Ilustración de cubierta: Enrique Corominas Diseño: Víctor García Tur

Canciones que cantan los muertos es el último volumen de cuentos que recoge la bibliografía de historias cortas de George R.R. Martin, al que imagino que a estas alturas no hace falta presentar. Los cuentos de Martin se establecen en una corriente de la ciencia ficción de los setentas y ochentas, aunque una más experimental de lo que esperaba cuando comencé la lectura y reseña de los seis volúmenes que ha editado Gigamesh. Más cercano a Bradbury que a Asimov, mezclando, en ocasiones, la fantasía con la ciencia ficción.

Canciones que cantan los muertos se compone de los siguientes cuentos:

El tratamiento del mono.

Por un solo ayer.

En la casa del Verme.

Los hombres de las agujas.

El hombre de la casa de carne.

Los reyes de la arena.

Esta torre de cenizas.

Nómadas nocturnos.

Recuerdos de Melody.

Se complemente, además con la introducción de Algis Budrys Heraldo de la oscuridad. Un libro que re-aprovecha muchos de los cuentos que ya se habían editado en volúmenes anteriores, por lo que el material puramente original dista un tanto de los temas y género que abarcan estos. Hay dos vertientes muy diferenciadas en este libro, algo que no ocurría en los anteriores: una más fantástica y urbana y otra de pura ciencia ficción.

Es una lástima, sin embargo, que haya terminado la lectura por aquí, porque este es de todos los volúmenes de cuentos el que menos me ha gustado. Cuentos como El hombre de la casa de carne o Recuerdos de Melody han pasado por mí sin pena ni gloria, aunque otros como Los hombres de las agujas, con un estilo bastante más cercano a Stephen King o Dean Knootz, me han gustado bastante más. En este cuento, mi favorito de los que no había leído con anterioridad, se nos narra un episodio cercano a un episodio de X Files: desapariciones en la gran ciudad, leyenda urbana y un final con giro que se ve venir a leguas, pero que satisface y deja con una sonrisa.

También me ha gustado El tratamiento del mono, más cercano al humor chabacano del horror ochentero, y cercano, una vez más, a King, tanto en estilo como en fondo. Un hombre obeso que busca adelgazar y es víctima de una pesada broma del destino. He creído entrever en estos cuentos de fantasía más urbana, o incluso thriller, ecos de The Twilight Zone; casi como si se trataran de ideas de capítulos que no se llegaron a rodar (no olvidemos que Martin fue guionista de esta y otras series). Me ha gustado encontrar a este Martin más cercano a otras obras suyas a las que no se les da bastante crédito, como Sueño del Fevre o The Armageddon Rag (su única novela que no se ha publicado en castellano). Una fantasía urbana muy de los setenta.

He echado de menos la firma de cada cuento con una referencia al lugar y fecha de escritura, aunque se compensa como una introducción, escrita por Algis Budrys, autor varias veces nominado al Hugo, muy bien trabajada que nos habla de la ficción especulativa, la ciencia ficción y la fantasía y un breve repaso a la historia de estos géneros que confluyen.

Decía que este es el volumen que menos me ha gustado, y es que después de leer el grueso de la producción en formato corto de este increíble autor uno siento que cualquier idea, en apariencia, menor a lo que nos tiene acostumbrado ya es casi un fracaso. Esto es injusto, soy consciente. Por desgracia toda lectura es subjetiva y, por ende, toda reseña. Canciones que cantan los muertos es un final: el final de una lectura de seis libros que recogen lo esencial del autor en el género que ha hecho grande a la ciencia ficción. Personalmente creo que los cuentos de Martin son esenciales para el amante del género, pero también para el amante de la literatura. Porque el cuento es el laboratorio donde experimentan los autores, y, al mismo tiempo, donde brillan los narradores. Una novela deja margen al error, un cuento se mide en las distancias más cortas, donde cada palabra tiene un peso que puede hundir el barco más robusto. En esto, Martin demuestra ser un maestro de la narrativa.

Llegamos al final de estas reseñas alrededor de las publicaciones de Gigamesh. Un trabajo editorial ante el que me quito el sombrero: la oportunidad de tener esta colección completa de cuentos no tiene precio. El trabajo de edición, traducción y diseño es apabullante. Son las ediciones soñadas para todo el que guste del autor y el género. Solo me queda esperar que se animen a traernos más bibliografías así de completas.

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