sus ojos porque, de secarse podrían haberle ocasionado al protagonista ceguera permanente.

El mago de Oz

‘Over the rainbow’ ganó el Oscar a Mejor Canción y marcó a varias generaciones (de hecho inspiró la bandera arcoíris del colectivo LGBT). No obstante, lo cierto es que estuvo a punto de retirarse. MGM quería deshacerse de la secuencia en que la pequeña Judy Garland interpreta la canción porque pensaron que era demasiado larga e irrelevante. No obstante, el director de ‘El mago de Oz’ luchó hasta el final para que se mantuviese hasta que al final lo logró.

Taxi Driver

¿Recuerdas el momento en el que Travis Bickle (interpretado por Robert De Niro) hace su particular monólogo frente al espejo diciendo la recordada frase de ‘Are you talking to me’? Hoy es una de las escenas más recordadas del actor pero poca gente sabe que no figuraba en el guión y que fue resultado de un brillante momento de improvisación. Robert se dejó llevar inspirado por Reflejos de un ojo dorado, una película protagonizada por Marlon Brando hacia 1967.

Rocky IV

Las escenas de lucha en las películas de Rocky dieron gran popularidad a Sylvester Stallone. En la cuarta entrega, el actor deseaba trabajar en un contexto tan realista como fuese posible y, para lograrlo, le pidió a Dolph Lundgren que le golpease tal y como lo hacían los boxeadores de verdad. El actor accedió propinándole un golpe intenso en al pecho que, de hecho, le causó una lesión en el corazón.

‘Me golpeó tan fuerte que hizo que mi corazón impactase contra mi esternón y comenzase a hincharse. Algunas víctimas de accidentes de tráfico mueren a causa de esto mismo cuando el volante golpea sus pechos. Yo, de alguna manera, fui golpeado por un tranvía llamado Drago’, declaró Stallone en una entrevista posterior.

Apocalypse Now

¿Recuerdas el sacrificio de la vaca? Se llevó a cabo de forma real y no por actores. Francis Ford Coppola contrató a la tribu Degar para que participase en el rodaje practicando uno de sus rituales. El director había estado presente en sus reuniones y en una de ellas le dijeron que tenía buen corazón y, como ofrenda, le ofrecieron el corazón de una vaca.

Sin embargo, esta no es la única escena del filme que esconde una anécdota. La secuencia en la que Martin Sheen pierde el control en el hotel tuvo un acabado bastante realista. ¿La razón? Fue real. En realidad no se encontraba dentro del guión pero Coppola le pidió que se dejase llevar por sus emociones. El equipo trató de detener el rodaje cuando Martin se hizo un corte en la mano al destruir un espejo. No obstante, tanto él como Coppola se empecinaron en continuar.

El Padrino

Una de las escenas más impactantes de este clásico se corresponde con la muerte de Sonny Corleone. Estuvo rodada con cuatro cámaras y fue la más cara de todas (su presupuesto fue de 100.000 dólares). La cara de sufrimiento del actor es real porque en su traje llevaba más de 100 detonadores integrados que le generaban pequeñas (y dolorosas) explosiones sobre su cuerpo.

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