Escultura dedicada a «la Regenta» en la plaza de la catedral de Oviedo (Fuente).

Investigadores de la Escuela de Ingeniería Viterbi de la Universidad del Sur de California han llegado a la conclusión de que los personajes masculinos son cuatro veces más frecuentes en la literatura que los personajes femeninos. El estudio, dirigido por Mayank Kejriwal y Akarsh Nagaraj, se basa en un corpus de datos de 3.000 libros que forman parte del Proyecto Gutenberg en géneros que incluyen la aventura, la ciencia ficción, el misterio y el amor.

El estudio utilizó una tecnología de Inteligencia Artificial denominada «Reconocimiento de entidades con nombre» para identificar caracteres específicos de género. Así mismo, analizaron cuántos personajes femeninos eran principales. «El sesgo de género es muy real, y cuando vemos cuatro veces menos mujeres en la literatura, tiene un impacto subliminal en las personas que consumen la cultura», dijo Kejriwal.

Los investigadores se enfrentaron a un problema con aquellos personajes que no encajaban en un género binario. Así, la IA no pudo determinar si en esos casos «ellos» se refería a un plural o a un «individuo no dicotómico». Kerriwal afirmó: «Cuando publicamos el documento del conjunto de datos, nos criticaron que estábamos ignorando los géneros no dicotómicos. Sin embargo, estábamos de acuerdo con ellos, en cierto modo. Creemos que está completamente suprimido y que no podremos encontrar muchos individuos transgénero o no dicotómicos».

Además de las estadísticas sobre personajes masculinos y femeninos, los investigadores también observaron el lenguaje asociado con personajes específicos de género. Segçun Nararaj, las palabras asociadas con las mujeres eran adjetivos como «débil», «amable», «bonita» y, a veces, «estúpida». Para los personajes masculinos las palabras que los describen incluyen «liderazgo», «poder», «fuerza» y «política».

Kejriwal concluyó que el estudio demostraba que el mundo real es complejo y que los diferentes grupos de nuestra sociedad están representados de formas muy distintas en el discurso cultural.

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