Toni Morrison (Fuente).

A pesar de todos los pasos que se han dado, no es ningún secreto que el mundo editorial todavía sigue siendo discriminatorio. Un análisis del New York Times mostraba que solo el 11% de la ficción publicada en 2018 en Estados Unidos fue escrita por personas de color, mientras que los libros de las mujeres, a pesar de tener las mismas probabilidades de estar en las listas de los libros más vendidos que los hombres, suelen tener precios más bajos y es menos probable que reciban reseñas. Hay quien podría decir que esta situación es un reflejo de la demanda del mercado y que los lectores, en general, están más interesados por los autores blancos masculinos, pero un nuevo estudio publicado en PLOS One sugiere que no es así.

Planteado como si fuera una editorial real, el estudio pidió a más de nueve mil personas del sitio de trabajos temporales de Amazon MTurk que evaluaran tres libros inventados en función de sus portadas y de sus notas de prensa, que incluían información sobre sus autores (ficticios), así como fotografías. El género del autor no resultó suponer ninguna preferencia en el grado de interés de los participantes por leer un determinado libro, pero en lo que se refiere a la raza, una gran cantidad de participantes estaban dispuestos incluso a pagar más por leer libros de autores negros. «Lo que demuestra nuestro estudio que hay un interés real por los libros de autores negros», dijo Dana Weinberg, profesora de sociología en el Queens College y coautora del estudio.

Los resultados de este estudio no significa que los lectores sean totalmente imparciales a la hora de elegir libro. Weinberg recuerda que, según se suele decir, los libros con personas de color en la portada generalmente no venden tan bien como otros. Y los datos de Nielsen Book Research sugieren que es más probable que los hombres lean libros de autores masculinos que de mujeres, tanto en ficción como en no ficción.

Y es que el estudio no tiene en cuenta factores adicionales que pueden influir en las decisiones de los lectores sobre la compra de un libro, como pueden ser las reseñas, la cobertura de los medios, el boca a boca o los premios. Según Weinberg, la investigación imita más bien la experiencia de buscar libros mediante los algoritmos de Amazon.

Lo que está claro es que hasta que la industria editorial no sea más diversa (según una encuesta del 2019, el 85% de las personas que trabajan en el sector son blancos), es probable que los autores que no encajen dentro de ese perfil sigan siendo marginados. Sin embargo, los lectores pueden poner su granito de arena comprando más libros de escritoras y de autores negros que de hombres blancos, demostrando a la industria editorial que la discriminación, a fin de cuentas, va en contra de sus propios intereses comerciales.

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