María Ángeles Durán.

En 2013, María Ángeles Durán comenzó a vender terrenos por eBay. Hasta aquí, no es algo que se salga demasiado de lo normal. Sin embargo, los terrenos que estaba vendiendo estaban ubicados en el sol. Ofreció parcelas de un metro cuadrado al precio de un euro cada una. Puede parecer una tontería, pero para 2015 tenía ya más de 600 compradores, aunque finalmente eBay canceló su cuenta por violar su política de bienes intangibles. Ahora bien, María Ángeles Durán no fue, ni mucho menos, la pionera en la venta de bienes inmobiliarios en el espacio exterior. Mucho antes de ella, otras personas ya habían reclamado la posesión del sol y de otros espacios celestes. De hecho, durante más de 75 años ha habido un mercado en auge de bienes inmobiliarios ubicados por todo el universo.

Arthur Dean Lindsay: el hombre que poseía el universo.

Si el primero en reclamarlo sirve de algo (y probablemente no sirva), el universo entero, a excepción de la Tierra, es propiedad de Arthur Dean Lindsay y sus descendientes, que fue la primera persona, que se tenga conocimiento, que tuvo la alocada idea de reclamar el espacio ultraterrestre. En 1937 presentó una escritura en el juzgado del condado de Irwin en Ocilla, Georgia, declarando su propiedad sobre «todas las propiedades conocidas como planetas, islas del espacio y similares». Cuando informó a la prensa de esto, se hizo conocido como el «dueño del universo». Ahora bien, esas vastas propiedades no ayudaron mucho a sus finanzas y se sabe que en 1937 estaba en quiebra.

William Honhold y Robert Eaton.

En 1948, William Honhold y Robert Eaton de Sewickley, de Pensilvania, tuvieron la idea de escribir a la Oficina de Administración de Tierras para solicitar «todos los derechos y privilegios de la luna» bajo la ley federal de la propiedad. El secretario del Interior se tomó el tiempo para responder, diciendo: «La soberanía de Estados Unidos nunca se ha establecido sobre la luna; en consecuencia, las áreas terrestres de ese planeta, si las hay, no pueden considerarse en este momento sujetas a reclamos o solicitudes bajo las leyes federales de tierras públicas». Honhold y Eaton planearon protestar ante las Naciones Unidas.

A la izquierda, con gafas espaciales, Mangan hace que una de sus proclamaciones sea «oficial» con su sello. A la derecha, la moneda del espacio exterior: un celeston de oro.

En diciembre de ese mismo año, el publicista de Chicago James T. Mangan se declaró gobernante de la «Nación del Espacio Celestial» y un mes después consiguió un título en el condado de Cook que establecía su propiedad de «todo el espacio en todos los direcciones de la tierra». Su afirmación fue cuestionada en 1957 por el lanzamiento soviético del Sputnik, que Mangan denunció como «una invasión no provocada de mi territorio». Un año después, ofreció ceder la jurisdicción del espacio exterior a los Estados Unidos. Sin embargo, su oferta fue ignorada. Mangan también acuñó monedas de oro (las llamó «celestons») que consideró la moneda oficial del espacio exterior.

Donovan revisa un mapa del cielo antes de completar el certificado de transferencia de propiedad de una estrella.

En 1952, Paul J. Donavan, de Altadena, pagó 1,50 dólares para presentar una solicitud en la Oficina del Registro del Condado de San Bernardino para tener todos los derechos sobre la luna, el sol, todas las estrellas y la atmósfera intermedia. Desafortunadamente, se olvidó de los planetas. Dos días después, regresó y presentó una solicitud reclamando también los planetas. Y un año más tarde, complementó sus posesiones reclamando «toda la tierra, temporal o permanentemente cubierta por de agua salada de la Tierra». Todo libre de impuestos, por supuesto.

Imagen del Ranger 8 del Mar de la Tranquilidad.

En 1965, la Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos había recibido numerosas solicitudes reclamando tierras en la luna. Las suficientes como para llenar una gruesa carpeta llena de ellas. Pero en este año recibió la primera solicitud acompañada de una foto del área deseada, cuando John Kremper y Hal Helton presentaron una foto del Mar de la Tranquilidad lunar tomada por la nave espacial Ranger 8 en febrero de 1965. La Oficina respondió que los solicitantes necesitarían establecer residencia durante al menos seis meses para reclamar un sitio.

Jenaro Gajardo Vera.

En 1955, el abogado Jenaro Gajardo Vera se registró como propietario de la luna en un tribunal chileno. Catorce años más tarde, en previsión del primer aterrizaje en la luna del Apolo 11, envió una carta abierta al presidente Nixon pidiendo permiso para visitar los Estados Unidos cuando los astronautas regresaran de la luna, ofreciendo compartir su título con ellos. La Casa Blanca no respondió. Cuando Gajardo murió en 1998 le dejó la luna al pueblo de Chile.

The Lunar Embassy.

Ex ventrílocuo y vendedor de coches, Dennis Hope llevó el comercio de bienes inmobiliarios espaciales a un nuevo nivel. En 1980 reclamó toda la superficie lunar, así como la superficie de todos los planetas del Sistema Solar excepto la Tierra. Luego creó una empresa llamada The Lunar Embassy y comenzó a vender terrenos celestiales. Sorprendentemente, su negocio resultó ser un gran éxito. Para 2009, afirmó haber vendido 2,5 millones de parcelas de 1 acre en la Luna, por aproximadamente 20 dólares por acre. The Lunar Embassy permanece en funcionamiento a día de hoy.

Anuncio de Lamar Savings.

En 1984, Lamar Savings and Loan, con sede en Austin, presentó una solicitud ante la Comisión Bancaria de Texas para obtener permiso para abrir una sucursal en la Luna. La Comisión denegó su solicitud. Sin embargo, Lamar Savings llegó incluso a hacer anuncios exponiendo sus planes lunares. Cuatro años más tarde, quebró al igual que muchas otras empresas insolventes, lo que contribuyó a una debacle financiera que costó a los contribuyentes más de 200 mil millones de dólares.

Anuncio de terrenos extraterrestres en venta.

Internet ha sido el gran foco del negocio de venta de tierras extraterrestres, porque cualquiera puede lanzar una página y comenzar a vender tierras en el espacio exterior. Algunos de los sitios que puede elegir para comprar tierras celestiales incluyen Lunar Embassy, Own-The-Sun.com y Lunar Registry . Después de ser expulsada de eBay, María Ángeles Durán abrió su propia tienda en línea, donde continuó vendiendo terrenos solares.

Ahora bien, ¿existe alguna base legal para alguna de estas pretensiones? Definitvamente, no. En 2006, la NASA emitió un comunicado que resumía el mercado inmobiliario extraterrestre de manera bastante sucinta: «las escrituras que se venden no tienen valor ni significado legal, y no transmiten derechos reconocidos de ningún tipo». Los defensores de la propiedad de tierras extraterrestres a menudo señalan que el Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohibió a las naciones reclamar la propiedad de los cuerpos celestes, pero no dijo nada sobre que lo hicieran los individuos. Así que, en teoría, esto podría ser una laguna legal. Sin embargo, existe una tradición de derecho consuetudinario en la que solo se pueden reclamar tierras como propias si se ha establecido una presencia en ellas. Como dijo Charles Stoddard, director de la Oficina de Administración de Tierras, en 1965, es como la vieja receta para cocinar un monstruo marino. Primero tienes que atrapar al monstruo.

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