En agosto de 2020 la comunidad científica acogía una noticia agridulce y extraña. Treinta y siete genes humanos eran renombrados por el Comité de Nomenclatura Genética HUGO (HGNC). ¿El motivo? Que cuando estos genes se metían en celdas de Excel, el programa las interpretaba como fechas. La autocorrección de los genes en formato de fecha ponía en peligro la integridad de los datos a largo plazo, y hubo que cambiarles el nombre para poder seguir usando Excel. Se trata de un magnífico ejemplo de inercia tecnologica o lock-in.

La inercia tecnológica, también llamada bloqueo sociotécnico, lock-in o dependencia de la trayectoria (path-dependence) no es un fenómeno nuevo. En líneas generales, esta dependencia tecnológica es un fenómeno por el cual lo que acontece en el presente es una consecuencia de que ocurrió en el pasado, aplicado a diferentes sectores. Uno de los ejemplos que más se mencionan es el uso del teclado del móvil. ¿Alguna vez te has preguntado por qué tiene esa forma?

Ya sea QUERTY, Dvorak o AZERTY, ¿por qué las letras se encuentran ordenadas en filas y no de otra forma? Su presentación deriva del teclado para ordenadores desarrollado a finales del siglo XX, que a su vez deriva del diseño de las máquinas de escribir, optimizadas para la escritura mediante pulsaciones. Otros teclados, como el teclado por trazos chinos, usan combinaciones de trazos para conformar caracteres. Su lock-in proviene de los pinceles.

Es muy probable que en alguno de los trabajos que has desarrollado haya procesos que no puedan cambiar porque la tecnología que los respalda no se sustutuye. Así, se sigue usando un sistema operativo porque el programa de contabilidad no funciona en otro, o se almacenan los datos de cierta forma porque es lo que se ha hecho siempre, y cambiarlo es difícil o cuesta demasiado.

Como explica Lorenzo Maggiorelli, en ciencia política también se usa el path dependence, que se define como “aquellas secuencias históricas en las cuales eventos contingentes (predecidos por la teoría) ponen en movimiento patrones institucionales o cadenas de eventos que tienen propiedades deterministas”. Dicho de forma sencilla, ciertos eventos ocurren porque se dan otros antes, de forma tal que los eventos que ocurren después apenas pueden ser evitados (tienen cierta inercia).

Un magnífico ejemplo de lock-in es el de las tablets y lapiceros táctiles. Los libros surgieron como surgieron porque presentaban un diseño muy próximo al de los rollos de papiro, y la pluma de ave sustituyó al punzón de las tablillas de barro. No es casualidad que la pantalla de las tabletas eInk sean rectangulares como un folio y que sus lapiceros se parezcan tantísimo a los punzones ancestrales. Sí, hay cierta ergonomía en el desarrollo, pero también hay inercia de la técnica.

Algo similar ocurrió con los vehículos a motor por carretera. Una vez se tienen caminos de tierra, resulta lógico diseñar vehículos que puedan frecuentarlos. Al principio estos vehículos eran bicicletas con neumáticos de caucho, pero pronto vinieron los primeros coches y motos, autobuses y grandes camiones. Sus ruedas, a su vez, definieron los materiales de las vías actuales, para las que los vehículos que salen a mercado son óptimos. Otro lock-in de manual.

El presente está repleto de ejemplos de inercia tecnológica. El teclado QWERTY, el ancho de vía del ferrocarril o los sistemas de grabación de videocassettes son algunos de los ejemplos más mencionados. Cabría preguntarse qué decisiones se están tomando en la actualidad que causarán consecuencias deterministas dentro de unas décadas o siglos.

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