El edificio Newby-McMahon en octubre de 2015 (Fuente).

En 1912 fue descubierto al oeste de la ciudad de Burkburnett, un pequeño pueblo del condado de Wichita, Texas, un gran depósito de petróleo. La localidad experimentó entonces un inmenso crecimiento tanto económico como demográfico. Por un lado, muchos ciudadanos se hicieron ricos de la noche a la mañana y por otro, para 1918, unos 20.000 inmigrantes llegaron a la ciudad y se establecieron a los alrededores del lucrativo campo petrolífico. A medida que llegaba más y más gente, en busca de trabajos bien remunerados, la cercana ciudad de Wichita Falls comenzó a crecer en importancia. Como Burkburnett inicialmente carecía de una infraestructura necesaria para asumir este repentino aumento de la actividad económica e industrial, Wichita Falls, como sede del condado, se convirtió en el centro logístico local. Debido a la falta de espacios para oficinas, las principales transacciones y acuerdos de derechos mineros se llevaron a cabo en las esquinas de las calles y en tiendas de campaña que servían de oficinas improvisadas.

En este contexto, en 1906 Augustus Newby, director de la compañía Oklahoma City Railway, contruyó un edificio de cuatro pisos cerca del depósito del ferrocarril, en el centro de Wichita Falls. Años más tarde, en 1919, J.D. McMahon, ingeniero y empresario del petróleo, anunció que construiría un nuevo edificio junto al de Newby para albergar nuevas oficinas. Muchos inversores estaban ansiosos por poner dinero en el proyecto y McMahon consiguió recaudar 200.000 dólares, el equivalente a más de 3 millones de dólares actuales, en capital de inversión, prometiendo construir un nuevo edificio de oficinas de gran altura.

Pero he aquí la clave de la estafa de McMahon: los documentos legales indicaban que la altura del edificio sería de 480´´ en lugar de 480´, es decir, que la altura estaba en pulgadas y no en pies. Los inversores no se dieron cuenta y McMahon nunca mencionó este detalle verbalmente, por lo que la altura real del edificio sería de 480 pies, o lo que es lo mismo, de 150 metros (en realidad al final la altura fue de 40 pies, es decir, 12 metros). McMahon usó su propio equipo de trabajadores para construir el edificio McMahon en una pequeña propiedad junto al edificio Newby, sin obtener el consentimiento del propietario de los terrenos.

Edificio Newby-McMahon en la actualidad (Fuente).

Según parece, los inversores intentaron interponer una demanda contra McMahon por el tamaño del edificio, pero para su consternación, un juez local declaró que el documento era legal y vinculante. Solo consiguieron recuperar una pequeña parte de la inversión, por parte de la empresa de ascensores, que se negaron a cumplir el contrato después de saber lo pequeño que era el edificio. Así que, curiosamente, tampoco se instaló ninguna escalera en un primer momento, ya que solo se contemplaba el acceso a los pisos superiores a través del ascensor. Cuando se completó la construcción, McMahon abandonó Wichita Falls llevándose consigo el dinero de los inversores.

Tras ser finalizado e inaugurado en 1919, el edificio Newby-McMahon se convirtió en una vergüenza para la ciudad. La planta baja tenía seis escritores que representaban a las seis empresas diferentes que se suponía que debían ocupar el edificio. Durante la mayor parte de la década de 1910, el edificio solo albergó dos empresas. El edificio fue desocupado, tapiado y olvidado en 1929, cuando la Gran Depresión azotó al norte de Texas. Un incendio destruyó parte del edificio en 1931, dejándolo inutilizable durante años.

Después de pasar los efectos de la Gran Depresión, el edificio albergó una serie de tiendas. Cambió de manos muchas veces y se planificó su demolición en varias ocasiones, aunque siempre conseguía escapar de este destino porque poco a poco fue ganándose un hueco en el corazón de los vecinos. Hoy en día, tras sobrevivir a varios tornados, un incendio y décadas de abandono, es parte del Distrito Histórico, que ha sido declarado Monumento Histórico de Texas y figura en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Desde 2013, además de ser una atracción turística local, ha albergado una tienda de muebles y de decoración llamada Hello Again.

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