Sicalipsis es el concepto sobre el que gira el nuevo libro de La Felguera, esa editorial fetiche cuyas publicaciones son únicas en su especie. Un concepto alrededor del cuplé, la rebeldía femenina, la canción popular, el fetiche y el erotismo de principios del siglo XX. Pero también es, como enuncia la propia editorial, una crónica de la España que fuimos y que, a menudo, seguimos siendo. El gran libro del cuplé y la sicalipsis es un extenso trabajo que rescata algunas de las figuras menos conocidas de nuestra historia reciente; algunas historias que bien podrían valer varias novelas y que, sin embargo, son reales. Dandys, cupleteras, y tildadas en su época de pecaminosas, prostitutas y demás. Un libro que aporta, además, un material fotográfico exquisito. Y para conocer más, su autora, Gloria Durán, «una de las mayores expertas en nuestro país de la cultura subterránea de fin de siglo, especialmente del cuplé, la sicalipsis y el origen de las vanguardias, doctora en Bellas Artes, profesora asociada de la Facultad de Bellas Artes UCM, Madrid, y también de la USAL, Salamanca, ha accedido a esta entrevista en la que ahondamos en los temas que componen Sicalípticas.

P: Sicalipsis, una palabra cuya etimología es esquiva, y su intención caprichosa. ¿Es la sicalipsis la forma elegante que tenía la Edad de Oro de hablar de pornografía? ¿Podrías aventurarte a dar una definición para los profanos que no han leído (todavía) el libro?

Dos aclaraciones, la primera es que la palabra es un neologismo y que se presentó en sociedad con una larguísima definición. En 1902 Félix Limendoux publicó el primer número de Las Mujeres Galantes, así pues la definición de sicalipsis, que es muy larga, va por ese sentido, la galantería. Y de ahí la segunda aclaración, no tiene absolutamente nada que ver con la pornografía, es más, es lo opuesto. La caza, esto es el acto en sí,  no es el objetivo. El flirteo, el juego, la teatralización de las relaciones, el desdibujamiento de las identidades, la mundanidad, cierto aire decadente, es el origen.

Félix Limendoux, el creador del término, está empapado en literatura decimonónica francesa, decadente y dandyficada. Y por ahí hay que mirar el término. Decir erótica, decir pornografia, es reducirlo a un aspecto ínfimo de todo su amplísimo espectro. Ese “equilibrio inverosímil”, que tiene mucho que ver con las fronteras y los territorios liminales, establece la clave de la sicalipsis.

Esto dice Felix: «SICALÍPTICO es para nosotros y lo será para ustedes de aquí en adelante, todo aquello que significa el punto intermedio entre lo moral artístico y el desenfado sin arte: sin ser lo primero en absoluto, no llegar a lo segundo, sin embargo; mantenerse en el justo límite y guardando un equilibrio “inverosímil” para no provocar la indignación y el anatema de los pusilánimes ni merecer el desdén de los que buscan excitantes poderosos para su gusto estragado.»

P: ¿Sigue vigente el cuplé (de forma evolucionada, quizás, en sitios web) o es una forma romantizada de arte que se ha perdido en el tiempo?

Claro que existe, pero es la actitud lo que se preserva, no el cuplé, que no se sabe exactamente lo que es. Es resbaladizo. Hay estudiosos del cuplé histórico, como yo misma, y hay jóvenes que como yo lo veo son cupletistas pero en un contexto actual, y una sociedad mucho más sofisticada y digital (que es lo más importante). Las traperas, las raperas, las mujeres de las bases y de los barrios, que hoy son legión y cantan a su vida y sus deseos, a sus modos de ligar, de drogarse y de relacionarse. Mujeres mega empoderadas. Esas son las nuevas cupletistas. Volver a cantar los cuplés como se cantaron es lindo, pero es un trabajo de investigación. La actitud la tienen otras. Hay que renovar los sonidos y refrescar las palabras.

P: ¿Cuál es su cupletista, epiléptica y sicalíptica favorita?

Polaire, La Chelito, y sobretodas Carmen Flores

 P: Con respecto a la investigación del libro, ¿qué archivos y bibliotecas se han consultado? ¿Ha sido una investigación digital o física? ¿Cuáles han sido las mayores trabas que ha enfrentado?

No soy muy ortodoxa. Hemos comprado muchísimo en todocoleccion, hemos cogido postales, libretos, partituras, colecciones sicalipticas. He leído mucha literatura sicalíptica, La Novela Corta, La Novela de hoy, La Novela Pompadourur. Miguel Molina siempre ha estado conmigo. He revisado todo lo que tiene la BNE digitalizado estupendamente. Y vaya creo que el mayor archivo es el nuestro, el de Miguel y el mío.

Imágenes cedidas por la editorial.

P: Uno de los aspectos destacados del libro, amén de contenido, es el archivo fotográfico y la riqueza de ejemplos de revistas y postales que se ofrecen al lector. ¿Cómo ha sido el proceso de conformar el mismo? ¿Es obra puramente suya o es una colaboración con la editorial?

Comprando. En todocoleccion. La verdad. El archivo es nuestro, La Felguera añadió fotos que le parecían necesarias, ellos tienen un archivo impresionante y muy rico.

P: Sorprende para los no iniciados en la Historia (o iniciados, pero a nivel usuario), el ambiente liberal que se ha vivido en España, un país que hasta el cambio de siglo parecía jactarse de una estudiada mojigatería. ¿Estamos romantizando la Edad de Plata y la época de la Segunda República?

No, simplemente estamos mirando desde otro lugar, desde abajo. La gente ha hecho la historia pero la historia no ha contado la vida cotidiana. Todo el orbe civilizado estaba inventando mundos, la primera década del siglo XX fue de vértigo para toda Europa y para América. Y en esa locura, cuando un mundo nuevo se inventa y las identidades no están petrificadas y las estructuras sociales fiscalizadas, pues pasan cosas. Ha sucedido siempre. Cada siglo ha tenido su momento de descontrol como una entropía que se autogestiona, como muy punk, muy DiYS, que empuja la creatividad colectiva. No es romantizar, es darnos cuenta que todo ciudadano es potencialmente creativo y activo culturalmente.

P: En el ámbito de la academia y la investigación universitaria, ¿hay cabida para esta clase de estudios? Como autora, ¿cómo de importante es la divulgación?

Yo soy profesora universitaria. La academia está abierta a esto, lo malo es que no tiene un lugar claro. Pero obvio, yo también soy un ser desacoplado. Como mis cupletistas.

La divulgación es básica, la paradoja es que es como la sicalipsis, tiene algo de baja cultura, suena raro, a la academia parece que le molesta. Pero es fundamental. Hay que hacerlo, bajar los lenguajes y tratar de ser comprensible. A veces no lo logramos. Yo lo intento. Pero no sé yo si se me entiende… ya me diréis.

P: ¿Todavía existe el “dandysmo en la actualidad? ¿Y la sicalipsis?

Imágenes cedidas por la editorial.

Claro que sí, es una actitud. Hay dos modelos de dandy, el social, el de varón dandy que es un ser acoplado y atildado, un cursi más que un dandy, un snob, lo contrario de hecho a un dandy. Luego esta el dandy intelectual, que es el que a mí me interesa. Inmerso en la estética de la negatividad, epatante, desdibujado, autónomo y creador de sus costumbres, o creadora, claro. Son además los andróginos de la historia, ambos se hacen obras de arte ambulantes y siempre fuera de la norma. Ellas se niegan a ser sumisas, delicadas, silentes y ocultas, se construyen en su actitud estética y vital fuera de lo previsto para ellas. Las dandys romperán pues la dicotomía entre los géneros, pero, y además, romperán la distinción entre aquellos objetos que podían, sin duda, ser considerados arte y aquellos que no, pues para ellas, su arte no será otra cosa que sus vidas, su misma autoconstrucción, su aristocrático yo-como-arte. Ese yo-como-arte, prefabricado, decidido y previsto. Son vidas conscientemente teatralizadas que inauguraron la modernidad. Todas estas palabras podrían encajar igualmente en el sistema de la sicalipsis, un tiempo en el que ellos parecían ellas y ellas se empoderaron e independizaron hasta parecer ellos. Cada cual desdibujando lo previsto y preparados para epatar al buen burgués. Obvio es que aún siguen ambas actitudes, Rodrigo Cuevas, Samantha Hudson, La Zowi, Bad Gyal, Bea Pelea… uf!, no sé, hay muchísimas conocidas y millones anónimas, en las redes hay miles de gentes autoconstruyéndose y desdibujándose cada día. Estamos en una eterna renovada actitud de disidencia y auto-invención,  o bien, de dandysmo y sicalipsis.

Muchas gracias a la autora por esta entrevista y la presentación que hace de su obra y a la editorial La Felguera. Sicalípticas: El gran libro del cuplé y la sicalipsis es una lectura de salón: uno de esos libros para curiosos que tener siempre disponible en la mesa del salón, para que todo el que pase por nuestra casa, tenga la tentación de robárnoslo. 

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