Mujer ocre de Willem De Kooning (Fuente).

Rita y Jerry Alter eran una pareja totalmente normal que vivían en los suburbios de Nuevo México. Él había sido profesor de música y ella patóloga del habla, pero ya se habían jubilado. Todo normal, menos una cosa: tenían un cuadro robado de Willem De Kooning valorado en 160 millones de dólares colgado tras la puerta de su dormitorio. Aunque esto no era lo único: la pareja había logrado viajar a más de 140 países con los sueldos de dos profesores de la escuela pública y al morir (Jerry murió en 2012 y Rita en 2017) tenían más de un millón de dólares en su cuenta bancaria.

La doble vida de los supuestos ladrones de arte saltó a la fama en 2017, después de que la desaparecida pintura de Kooning fuera identificada. Ahora, un documental sobre ellos titulado The Thief Collector trata de responder al gran enigma de toda esta historia: ¿qué lleva a una persona completamente normal a convertirse en un ladrón de arte? Su directora, Allison Otto, explicó en el Austin Chronicle que este acontecimiento te lleva inevitablemente a preguntarte qué tan bien conoces a aquellos que te rodean y que piensas que son personas normales y hasta dónde llegarían por algo que codician.

Los Alter nunca habían sido vinculados de forma oficial con el robo de la obra de De Kooning, que se produjo en el Museo de Arte de la Universidad de Arizona. Según un comunicado de la universidad, un hombre y una mujer entraron al museo alrededor de las nueve de la mañana del 29 de noviembre de 1985. Mientras la mujer hablaba con el guardia de seguridad, el nombre subió al segundo piso y sacó el lienzo de Mujer ocre de De Kooning de su marco, lo enrolló y lo ocultó bajo su ropa. La pareja salió rápidamente del museo unos quince minutos después, se supone que con la pintura robada a cuestas. Al carecer de pistas sólidas dos años después del robo, el FBI agregó Mujer ocre a su lista de obras de arte robadas más buscadas. Aunque el museo no tenía cámaras de vigilancia y los ladrones no dejaron huellas en la escena, había algunas pruebas circunstanciales que apuntaban a la pareja.

Poco antes de su muerte, Jerry publicó una colección de cuentos que incluye lo que parece ser un recuento de las obras de arte que robaron su mujer y él. Se trata de un relato titulado «El ojo del jaguar», donde una mujer mayor y su nieta visitan un museo y roban una esmeralda. De forma parecida, los Alter robaron el cuadro de De Kooning y lo escondieron tras la puerta del dormitorio, de forma que se pudiera ver desde la cama cuando la habitación estaba cerrada. Un tornillo en la parte inferior de la pared permitía que la puerta se cerrada sin golpear la pintura.

Otras obras de la serie Mujer de De Kooning están en instituciones tan prestigiosas como el Museo de Arte Moderno, el Museo Metropolitano de Arte o el Museo Whitney. En concreto, Mujer ocre estaba valorada en el momento del robo en 400.000 dólares y en la actualidad llegaría a los 160 millones, incluso aunque los Alter dañaran el lienzo cuando lo metieron en el marco nuevo. La pareja también retocó algunas de las partes más desgastadas y agregó una capa de barniz.

Todo salió a la luz en 2017, cuando el anticuario David Van Auker adquirió el contenido de la casa de los Alter por 2.000 dólares, tras la muerte de Rita. Cuando colgó Mujer ocre en su tienda, hubo clientes que le insinuaron que aquella pintura podía ser auténtica, así que, preocupado por haber adquirido una pintura robada, Van Auker se puso en contacto con el Museo de Arte de la Universidad de Arizona para que enviaran un equipo que verificara la autenticidad de la pintura. «Lo que pensé es que Mujer ocre había sido secuestrada y encadenada a un feo marco durante 31 años. Había sido degradada y ahora era libre», dijo Van Auker en un comunicado en 2017.

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