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¿Qué pasaría si los libros de más éxito funcionaran como empresas que cotizan en bolsa y que tuvieran acciones que se pudieran comprar y que se volvieran más valiosas a medida que la franquicia crece? Si esto pudiera hacerse, alguien que comprara solo un tres por ciento de Harry Potter en sus comienzos ahora sería multimillonario.

No hay que tener demasiada imaginación para visualizar cómo eso podría afectar a la lectura. De repente, la visita a la librería de confianza se convierte en una oportunidad para invertir. Los primeros lectores de una historia podrían ver recompensada su confianza y, con la suficiente suerte, una inversión inicial podría multiplicarse por cien o por mil. Si esto fuera así, serían esos propios lectores los que ayudarían a que el libro tuviera éxito, ya fuera promocionándolo, escribiendo sobre él o incluso haciendo adaptaciones audiovisuales. Todo ello destinado a aumentar el valor de su inversión original. Cuantas más posibilidades tuvieran de ganar dinero, más comprometidos estaría con que el libro triunfara.

Este panorama quizá suene a ciencia ficción, pero un emergente grupo de empresas editoriales está planteando este nuevo modelo de negocio. En lugar de comprar un libro por diez euros, se propone hacer una inversión de cien euros, creando una red de lectores entusiasmados que tratan de conseguir que el libro triunfe. Un escenario que también podría ser beneficioso para el propio autor, que también tendría un porcentaje de esas acciones y vería subir su valor a medida que la popularidad del libro aumenta.

Hoy en día, los derechos de autor pertenecen a una editorial en el caso de la publicación tradicional o al autor en la autopublicación, pero en esta tercera opción los autores y los lectores se convierten en inversores y, por tanto, en propietarios conjuntos de los derechos de autor, algo que podría ser posible gracias a la tecnología. Pero aunque la idea tenga buena pinta, en la práctica, muy pocos libros obtienen suficientes ingresos como para atraer a inversores que quieran participar. Según Bookstat, de los 2,6 millones de libros que se publicaron en 2020, el 96% vendió menos de 1.000 copias y solo 268 libros vendieron más de 100.000 copias. Por algo será que muy pocos autores consiguen ganarse la vida dedicándose a escribir.

Sin embargo, ya existen modelos de publicación que se acercan a esta idea: los crowdfunding de la Web3 o criptográficos. Si en los crowdfunding tradicionales se hace donaciones a cambio de un producto, en esta clase de crowdfunding los participantes hacen inversiones. Plataformas de publicación como Mirror permiten a los escritores hacer un crowdfunding usando la criptomoneda ethereum. Lo que optienen los inversores son tokens, que vendría a ser algo así como el porcentaje de las acciones de un libro que posee un inversor. Mirror permite a los autores elegir el porcentaje de la propiedad del libro que van a conservar y después asigna tokens a los inversores en función de la cantidad de dinero que hayan invertido. Si ese libro finalmente se vende, el porcentaje correspondiente del inversor le pertenece. En el caso de Harry Potter, por ejemplo, cuya franquicia está valorada en unos 34 mil millones de dólares, podría haber sido muy lucrativo para un inversionista. En este escenario, tener un libro se parece más a poseer una valiosísima y única obra de arte.

Modelos de publicación como este es el que está probando empresas como Alexandria Labs, inspirados en los antiguos mecenas que apoyaban a las artes. Esta plataforma lanzará una pequeña biblioteca de libros NFT que cualquiera podrá leer pero que pertenecen a unos cuantos elegidos. En esta estrategia el autor podría verse muy beneficiado porque no depende de las ventas, en muchos casos modestas, de sus libros sino que se trabajo se sustenta con grandes inversiones. Sus libros se convertirían en objetos de colección y como el autor puede quedarse con el porcentaje de los derechos que haya pactado seguirá ganando dinero junto a los inversores. Con el modelo actual, si un libro se revende, los autores no ganan nada, pero gracias a los NFT se pueden rastrear cada una de las ventas y cuando el libro cambie de manos el autor puede ganar una comisión en concepto de derechos de autor.

La empresa emergente de publicación Paragraph está trabajando con un modelo en el que el autor brinda beneficios exclusivos a los lectores que alcanzan una determinada inversión: formar parte de una comunidad de Discord, enviarle un boletín informativo, eventos privados, copias firmadas, etc., incentivando a los lectores a que inviertan más a cambio de mayores beneficios. Cuando el autor publica su libro, esos lectores tendrán un contenido exclusivo del que nadie más podrá disfrutar. Incluso, si el autor lo considera oportuno, puede dejarles la posibilidad de tomar decisiones sobre la trama de su historia. Otra empresa como Soltype se basa en el concepto de propina. En su plataforma, los lectores pueden dar propinas a los autores, lo que les permite destacar y comentar públicamente sus libros.

Otro ámbito en el que este modelo de negocio podría funcionar bien es el de los fanfiction. Este tipo de historias, incluso cuando se hacen sin ánimo de lucro, infringen los derechos de autor. Sin embargo, ¿y si el autor de éxito pudiera vender sus personajes para usarlos en estas historias y ganar un porcentaje de los ingresos que se generen cada vez que alguien los usara, como si fueran licencias de software? Si un fanfiction pueden generar miles de dólares y un porcentaje de esos ingresos van destinados al autor original, quizá la idea de ceder a sus personajes sea tentadora. Esa es la idea de Adim: hacer que los personajes sean propiedad de su comunidad desde el primer momento, incluso antes de que se haya escrito ninguna historia sobre ellos.

Lo que ocurre es que la mayor parte de estas plataformas, por el momento, no son fáciles de usar y tienen muy pocos usuarios. Pero incluso aunque estos problemas se resolvieran, todavía queda lo más importante: que haya lectores interesados. Siendo honestos, el grueso de los lectores digitales se encuentra en Amazon, por lo que para que alguna de esas empresas prospere de una forma que pueda significar un cambio en el modelo de publicación deberían convertirse en un producto similar al Kindle. La única empresa que hoy en día tiene posibilidades de conseguir algo así es Wattpad, que cuenta con más de cinco millones de escritores y donde casi 100 millones de usuarios pasan una hora leyendo al día. Aunque Wattpad no forme parte exactamente de la Web3, sí tienen la vista puesta sobre lo que se está haciendo con esta tecgnología.

Aunque todavía estamos lejos de un escenario como el que plantean estas nuevas empresas, tal vez algún día pueda convertirse en realidad. ¿Podría un libro de éxito como Harry Potter ser financiado por adelantado por crowdfunding y que sus fans se conviertan en sus inversores? ¿Podría seguir incrementándose su valor y generando dinero gracias al uso del fanfiction? ¿Podría generar ganancias si se adaptada al cine o si se abre un parque temático basado en él? Tal vez pueda pensarse que es una absoluta utopía, pero si hace medio siglo se hubiera planteado un modelo como el de Amazon probablemente hubiera parecido una idea de locos. ¿Quién sabe si no puede repetirse el cambio de paradigma?

Fuente: Esquire.

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