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Tradicionalmente se ha pensado siempre que las ciencias tienen mejores salidas profesionales que las letras. Ahora bien, como la tecnología que nos rodea ha venido demostrando en las últimas décadas, esta es capaz de penetrar y contribuir a todos los sectores de la sociedad y a todos los campos de investigación. A menudo es imprescindible, por tanto, que los equipos de investigación adopten enfoques multidisciplinares, capaces de modelar una sociedad tecnológica responsable, justa y equitativa.

Hay innumerables ejemplos, como este curso que te prepara para ser lingüista computacional, en el que desde un enfoque humanista y eminentemente pragmático se le ofrecen al lingüista las herramientas necesarias para trabajar en el sector. Y es que dentro de ese grupo de habilidades mixtas, a las que pueden acceder filólogos, traductores, correctores u otros expertos en comunicación y lenguaje, precisamente se encuentra la lingüística computacional. En concreto, en las tecnologías de procesamiento del lenguaje natural (PLN), una de las área que puede considerarse pilar de la Inteligencia Artificial, en los últimos años se ha incrementado la demanda de profesionales del lenguaje con distintos niveles de especialización, sobre todo si son capaces de coordinarse con equipos de ingenieros y otros perfiles computacionales.

El PLN es un campo de la inteligencia artificial que se centra en cómo los ordenadores y las máquinas utilizan y comprenden el lenguaje para mejorar sus habilidades, algo que ocurre en los motores de búsqueda, en los chatbots, en los correctores ortográficos y gramaticales, en las herramientas de traducción, en los asistentes de voz o en los filtros de spam. Además, la capacidad de un ordenador para comprender el lenguaje tanto en la escritura, como en audios o en vídeos, es algo vital para la mayor parte de procesos de automatización en ámbitos tan distintos como la educación, la salud, la banca, los seguros o el turismo. Automatizar un proceso como puede ser la recogida de opiniones en redes sociales u otros canales digitales puede ser muy complejo, ya que se necesitan reglas para comprender las palabras en su contexto, descifrando la semántica de los mensajes para saber si la opinión que se ha generado es favorable o desfavorable.

Según un informe de 2018 editado por el Ministerio de Economía y Empresa, la mayor parte de las compañías dedicadas a las tecnologías del lenguaje han aumentado la contratación de personal en el último año, produciéndose a su vez un incremento de las ventas. Durante 2016, por ejemplo, este sector facturó aproximadamente unos 200 millones de euros y si tenemos en cuenta los datos aportados por la consultora Credence Research, las tecnologías PNL en español crecerán a un ritmo anual cercano al 12% hasta 2026, llegando a alcanzar un beneficio de 28.600 millones de dólares.

Sin embargo, a pesar de las tecnologías lingüísticas son piezas clave en la innovación de empresas e instituciones académicas y de que representan una gran oportunidad para filólogos y humanistas en general, lo cierto es que hay escasez de profesionales, como advierten tanto el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje de 2015 como la Estrategia de Procesamiento del Lenguaje Natural de 2020. Esto ocurre, en gran medida, debido quizá a la falta de oferta formativa orientada hacia ellos, que hace que, como consecuencia, en muchos casos sean ingenieros, informáticos o matemáticos los que tengan que desempeñar el rol de lingüistas teniendo una escasa o nula formación filológica.

Es por eso que cursos como los de Cálamo&Cran, dirigidos expresamente a humanistas, con independencia de su nivel de conocimientos computacionales, se agradecen especialmente, no solo porque responden a una necesidad de formación que apenas está cubierta sino por la oportunidad que representan para tender puentes entre la tecnología y el ser humano, reivindicando la importancia de las humanidades.

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