Ilustración de Moby Dick, en una edición de la novela de 1892 (Fuente).

Hace algún tiempo leía la noticia de que iban a publicar una nueva versión de 1984 contada desde el punto de vista femenino, a través de la perspectiva de Julia, la amante del protagonista. Lo que la reescritura de clásicos pone de manifiesto es su capacidad para mantenerse vivos a través de los tiempos, mostrando matices nuevos tal vez nunca imaginados. Algo así trató de hacer el artista Wu Tsang con la inmortal Moby Dick, tratando de contar su historia una vez más a través de una película, pero desde el punto de vista de la ballena. Ahora bien, es probable que el resultado, mostrado en la 59ª Bienal de Venecia, no sea exactamente lo que uno esperaría de semejante intento.

Y es que la película, titulada Of Whales, consiste en un bucle de seis horas de secuencias subacuáticas de ensueño, de reflejos cambiantes de la luz del día, que además captura a la ballena, que sale del agua y se sumerge nuevamente en ella. Sí, en una versión de la novela de Melville habría cabido esperar que Ahab y su tripulación hubieran aparecido en algún momento, que después de seis horas de medusas y olas, al menos hubiera habido cinco minutos de marineros enloquecidos, pero nada de eso aparece en la película.

Tsang se inspiró en el libro de 1953 Mariners, Renegades, and Castaways: The Story of Herman Melville and the World We Live In, de CLR James, en el que se analiza la obra desde el punto de vista de la codicia colonialista y la jerarquía social de la década de 1950. «Vi muchos elementos sobre lo que somos hoy y lo que le hacemos a la Tierra en las representaciones de la caza de ballenas y la extracción de petróleo, que de alguna manera llevaron a la Revolución Industrial», comentó Tsang. Solo entonces el artista leyó el clásico de Melville y la inquietante presencia del cachalote blanco, impredecible, con su capítulo entero sobre la blancura del mamífero, llevaron al artista a considerar el color en términos de connotaciones sociales aplicables a la actualidad.

En su próxima obra, Tsang presentará una versión de Pinocho, cuya historia casualmente también cuenta con una gran ballena. Parece que la versión de Moby Dick no ha conseguido mitigar su obsesión por este animal.

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