El enigma de Caín.

Nacido en 1892 y conocido entre sus amigos como Bill, Edward Powys Mathers fue un traductor, poeta y crítico literario, además de aficionado a los crucigramas y creador de algunos de los más crípticos que han existido jamás. Su trabajo se publicó en The Observer desde 1926 hasta su muerte en 1939 y su popularidad fue tan inmensa que el diario llegaba a recibir hasta 7.000 soluciones semanales a sus enigmas.

Mathers no era un apasionado solo de los crucigramas sino de los rompecabezas de toda clase. En 1934 la editorial Gollancz le publicó, bajo el seudónimo de Torquemada, El libro del rompecabezas, que incluía veinticuatro de sus crucigramas de diversos grados de dificultad (desde muy difícil hasta casi imposible) y un apéndice con trucos de crucigramas. También había acertijos acrósticos, donde la primera parte es un conjunto de pistas con letras, además de anagramas y otros juegos verbales.

La últimas cien páginas del libro contenían una novela de misterio titulada El enigma de Caín. La edición original explicaba: «Las páginas han sido impresas es un orden completamente incorrecto […] El autor asegura a sus lectores, sin embargo, que si bien ya es demasiado tarde para que él resuelta el orden de las páginas, es muy posible que si ellos se toman la molestia puedan reordenarlos correctamente solos. Antes, pueden estar seguros de que existe un orden inevitable, el mismo en el que se escribieron las páginas y que, si bien la mente del narrador puede revolotear de vez en cuando hacia atrás y hacia delante, la narración avanza implacable e inoquívocamente, desde la primera página hasta la última».

Ordenar las páginas no es el único enigma que esconde la novela, cuyo nombre se toma de la primera arma homicida de la historia, la quijada usada por Caín para matar a su hermano Abel. Además, dentro de esas cien páginas hay seis víctimas y seis asesinos. El reto consiste en dar con los crímenes, así como con los nombres completos de los culpables, para lo cual había previamente que ordenar las páginas. El número de combinaciones posibles asciende a más de 32 millones, pero solo una es la solución correcta.

Los lectores de su época fueron desafiados a resolver el misterio. La editorial ofreció dos premios: 15 libras al primero que enviara la solución antes del 15 de diciembre de 1934 y 10 libras a la primera respuesta correcta recibida entre el 16 de diciembre de 1934 y el 15 de enero de 1935. Solo se recibieron dos soluciones correctas, que por cierto llegaron el mismo día. La primera en abrirse fue la del señor Saxon Arnold Sydney-Turner, funcionario, fanático de los crucigramas y miembro del grupo Bloomsbury. La segunda fue del señor William Kennedy, miembro de la London Stage Society. Los ganadores fueron desvelados el 31 de marzo de 1935 en The Observer.

Casi ochenta y cinco años después, esta novela llamó la atención de Patrick Wildgust, que propuso publicar a la editorial de crowdfunding UnBound. Por supuesto, primero tenían que resolver el rompecabezas. Consiguieron encontrar a una persona que había resuelto el enigma y aunque no era uno de los ganadores originales del premio, tenía en su poder una carta del autor felicitándolo, lo que demostraba que estaba en lo cierto. Esa edición anotada es la que se tomó como punto de partida para la nueva edición, publicada en septiembre de 2019 en una caja con hojas sueltas, a una sola cara para facilitar su manipulación.

Así mismo, se renovó el desafío. Aquel que colocara las páginas en el orden correcto y proporcionara los nombres de los asesinados, de los asesinos y una breve explicación de cómo habían llegado a la solución, ganaría 1000 libras, equivalente a las 15 libras de 1934. En septiembre de 2020, justo antes de la fecha límite, se presentó un ganador, el comediante británico y aficionado a los crucigramas John Finnemore. «La primera vez que lo vi», dijo en una entrevista a The Telegraph, «pensé que no iba a ser capaz». Lo única oportunidad de lograr un reto como este sería pasar varios meses en casa, sin salir, dedicado a eso. Y entonces su deseo se hizo realidad en forma de confinamiento. En la entrevista Finnemore da algunas pistas sobre cómo resolvió el rompecabezas, sin dar la solución completa.

El enigma de Caín ha sido recientemente traducido y publicado en castellano por Alfaguara, que, por seguir la tradición de la novela, ofrece un premio de 1.000 euros a aquel que sea capaz de resolver el misterio, antes del 31 de diciembre de 2022. Si quieres animarte a participar, puedes ver las bases en esta página.

Comentarios

comentarios