La historia de los tatuajes es más antigua de lo que la mayoría podría esperar, aunque ha tenido una mayor popularidad y aceptación en los últimos años, es una práctica con una gran historia detrás. En la actualidad, 1 de cada 3 españoles tiene un tatuaje, esto ha sido esencial para el crecimiento de los centros especializados para tatuarse.  

Es una historia larga y con muchos cambios a lo largo de su vida, durante años, quienes los tenían debían ocultarlos porque en algunas culturas eran castigados por ello. ¿Quieres saber más?, entonces te invitamos a continuar leyendo.  

La fascinante historia de los tatuajes

Actualmente, los tatuajes realistas son los más llamativos y comunes, después de mucha práctica han diseñado nuevas técnicas para conseguir este efecto. Ahora bien, el origen de los tatuajes no tiene una fecha exacta, no es posible saber el momento exacto de su aparición 

Es un arte adaptado por muchas culturas en todo el mundo, aunque cada una lo practica de diferentes maneras. De acuerdo a algunos investigadores, se conoce como uno de sus orígenes a los hombres euroasiáticos del periodo Neolítico como los primeros en tatuar, esto hace más de 5.000 años. 

Por su parte, los pigmentos de henna, provienen de Egipto, esta era la tinta usada para tatuar a las mujeres y representar su estatus social. También se usaba para marcar a muchas momias. En la misma era, la cultura germánica y celta empleaba el arte del tatuaje para fines bélicos.  

Mientras que los japoneses se dedicaban a tatuar figuritas para colocarles a los difuntos con la creencia de que los acompañarán en su camino hacia el paraíso. En cuanto a los aztecas, sus tatuajes los hacían a los niños como tributo a Quauhtli y otros dioses.  

Como puedes evidenciar, era una práctica tomada por muchas culturas para diferentes fines, es por eso que resulta complicado conocer su origen exacto.  

Tatuajes realistas

La primera persona con retratos en su piel

Es conocida como la primera persona porque es de la única que queda constancia de ello, Ötzi, popularmente reconocida como el hombre de hielo, es una de las momias más antiguas de los antepasados europeos.  

Se estima que vivió durante la edad de cobre, su descubrimiento lo hicieron dos alpinistas alemanes en 1991 mientras paseaba por los Alpes de Ötzal. Aunque cuando murió tenía muy malas condiciones de salud, es conocido por la cantidad de tatuajes que tenía en el cuerpo, solamente en su muñeca izquierda se encontraban 68 tatuajes 

Además, disponía de dos tatuajes en la espalda, dos en la pierna izquierda y cinco en la derecha. Resulta complejo comprender los motivos de los múltiples tatuajes, sin embargo, algunos estudiadores han indicado que para esa época, funcionaban como una técnica de acupuntura, un tratamiento mágico y curativo.  

Primeras técnicas para hacer tatuajes

Cada cultura tenía su propia técnica para tatuar, en los restos encontrados es complicado conocer cuál era la técnica usada. Pero entre las reconocidas están la de Egipto, donde empleaban una punta afilada diseñada en madera para hacer incisiones en la piel y, una vez tenían la forma deseada, aplicaban el pigmento.  

También usaban agujas de bronce para tener mejores resultados. Por su parte, en Tailandia, la técnica popular era la Say Yant, la misma continúa siendo sagrada para su cultura. Se utiliza una vara de bambú con una pinta afilada que lleva el nombre de la técnica.  

En Japón la técnica se conoce como Tebori, siendo varias agujas atadas en un extremo metálico o de madera. Para conseguir las formas deseadas, el tatuador estira la piel con una mano mientras con la otra golpea las agujas sobre la zona.  

La prohibición de los tatuajes 

Aunque era un arte usado desde siglos pasados, el catolicismo y la férrea mentalidad de la Edad Media consiguió prohibir los tatuajes, indicaban que era una “mutilación” al cuerpo dado por Dios. No estuvieron permitidos por mucho tiempo, durante el periodo de colonización era castigado el que llevará un tatuaje en su piel.  

Sin embargo, los marineros recuperaron la cultura del tatuaje, trayendo la tradición de tierras exóticas como Gabón y Nueva Guinea, de donde se tiene la influencia más directa. Incluso, la palabra “tatuar” proviene de “tatau” y su significado es “marcar algo”.  

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